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viernes, 12 de junio de 2009

EJERCITOS PARA LA PAZ



Ejércitos para la paz

Jaime Blanco Senador socialista y Presidente de la Comisión de Defensa del Senado
Hace escasos días mi amigo y colega Javier Doménech escribía en estas páginas, bajo el título "Desembarco en el Sardinero", una serie de reflexiones sobre los ejércitos españoles que estaban llenas de tópicos, algunos de ellos habituales en el mundo conservador, que diseñaba modelos de fuerzas armadas (FF.AA) ya superados y sobre todo desconocimiento lógico de lo que hoy son los conceptos modernos de la Defensa y la Seguridad en Europa
Como quiera que uno de los objetivos del Día de las FF.AA es contribuir a potenciar la llamada «conciencia nacional de defensa» -no olvidemos que la Constitución española de 1978 dice que la defensa de España es tarea de todos- y a la vez dar a conocer al mundo civil qué son y para qué están nuestras FF.AA, no quiero dejar pasar la ocasión, no tanto para responderle, como para dar a conocer aspectos que aunque parezcan conocidos no lo son para la mayoría de los ciudadanos.
Lo primero que hay que aclarar es que la guerra está prohibida por Naciones Unidas y por lo tanto cualquier intervención armada en otro país solamente se puede hacer bajo el mandato de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
No tenemos que viajar mucho en el tiempo para refrescar la memoria y detenernos en la guerra de Iraq. Toda la protesta mundial que se organizó fue sencillamente por que la invasión de la fuerza multinacional no tenía la cobertura de Naciones Unidas, a lo que hay que unir que nos mintieron sobre armas de destrucción masiva.
Lo segundo a señalar es que nuestra legislación --la Ley Orgánica de la Defensa Nacional- exige, como primer requisito para que nuestras FF.AA actúen en el extranjero, que la misión esté amparada por la ONU.
Por eso no puedo entender que se critique al comentarista del acto desarrollado en El Sardinero, acusándole de reiterativo, por decir que la misión que se simulaba estaba autorizada por Naciones Unidas.
Sencillamente estaba realizando un acto pedagógico para todos los que lo veían en directo o a través de la TV.
Llegados a estas alturas alguien podría pensar: Si la guerra es ilegal ¿para qué queremos los ejércitos? La respuesta es clara: «Para la paz y la defensa del territorio de España».
La defensa del territorio patrio no parece que esté en juego en ningún horizonte para el que se mire y , en el hipotético e improbable caso de una invasión , estaríamos apoyados por los ejércitos de otros países de la Unión Europea y de la OTAN; por lo tanto solamente nos queda la paz, la defensa de los derechos humanos, la lucha antiterrorista fuera de nuestras fronteras y nuestra propia seguridad (es importante saber que nuestra seguridad también se defiende en países lejanos).
Cada misión en el extranjero, en las que participan o han participado nuestras FF.AA, es diferente. Cada escenario, cada conflicto tiene sus peculiaridades y sus reglas de enfrentamiento (Las elabora la ONU). Por eso no se puede generalizar, ni tratarlas todas por igual, aunque todas tienen características comunes: el reestablecimiento de la paz, la protección de los civiles y la reconstrucción del país.
No es lo mismo Sumatra post-sunami, donde el ejército tenía como misión la reconstrucción del país y los problemas sanitarios, que Haití después del ciclón, donde además de la ayuda humanitaria había que controlar el pillaje de las bandas, o el Pakistán después del terremoto (Cachemira), donde el choque de culturas dificultaba la reconstrucción, por poner tres ejemplos recientes.
Todas ellas no tenían nada que ver con Bosnia, Líbano o Afganistán donde había y hay grupos armados en guerra entre sí que pueden hostigar y atacar a nuestras fuerzas. Y estas misiones nada tienen que ver con los piratas de Somalia donde, por cierto, nuestra fuerza y las demás utilizan fogueo salvo que se las responda con fuego real. Es muy difícil distinguir entre unos simples pescadores somalíes y los piratas.
Naturalmente que nuestras FF.AA realizan ayuda humanitaria; algo de lo que estamos todos muy orgullosos y los militares también. Lo mismo reparten alimentos que montan una potabilizadora de agua, que hacen un puente o una carretera, canalizan agua o electricidad, enseñan español a los niños o atienden enfermos civiles en los hospitales de campaña.
Y lo tienen que hacer así porque no lo podría hacer nadie en esos lugares, sea por violencia , inseguridad o por dificultades orográficas donde ninguna empresa puede llegar. Pero esto no supone que las FF.AA sean ONGŽS.
Este trabajo lo hacen junto con células civiles, las ONGŽS y hay que saber que en la nueva doctrina de la OTAN se habla de la conjunción de las células cívico-militares para Planes de Reconstrucción Territorial (PRT), que se están realizando en Afganistán
En todas estas labores, sobre todo en territorios donde hay grupos hostiles nuestras fuerzas pueden ser atacadas. El ejemplo más claro es Afganistán, por ello el ejército tiene que defenderse y tiene que ejercer la disuasión para que los grupos civiles puedan hacer su labor.
Por eso las FF.AA tienen que estar bien equipadas, con armamento moderno, como el que se ha expuesto en Santander, en unos escenarios donde la guerra tradicional, la de los años treinta a sesenta, ha desaparecido; donde el enemigo no es otro ejército al estilo tradicional, pero tiene armamento cada vez más sofisticado y la sorpresa y la guerrilla son un elemento habitual
Por todo ello es el momento de decir que tenemos en España unas FF.AA como no las hemos tenido en ninguna ocasión. Son ejércitos modernos, bien equipados y entrenados, profesionales, de los que tenemos que estar orgullosos por la labor que han hecho en todos y cada uno de los lugares en los que han intervenido.
Por último me queda decir que hablar de si el ejército es o no democrático es sacar las cosas de quicio. España tiene unas FF.AA al servicio de la democracia y mandadas por el poder civil.