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sábado, 2 de mayo de 2009

OFICIOS ATIPICOS


Oficios tradicionales y atípicos se confunden en las calles de Delhi
Conseguir una exhaustiva limpieza de orejas, un completo afeitado a navaja y hasta una fe notarial en plena calle es fácil en Nueva Delhi, una de las capitales mundiales con los alquileres más caros de locales comerciales.
La lista de servicios ambulantes que se ofertan en cualquier recoveco es interminable: dentistas, limpiabotas, planchadores, peluqueros, cambistas, fontaneros, pintores, sastres, zapateros, curtidores o mecánicos pugnan por los clientes en la calles capitalinas.
Son visibles, sobre todo, en los angostos callejones de la abarrotada Vieja Delhi, pero muchos de estos artesanos y profesionales buscan también puntos estratégicos en los barrios residenciales donde habitan los delhíes más pudientes.
Millones de personas viven y trabajan en la calle en la India, donde los precios del suelo se han disparado al ritmo de su crecimiento económico, hasta el punto de que Delhi es la séptima ciudad más cara para alquilar una oficina o un local, con un precio superior a los 82 euros por metro cuadrado según un estudio de 2008 elaborado por CB Richard Ellis.
Uno de los trabajos ambulantes más "exclusivos" y económicos, el del lavado de las cavidades auriculares, lo llevan a cabo profesionales ataviados con un trapo al hombro y un equipo de pinzas y varillas metálicas que, asidas a sus característicos gorros rojos, los hacen distinguibles del resto de transeúntes.
El limpiador de orejas cobra 10 rupias (unos 15 céntimos de euro) por una extracción básica de cerumen con pinzas envueltas en algodón, 20 rupias (0,30 euros) por añadir al servicio unas gotas de aceite lubricante y hasta 30 (0,40 euros) por incluir un masaje con varilla por los canales auditivos.
En un día habitual, el "limpiaorejas" puede ganar 100 rupias (1,5 euros), aunque Efe pudo comprobar que esa misma cantidad es la que se solicita a los turistas foráneos por una prestación simple.
Mientras algunos de estos oficios son ambulantes, otros, como en el caso de los notarios o los mecanógrafos, requieren no sólo de un lugar fijo sino lo suficientemente estratégico.
Por ello, es más sencillo encontrar mecanógrafos sobre las aceras de las embajadas que solicitan sus documentos a máquina o largas filas de tenderetes de notarios junto a determinados edificios públicos.
Aunque muchos empleos requieren una formación específica, en la mayoría de los casos el trabajo callejero es producto de un doble problema hereditario para los indios de las castas más bajas: no poseer recursos económicos ni haber recibido una educación mínima.
"La lluvia, el excesivo calor, los días que no viene ningún cliente... Hay muchos problemas pero pese a ello hay que sobrevivir, tengo que cuidar de tres hijos. No sé hacer ningún otro trabajo ni estoy alfabetizado. Desde la época de mi padre la situación ha sido mala", declaró a Efe Ram Singh, un zapatero de 53 años apostado en el fino barrio de Jor Bagh.
Singh, quien asegura que trabaja en la misma esquina desde 977, cobra como máximo 30 rupias (0,40 euros) por arreglar una suela, lo que le proporciona, según detalló, unos ingresos diarios de entre 150 y 200 rupias (de 2,3 a 3 euros).
A pocos metros de Ram Singh se sitúa Ajay Dalakharia, un joven planchador de 22 años de origen rajasthaní que, junto a su padre, atiende otro pequeño negocio callejero y alisa las ropas del barrio con una pesada plancha de hierro y carbón.
"Mi familia vino a Delhi hace unos 40 años, cuando el Gobierno de Indira Gandhi nos dio unas chabolas decentes, y ya estamos acostumbrados a este lugar. Yo he nacido aquí y estoy muy contento, disfruto aunque gane poco de dinero si puedo comer suficiente", afirmó Dalakharia.
Aunque el ingreso mensual de padre e hijo rara vez supere las 4.500 rupias (apenas 70 euros), Ajay reconoció que para él lo único importante es "seguir adelante, tener comida y vivir pacíficamente".
Con todos los ojos de la nación centrados en las elecciones -hoy se celebra una nueva fase de votación- estos profesionales pueden tener por seguro que, gane quien gane, sus "oficinas" y "locales" seguirán siendo en lo venidero las aceras de la calle.