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jueves, 4 de junio de 2009

25 AÑOS DE LA TRAGEDIA


Se cumplen 25 años del asalto al Templo Dorado, el "peor día" de los sijs

Los "sijs" de la India recuerdan estos días con ceremonias y manifestaciones los 25 años del episodio más oscuro de su historia reciente, la entrada a sangre y fuego del Ejército indio en el sagrado Templo Dorado de Amritsar, que se saldó con más de 500 muertos.
"Los devotos vienen de todo el mundo a rezar al Templo Dorado, nuestro lugar más sagrado. Por eso no podemos olvidar el peor día. Los sijs de la India queremos vivir en paz, pero también con honor", dijo a Efe por teléfono Darmegh Singh, secretario del Comité Shiromani Gurdwara Parbhandak (SGPC, siglas en inglés).
El SGPC es un mini-parlamento electivo que controla las gurudwaras del Punjab (noroeste), el principal bastión religioso del sijismo, una minoría de unos 20 millones de fieles en la India y una diáspora de otros 5 millones de personas.
"Nuestra ceremonia será este sábado en el complejo del Templo Dorado. Será un momento de recuerdo para esa horrible entrada del Ejército", continuó Singh.
Corría junio de 1984 cuando la entonces primera ministra, Indira Gandhi, ordenó al Ejército que tomara el principal centro del culto sij, donde se habían atrincherado cientos de independentistas armados bajo mando del radical Jarnail Singh Bhindranwale.
En la llamada "Operación Blue Star", las tropas rodearon el templo un 3 de junio -día de peregrinación-, y lo atacaron durante cuatro días, con lo que muchos civiles murieron en los combates, que además se cobraron la vida de más de 400 independentistas.
Ya meses después, la propia Indira Gandhi fue asesinada en venganza por dos guardaespaldas de religión sij, lo que desencadenó graves disturbios y una nueva matanza callejera de sijs en la capital india, durante la que murieron 3.000 personas.
Punjab, ya más calmado hoy en día, fue escenario de un violento levantamiento armado que causó 25.000 muertos entre los años 1981 y 1995, siguiendo la demanda de los radicales sijs para crear un Estado independiente, el Khalistán ("tierra de los puros").
Aunque las elecciones regionales de 1992 marcaron el fin de la administración directa por parte del Gobierno central y la vuelta a la normalidad en la región, en el Punjab todavía hay grupos que consideran un héroe a Bhindranwale y dan vivas al Khalistán.
"Las heridas que dejó el ataque contra el templo siguen vivas y no lo olvidaremos. Nuestros héroes vivirán en la memoria durante generaciones", aseguró a Efe desde Amritsar H.S. Dhami, presidente del grupo radical más emblemático, el Dal Khalsa.
Su organización acusa al mayoritario y moderado SGPC de no hacer lo suficiente para instalar un memorial que recuerde a los caídos en el asalto "en un lugar cercano" al Templo Dorado, hoy renovado y a salvo del tráfago reinante en la capital espiritual del sijismo.
Vestidos con camisetas negras, decenas de activistas del Dal Khalsa recorrieron este miércoles las calles de Amritsar en una "marcha de recuerdo al genocidio", con la petición de aprobar una ley que impida al Ejército entrar en recintos religiosos.
Aunque por vez primera en su historia, la India está gobernada por un sij, el primer ministro Manmohan Singh -que ha pedido "pasar página"-, el Dal Khalsa dice no tener ninguna expectativa respecto a él porque, dice Dhami, "es sólo un producto del sistema".
"Los sijs que votan al Partido del Congreso (al que pertenece Singh) lo hacen para evitar la victoria de los radicales hindúes. No tenemos expectativas con él y no respetamos a Indira Gandhi. Nuestro héroe es Bhindranwale", remató Dhami.
Han pasado 25 años, pero el radical Bhindranwale no sólo es pasto de artículos de mercadotecnia, como pegatinas, pósters, camisetas o llaveros para venta en romerías, sino que hasta cuenta con un retrato en el museo del Templo Dorado, según la agencia india IANS.
Más de dos décadas después del "peor día" para los sijs, todavía recorren los pasillos de los tribunales indios decenas de familiares de las víctimas de los disturbios que siguieron al asesinato de Indira Gandhi; en busca de justicia.