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jueves, 5 de agosto de 2010

El Gobierno indio promete un "proceso político" en Cachemira si cesan las protestas musulmanas


El Gobierno indio promete
un "proceso político" en
Cachemira si cesan las
protestas musulmanas
Nueva Delhi, El Gobierno indio ofreció hoy un inconcreto "proceso político" para Cachemira si cesan las protestas de su población musulmana que, según los últimos datos oficiales, han causado la muerte a 39 civiles en sus enfrentamientos a pedradas con las fuerzas de seguridad.
En una comparecencia ante el Parlamento retransmitida por televisión, el ministro del Interior, P. Chidambaram, aseguró que su Gobierno "siempre ha estado a favor del diálogo" y de hecho inició en 2009 uno de carácter "discreto con grupos políticos e individuos claves" que quedó interrumpido a fines de ese mismo año por un atentado contra uno de sus participantes.
En ese ataque quedó herido grave Fazal Haq Qureshi, representante de la corriente más moderada dentro de la separatista Conferencia Hurriyat.
El líder de la Hurriyat, Syed Alí Geelani, liberado hoy del último arresto, llamó a los cachemires a continuar con las protestas, pero de forma pacífica, y rehusó dialogar con la India hasta que ésta no retire sus tropas de Cachemira y acepte negociaciones que incorporen a Pakistán, según la agencia IANS.
Cachemira es una región que la India y Pakistán se disputan desde 1947, año de su independencia, y ha motivado dos guerras (1948 y 1965) entre las dos potencias nucleares sudasiáticas.
La mayoría de las muertes de la actual ola de violencia, admitió Chidambaram, son de jóvenes y niños que se enfrentan a pedradas con las fuerzas especiales de la policía india, con un total de 872 enfrentamientos de este tipo que han causado heridas a 1.266 agentes y 220 civiles.
Pero el ministro aseveró que informaciones de inteligencia revelan que "militantes (separatistas) armados se han podido mezclar con las multitudes y han disparado contra las fuerzas de seguridad".
Chidambaram pidió a los padres que eviten que sus hijos participen en las protestas, para advertir de que no habrá proceso político para Cachemira mientras éstas no cesen y pedir a la población que "deposite su fe" en el Gobierno cachemir.
Su primer ministro, Omar Abdulá, pidió esta semana y obtuvo 5.100 fuerzas policiales de refuerzo en el valle de Cachemira, epicentro de las protestas, donde hoy continuó en vigor el toque de queda en sus diez distritos sin que se registraran incidentes.
De acuerdo con los datos del ministro, 22 civiles han muerto desde el pasado viernes, cuando la protesta se tornó más virulenta.
El dato no incluye los, al menos, cuatro presuntos militantes de grupos separatistas muertos en dos operaciones de las fuerzas indias en las últimas semanas.
En una respuesta escrita al Parlamento enviada con anterioridad a la intervención de Chidambaram, el viceministro de Interior, Ajay Maken, constató que no ha habido bajas mortales entre las fuerzas de seguridad en sus enfrentamientos con los manifestantes.
Tras asegurar que el Gobierno cachemir dispone de "fuerzas adecuadas" para hacer frente a la crisis, Chidambaram advirtió de que la "violencia sin sentido" y la destrucción "no conducirán a una solución", sino que simplemente resultarán en más víctimas "que son completamente evitables".
Aunque reconoció que los problemas de Cachemira requieren "ser abordados por medio de un diálogo con todos los sectores del pueblo" cachemir, lo condicionó a un cese de la violencia y, aún, sin comprometerse a él.
"Una vez se restauren la paz y el orden, confío en que podremos explorar la posibilidad de reactivar el proceso político que es la llave de la solución", dijo.
La crisis llevó hoy a la suspensión de los servicios de ferrocarriles en Cachemira, tras el temor expresado por los empleados después de que los manifestantes incendiaran estaciones en un par de localidades del valle, dijo a IANS una fuente de la compañía.