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viernes, 12 de junio de 2009

CANICULA INDIA


Trucos, helados y estoicismo para soportar la tremenda canícula india

Con temperaturas cercanas a los 50 grados centígrados por una ola de calor, los ciudadanos delhíes recurren estos días a variopintas técnicas para afrontar la sofocante situación, que mantiene a muchos en sus casas y convierte al paseante en "rara avis".
Como sucede cada año, la llegada del calor a la India ha dado rienda suelta a la imaginación de muchos indios, dispuestos a sacar del armario paraguas, guantes y pañuelos -prendas más propias del mal tiempo en otras latitudes- para protegerse del sol.
Sólo en el estado oriental de Orissa, 41 personas han fallecido en los últimos meses por la canícula, según datos oficiales, recogidos por las agencias indias, aunque fuentes oficiosas elevan el número a 120.
Médicos y autoridades piden a los ciudadanos actuar con conciencia y resguardarse del sofocante calor para evitar fatales consecuencias ante la ola de calor que azota el país, con temperaturas próximas a los 50 grados.
Pero no todos pueden: los más vulnerables al astro abrasador son aquellos que viven y trabajan en la calle, como Amit, un incansable conductor de "bici-rickshaw" -una bicicleta para transportar a personas- que tiene su "oficina" al aire libre.
"Lo único que hago es cubrirme la cabeza con un trapo", cuenta a Efe este hombre de 36 años, que trata de evitar las peligrosas insolaciones empapando en agua la prenda en los días de calor.
Amit, sin embargo, sostiene que los indios pueden soportar con "más facilidad" las altas temperaturas porque están acostumbrados al calor, que se ceba sobre turistas y visitantes.
Quizá es la costumbre lo que lleva a los indios a afrontar con una sorprendente naturalidad la canícula, hasta el punto de que muchos no renuncian a las camisas de manga larga, pantalones de pana o gruesos calcetines.
Pero también hay un catálogo de medidas contra el calor, que incluye los refugios improvisados en los sitios menos pensados para echarse una buena siesta como las paradas de autobús, el interior de vehículos o las medianas de las carreteras.
El uso de sombrillas callejeras o incluso la fabricación de sombreros con papeles de periódicos para cubrirse la cabeza pueden dar tregua al paseante que se enfrenta a la virulencia de los rayos de sol.
Dentro de las oficinas, restaurantes o centros comerciales, lo que destaca es sin embargo una atmósfera invernal creada "ad hoc" por los aparatos de aire acondicionado, cada vez más comunes en los hogares de la naciente clase media india.
"En casa tenemos tres aparatos de aire acondicionado, pero nunca los utilizamos a la vez porque es muy caro", explica a Efe el jubilado Malik, sudoroso y quejoso por el desembolso que suponen las crecientes facturas eléctricas del largo verano.
La llegada del calor llena cada año las calles capitalinas de un ecosistema de puestos ambulantes, dedicados a la venta de tradicionales bebidas refrescantes, como el "nimbu pani", 6 rupias -12 centavos de dólar- de agua, azúcar y limón y también son muy populares los sabrosos batidos de mango
Los estanques, fuentes y hasta el contaminado río capitalino son convertidos en piscinas improvisadas por los niños más atrevidos, como sucede junto al emblemático arco de arenisca de India Gate, en el centro delhí, donde chapotean a diario decenas de pequeños.
Así será la ciudad hasta el próximo 1 de julio, cuando está previsto que lleguen a la capital el monzón y sus intensos chaparrones, para alegría de niños, turistas curiosos y amantes dispuestos a vivir citas románticas bajo la lluvia.
También será ese el momento de empezar a preocuparse por las inundaciones.