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viernes, 25 de septiembre de 2009

"La Madre Teresa era amor; Indira, manipulación"



ENTREVISTA: ALMUERZO CON... RAGHU RAI
"La Madre Teresa era amor; Indira, manipulación"


Raghu Rai se siente "como si hubiera vivido ya varios siglos". Sus ojos destellan curiosidad. Por ellos ha pasado la historia de India los últimos 44 años. Con su cámara fotográfica ha capturado las imágenes más conocidas de la Madre Teresa, de Indira Gandhi, de la tragedia de Bhopal y mucho más.
El prestigioso fotógrafo de Magnum ha retratado 44 años de historia de India
Rai, miembro de la prestigiosa agencia Magnum, cuenta que lo que ha guiado su trabajo ha sido su afán por documentar la historia de su país. Habla de su espiritualidad mientras come un exquisito pescado marinado en yogur y horneado en uno de sus restaurantes más frecuentados: el del Indian International Center. No es lujoso, ni caro, pero es uno de los más exclusivos de Nueva Delhi porque sólo entran sus miembros, artistas, intelectuales y políticos.
El fotógrafo nació hace 67 años en un pueblo del Punjab que ahora es Pakistán. Su familia, hindú, tuvo que emigrar con la partición a Nueva Delhi. Aunque viaja mucho, dice que no le emociona demasiado fotografiar otros países. "Tuve la suerte de nacer en este lugar tan fotogénico. Estoy enamorado de India. Es mi mundo entero". La única excepción ha sido un trabajo que hizo con Sebastião Salgado y Graciela Iturbide fotografiando México para el libro India-México: vientos paralelos.
"India es un país increíble, que te pone pruebas. Tienes que ser paciente, pero al final te terminas conociendo a ti mismo: aquí nada es posible. Y al mismo tiempo todo es posible", dice. Más allá de las ilustraciones de los diarios, que están condenadas a morir en un día, debe haber imágenes que trasciendan y que te transporten a la realidad que existía en determinado tiempo, explica. "Sigo y fotografío a la gente con instinto, modestia y total honestidad. Eso me lleva a las cosas con más profundidad".
Por el lente de Raghu Rai ha pasado media India, pero él recuerda con especial cariño las imágenes que tiene de la Madre Teresa. "Sentí la energía espiritual, el amor que emanaba". Dice que ella no quería dejarse fotografiar por nadie porque no buscaba publicidad, pero que aceptó que él la siguiera porque supo que su "propósito era genuino". Es menos elocuente cuando habla de la dama de hierro india, Indira Gandhi. Era una mujer poderosa a la que en un principio le tenía admiración. "Pero se volvió insegura y empezó a manipular. Le perdí la fe".
"Come, come, que esto está buenísimo. Además, no podemos desperdiciar comida, aún menos en India". Lo dice para romper con la nostalgia que le trae recordar que fue el mismísimo Henri Cartier Bresson quien, al ver una de sus exposiciones en París, lo nominó para que se uniera a Magnum.
Y con la sobremesa llegan no sólo las semillas de anís con azúcar que ofrecen los restaurantes indios con la cuenta, sino también la espiritualidad. "Nací en una familia hindú, pero podría haber sido buen cristiano, o buen musulmán. Lo que creo es que hay una energía suprema y nosotros somos sus hijos". Cuando eres honesto, trabajas, y te conectas con el universo, esa energía te concederá lo que quieras, dice. ¿Y cómo se conecta? "Tomo una cámara y miro a través de ella: de repente, mi energía, mi conexión con la vida se hacen más fuertes".