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miércoles, 22 de abril de 2009

LIGA INDIA DE CRIQUET


Una Liga de mudanza
La Liga India de Críquet, el deporte nacional heredado de la dominación británica, se traslada a Suráfrica por motivos de seguridad durante el mes de las elecciones š Desde allí, la TV de pago se hace de oro mientras el «nuevo» deporte causa furor en África
Heredado de la época colonial británica, el críquet es el deporte nacional de la India, donde se vive por este juego una pasión comparable a la que levanta el fútbol en España o el béisbol en EE.UU. Desde los «slums» (arrabales) de Bombay hasta los callejones de la «Ciudad Azul» en Jodhpur, pequeños y mayores emulan a sus jugadores favoritos lanzando entre las vacas las macizas pelotas y golpeándolas con los bates planos de madera.
Pero, para desesperación de sus cientos de millones de aficionados, la Indian Premier League se ha trasladado a Suráfrica por motivos de seguridad. En su segunda edición, sus ocho equipos (Rajasthan Royals, Chennai Superkings, Mumabi Indians, Bangalore Royal Challengers, Kings XI Punjab, Kolkata Knigth Riders, Deccan Chargers y Delhi Daredevils) jugarán fuera de su país porque el Gobierno no puede garantizar la seguridad del torneo, que comenzó el sábado y cuya final se disputará el 24 de mayo.
El motivo es que el campeonato coincide con las elecciones generales de la India, que se celebran en cinco fases durante todo este mes y cuyos resultados se darán a conocer a mediados de mayo. Debido a la alerta terrorista que se vive en el subcontinente, sobre todo tras los atentados de noviembre que dejaron más de 160 muertos en Bombay, el Ejército y la Policía ya tienen suficiente con vigilar los 828.804 colegios electorales repartidos por todo el país como para, encima, custodiar los estadios.
En una mudanza sin precedentes en el mundo, toda la Liga India de Críquet ha hecho las maletas para jugar sus 59 partidos como «visitante» en Suráfrica. Más de 500 personas, entre jugadores y técnicos, han sido desplazados junto a unos 200 periodistas, cámaras de televisión y miles de seguidores, que no quieren perderse ver en vivo a sus héroes deportivos.
Para los que no tengan tanta suerte, o tanto dinero como para pagarse un billete de avión y un hotel, les queda la posibilidad de ver cada día un par de partidos, siempre que estén abonados a la televisión por cable que emite los encuentros. No es el caso de la cárcel de Calcuta, donde 500 presos han iniciado una huelga de hambre para exigir ver los partidos. Un lucrativo negocio porque, con una audiencia de cientos de millones de espectadores, los derechos de retransmisión de los partidos durante diez años fueron vendidos por más 700 millones de euros a Sony Televisión y al grupo de Singapur World Sports.