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domingo, 17 de mayo de 2009

MILAGRO INFORMATICO INDIO


El milagro informático indio arrasa
India no tiene cabida en las gigantescas instalaciones que Infosys tiene en las afueras de Bangalore. Todo lo que representa el país se queda al otro lado del muro coronado por alambre de espino que delimita el perímetro de una de las mayores empresas del mundo en el sector de las tecnologías de la información (TIC). Ni el caos, ni la suciedad, ni el ruido ni, por muy sagradas que sean, las vacas pueden cruzar la impresionante garita de seguridad de la compañía, que nació en 1981 con 220 euros y que ahora factura 3.500 millones y emplea a más de 100.000 trabajadores en un total de 22 países.
En abril, la revista 'Forbes' la incluyó entre las cinco empresas más sólidas del sector del software y de los servicios, y 'Business Week' la ha considerado este año una de las 50 compañías más innovadoras del planeta. No es la más poderosa, pero sí la abanderada de la revolución tecnológica que ha introducido a India, o por lo menos a una parte de este país de dimensiones continentales, en el mundo globalizado del siglo XXI.
Crisis y crecimiento
Y el sector continúa con buena salud en tiempos de crisis. Infosys publicó el mes pasado que ha tenido un crecimiento de dos dígitos (29%) en los ingresos para el ejercicio fiscal que acabó el 31 de marzo. Las otras dos grandes empresas del sector, Wipro (28%) y TCS (23%), no se han quedado atrás.
Pero en el juego participan más actores que los gigantes empresariales. Sólo en Bangalore, el núcleo duro del 'Silycon Valley' indio, se pueden contar más de mil compañías relacionadas con las TIC, desde pequeños centros de recepción de llamadas hasta especialistas en desarrollo de software y hardware.
A diferencia de lo que ha sucedido en China, que se ha convertido en la 'fábrica del mundo' y abanderada del 'offshoring', lo que se ha deslocalizado a India son los servicios, en un proceso de subcontratación u 'outsourcing'.
Casi la mitad de las firmas que componen la lista Forbes 500 tienen ya operaciones de 'back office' en el país de Gandhi. Aquí tiene cabida todo el espectro de la industria de las TIC: desde el escalón más bajo, innumerables centros de atención al cliente en los que trabajadores indios formados en diferentes acentos atienden a los problemas de los consumidores del mundo anglosajón, hasta especialistas en el desarrollo informático.
India absorbe hoy ya el 70% de la externalización de servicios de tecnología informática del mundo, y se ha convertido en el proveedor de servicios tecnológicos más importante del planeta. Las previsiones apuntan a que el total de esas exportaciones en 2010 alcance los 60 billones de dólares
En la elite mundial
Harish Kolar es el consejero delegado (CEO) de BRIO, una pequeña empresa de hardware que desarrolla un producto para convertir la señal de llamadas telefónicas ordinarias en protocolo IP, un elemento que permitirá a las compañías de telecomunicaciones ahorrar una considerable suma de dinero. «En India ya no estamos a la cola en tecnología y no sólo servimos para rellenar líneas de código, pertenecemos a la elite mundial y ofrecemos productos y servicios de alta calidad», presume.
¿Cómo llega a esa meta un país en el que la mortalidad infantil supera a la del África subsahariana, y donde más del 30% de sus 1.200 millones de habitantes es analfabeta? Kolar tiene una respuesta rotunda: «las TIC emplean de forma directa sólo a dos millones de personas, y a unos 10 millones de forma indirecta. Estos trabajadores componen una elite cuya formación el Gobierno se ha tomado muy en serio, y que se ha beneficiado de lo positivo que tuvo la colonización británica».
Aunque las TIC sólo emplean al 0,8% de la población, contribuyen en un 5,4% al Producto Interior Bruto (PIB) de India y se han convertido en la locomotora del 'boom' económico del país, que liberalizó su economía en 1991.
Esta industria es, además, una de las arterias principales del sector privado, que, como apunta Surbhi Sharma, secretaria general de la Asociación de Tecnología Interactiva y Software (ITSMA), «se ha convertido en el catalizador de los cambios en materia económica de India y en un modelo de gran competitividad global que tratan de copiar los países del entorno».
Ricardo Gallego dirige una de las pocas firmas españolas de software que se han establecido en India, la vitoriana Lantek, especializada en programas para la industria de la chapa. Aunque considera al país como una alternativa a Irlanda, reconoce que no es fácil salir adelante en un lugar tan complejo.
«La gente llega pensando que esto es un chollo, pero no es verdad, hay que adaptar las formas de trabajo a las peculiaridades del país, y eso requiere un profundo conocimiento de los mecanismos que mueven India, y también mucha paciencia», señala. Sin embargo, Gallego cree que China terminará superando a India también en las TIC, «porque allí la población es más trabajadora».