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jueves, 16 de abril de 2009

¿PARA QUIEN BRILLA INDIA?


Para quién brilla India
El primer ministro Singh cumple las expectativas desde que le fue cedido el cargo "¿Es posible evitar la corrupción con salarios de ocho euros?", se pregunta una joven abogada La línea del Gobierno la marca Sonia Gandhi; "Manmohan Singh le toca los pies al verla", dice un diplomático
No puede entrar con tabaco", avisa impasible una vigilante en el corazón de Nueva Delhi. Uno casi no se sorprende de que haya un detector de metales para entrar en una plaza, porque ya ha sido cacheado en la estación de metro - como todos los pasajeros-y su bolsa ha sido registrada. Circundar el perímetro de Connaught Place, que multiplica varias veces el de la plaza Catalunya, ya es de por sí cansado, cuando uno tiene que localizar el único acceso abierto, por motivos de alarma antiterrorista. Pero la contaminación galopante de las ciudades indias, que el nuevo Tata Nano sólo puede aumentar, lo hace más cansino. Por ello, uno tiene la sensación de que le están tomando el pelo cuando le requisan la cajetilla, por mucho que uno repita que no piensa fumar en el parque.
"Valdría más que controlaran el humo de los coches; en mi ciudad, Calcuta, es insufrible, estamos todos enfermos", afirma Lopamudra, una estudiante en el espectacular y cercano Instituto Cervantes. Preocupaciones de rico y prisa por sentarse en la mesa de los poderosos; no sería un mal resumen de los peores destellos del ciclo político que ahora termina y que en realidad dura desde principios de los noventa. En una terraza de la plaza, un vaso de cerveza cuesta tres euros, más de lo que ganan en un día el 90% de los indios. Aquellos a los que dice defender la líder intocable Mayawati, aunque ella misma tiene varias propiedades en esta misma plaza, una de las más caras del mundo. En el haber del primer ministro Manmohan Singh destaca el crecimiento económico de los últimos cinco años, por encima del 7%, sin parangón en la historia de India. El economista ha cumplido con creces lo que Sonia Gandhi esperaba de él cuando en el 2004 decidió cederle el cargo de primer ministro, para evitar que sus raíces italianas expusieran a su gobierno a un chantaje permanente por parte de la oposición. "Bravo por Sonia", me dicen todos los barberos de Delhi - y de Bombay-,muchos de ellos musulmanes. "La clase política se ha degradado desde los años setenta, pero hay excepciones en todos los partidos, como los primeros ministros de Delhi, Sheila Dikshit; Cachemira, Omar Abdullah, y Bihar, Nitish Kumar", me explica el historiador Ramachandra Guha. Una joven abogada me recuerda lo que la letrada de oficio del único terrorista superviviente de los atentados de Bombay (ayer empezaba el juicio) va a cobrar por su asistencia legal en todo el proceso: ocho euros. "¿Es posible evitar la corrupción con estos salarios? Los jueces son los primeros corruptos". El profesor Manmohan Singh tiene una merecida fama de honrado - aunque haga la vista gorda dentro del partido-,pero es un tecnócrata que nunca ha tenido que pelear por el voto popular para hacerse con un escaño en el Congreso (Lok Sabha), sino que ha sido designado para el Senado (Raj Sabha) una y otra vez, también en esta ocasión. Pocos dudan que la línea política del Gobierno no la marca Singh, sino Sonia Gandhi, presidenta del partido y de la variopinta coalición gobernante, la Alianza Progresista Unida (UPA, en inglés). "Manmohan le toca los pies cuando la ve", me dice un diplomático.