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sábado, 22 de agosto de 2009

EMOCIONES DE LA INDIA



Eduardo Madina: «En la India, todo lo que ves, oyes o tocas es muy emocionante»

Sentado en su despacho de la Carrera de San Jerónimo, donde se instaló hace apenas cuatro meses, Eduardo Madina vislumbra sus primeras vacaciones como secretario general del Grupo Socialista en el Congreso. Las resume en unas cuantas palabras: Bilbao, familia, playa, Andalucía...
Será un verano tranquilo, más que el de 2007, cuando acompañado de su mujer, Paloma, y unos amigos, se subió a trenes de la época colonial abarrotados para recorrer una tierra de contrastes, del esplendor de Bollywood a la miseria (real) de «Slumdog Millonaire», de antiguos marajás y todavía castas intocables. «Lo de la India fue muy «heavy»». Con un par de reservas de hotel, se lanzaron a conocer un estado de 1.200 millones de habitantes, la democracia más grande del mundo, donde reina un armonioso caos: «Una auténtica locura».
La ruta comenzó en la capital, Nueva Delhi, y durante veinte días visitaron el centro y norte del país hasta llegar a la ciudad milenaria de Benarés, en la desembocadura del Ganges, el río sagrado del hinduismo. En el trayecto, parada obligada según la guía del buen y «touroperizado» turista ante el más romántico de los monumentos, el Taj Mahal, en la ciudad de Agra. Y claro, se inmortalizó el instante. «Bueno, había que ir», se disculpa con una sonrisa el diputado vasco.
Cientos de personas e historias se cruzaron en el camino de Eduardo Madina durante el vieje, y él salió a su encuentro. «No paras de conocer gente. Nos chocó tanta proximidad, porque allí los códigos de intimidad y respeto al individuo son distintos, y tienes personas encima, que te tocan, se acercan a ti, te hablan. Al principio agobia un poco, pero te acabas acostumbrado». A pesar de lo que pueda parecer, nos aclara que no hay de que preocuparse: «Poseen una cultura pacífica tan enraizada que no tienes sensación de riesgo nunca».
«De los viajes que he hecho, ha sido el más especial. Es como ir a otro planeta». Un planeta de sensaciones según Madina, donde cada rincón deleita. «Todo lo que ves, oyes, hueles o tocas es muy emocionante». Recomienda esta aventura sensorial porque está seguro de que no deja a nadie indiferente. «La experiencia me marcó, como a la mayoría de la gente que ha ido, incluidos los Beatles, que a su vuelta de la India se disolvieron».
Volvemos al presente, y Madina no oculta las ganas de descansar, cuidar de su hija y acabar, de una vez, con «El hombre sin atributos», de Robert Musil, un «tochaco» de 1500 páginas para el que nunca dispone de tiempo. ¿Lo conseguirá? «Tengo la sensación de que el ordenador y el móvil van a estar encendidos más que otros años».