Entradas más populares

martes, 12 de mayo de 2009

LOS VIRUS TAMBIEN CURAN


Los virus también curan
La viroterapia es una estrategia que se basa en la manipulación de bacterias para que infecten y destruyan células tumorales. También se usa en la distribución de fármacos
El prototipo del MIT tiene el aspecto de una pila normal, pero su tecnología permite que sea ligero y flexible. -
La palabra virus se asocia con enfermedad, dolor y contagio, sobre todo en fechas como las actuales, en las que la alerta se ha convertido en alarma debido a la gripe H1N1. Pero los virus, que han afectado a los seres humanos desde el principio de los tiempos se conocen jeroglíficos que describen los síntomas de la poliomielitis no siempre son dañinos, sobre todo si previamente se han modificado genéticamente para conseguir que realicen funciones positivas.
Uno de los últimos usos de los patógenos alterados lo ha descubierto el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), donde el equipo de científicos capitaneado por Angela Belcher ha conseguido que virus manipulados puedan ejercer de polo positivo y negativo en una batería ion-litio. La técnica ha conseguido que los virus tengan la capacidad de recubrirse por sí mismos con fosfato de hierro para que los electrones puedan viajar de un polo al otro.
Los patógenos se pueden utilizar para luchar contra el cáncer
El equipo del MIT ha logrado que esta pila tenga la misma capacidad y potencia que las recargables utilizadas en los coches híbridos y podrían incluso servir para las pequeñas baterías de dispositivos portátiles. De hecho, las pruebas de laboratorio indican que pueden cargarse y descargarse hasta 100 veces sin perder capacidad.
La manipulación de virus no es algo nuevo en el mundo científico. De hecho, en 2006, David Scheffer, de la Universidad de California en Berkeley (EEUU), consiguió que el virus adenoasociado, un virus común conocido como AAV, al que nuestro sistema inmune ya está acostumbrado porque afecta al 90% de los seres humanos, pudiera actuar como vehículo para distribuir medicamentos por el organismo. Se trata de un virus con ADN modificado que ha sido probado en ratones y conejos.
En un futuro no muy lejano, quizá se puedan usar esos patógenos para administrar de forma selectiva determinados fármacos, aprovechando su capacidad para reconocer, adherirse y penetrar sólo en algunos tipos celulares concretos.
Servirían para administrar fármacos de forma selectiva
Esta técnica va incluso más allá: se puede usar para luchar contra el cáncer, como lo demostró hace apenas un año Duane Mitchell, del Centro de Tumores Cerebrales de la Universidad de Duke (EEUU). Según su estudio, el citomegalovirus humano, muy frecuente, puede luchar contra las peores formas de tumores cerebrales. De hecho, se ha detectado su presencia en el 90% de los casos de pacientes con gliobastoma multiforme, un tumor altamente maligno que puede alcanzar un gran tamaño y que representa el 25% de todos los tumores cerebrales.
Eficacia limitada
"No sabemos si el virus aparece tras el tumor o es él el que lo provoca, pero sí sabemos que puede afectar al crecimiento y la capacidad invasiva de las células cancerosas, por lo que podemos utilizarlos para destruir el cáncer", dice.
La Universidad de Ohio (EEUU) ha descubierto también que virus modificados pueden destruir células cancerosas. El problema es que, durante este proceso, se liberan proteínas capaces de estimular el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos capaces de hacer llegar defensas y eliminar así a los virus, provocando de nuevo el crecimiento del tumor. Pero los investigadores no pierden la esperanza. Balveen Kaur, responsable del estudio, afirma que, aunque la eficacia puede ser limitada, "conocemos los mecanismos y podemos diseñar terapias que inhiban los efectos secundarios y aumenten la eficacia del tratamiento".
Por su parte, un equipo del centro MD Anderson de la Universidad de Texas (también en EEUU), del que forman parte dos investigadores españoles, ha modificado genéticamente el virus del resfriado para atacar un agresivo cáncer, el glioma. La técnica cuenta con el apoyo de la agencia estadounidense del medicamento, que pretende demostrar que inyectar este virus denominado Delta-24-RGD es seguro.