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martes, 7 de abril de 2009

LA GUERRA EN SRI LANKA


La guerra en Sri Lanka
Arundhati Roy

El horror que se desenvuelve en Sri Lanka es posible debido al silencio que lo rodea. Lo que allá ocurre casi no se registra en los medios mainstream en India o, de hecho, en la prensa internacional. Es un asunto muy preocupante que esto sea así.
A partir de la poca información que se filtra, parece que el gobierno de Sri Lanka utiliza la propaganda de la guerra contra el terrorismo para encubrir el desmantelamiento de toda semblanza de una democracia en el país y cometer indescriptibles crímenes contra el pueblo tamil. Basándose en el principio de que todo tamil es un terrorista hasta que se pruebe lo contrario, las áreas civiles, hospitales y refugios son bombardeados y convertidos en zonas de guerras. Cálculos confiables estiman el número de civiles atrapados en más de 200 mil personas. El ejército de Sri Lanka avanza, armado con tanques y aeronaves.
Mientras, según informes oficiales, se han establecido varios pueblos que viven de la asistencia gubernamental para albergar a tamiles desplazados, en los distritos de Vavuniya y Mannar. Según un informe publicado en The Daily Telegraph (14 de febrero de 2009), estos pueblos serán centros de detención para todos los civiles que huyan de los enfrentamientos. ¿Es éste un eufemismo para referirse a campos de concentración? El ex ministro del exterior de Sri Lanka Mangala Samaraveera le dijo a The Daily Telegraph: Hace unos meses, el gobierno comenzó a fichar a todos los tamiles en Colombo, alegando que podían ser una amenaza para la seguridad; pero ésto podría ser explotado para otros propósitos, como los nazis en los años 30. Básicamente, va a etiquetar a toda la población civil tamil como potenciales terroristas.
Debido a su declarado objetivo de borrar al LTTE [los rebeldes independentistas de los Tigres Tamiles. N de la T], esta malévola equiparación de civiles y terroristas parece indicar que el gobierno de Sri Lanka está a punto de cometer lo que podría terminar en un genocidio. Según un cálculo de Naciones Unidas, ya han sido asesinadas varias miles de personas. Miles más están gravemente heridas. Los escasos informes de testigos de primera mano que han salido son descripciones de una pesadilla del infierno. De lo que somos testigos, o quizá deberíamos decir, lo que ocurre en Sri Lanka y que esconden tan efectivamente del escrutinio público, es una guerra descarada y abiertamente racista. La impunidad con la que el gobierno de Sri Lanka logra cometer estos crímenes revela un profundamente arraigado prejuicio racista, que es, en primer lugar, precisamente lo que llevó a la marginación y alienación de los tamiles de Sri Lanka. Ese racismo tiene una larga historia, de ostracismo social, bloqueos económicos, pogroms y tortura. Ahí están las raíces de la naturaleza brutal de la guerra civil que ha durado décadas y que comenzó como una protesta pacífica no violenta.¿Por qué el silencio? En otra entrevista, Mangala Samaraveera dice: Hoy, en Sri Lanka, los medios de comunicación libres son prácticamente inexistentes. Y continúa, y habla sobre los escuadrones de la muerte y los secuestros en camionetas blancas, que han hecho que la sociedad se paralice del miedo. Las voces disidentes, incluyendo a varios periodistas, han sido secuestradas y asesinadas. La Federación Internacional de Periodistas acusa al gobierno de Sri Lanka de utilizar una combinación de leyes antiterroristas, desapariciones y asesinatos para silenciar a los periodistas.
Hay reportes preocupantes, pero no confirmados, de que el gobierno de India le ofrece apoyo material y logístico al gobierno de Sri Lanka en estos crímenes contra la humanidad. Si es verdad, es escandaloso. ¿Qué pasa con los gobiernos de otros países? ¿Pakistán? ¿China? ¿Qué están haciendo para ayudar o dañar la situación?
En Tamil Nadu, la guerra en Sri Lanka ha nutrido pasiones que llevaron a que más de 10 personas se inmolaran. La ira y la angustia públicas, mucha de la cual es genuina, aunque una parte es obviamente cínica manipulación política, se ha convertido en tema electoral.
Es extraordinario que esta preocupación no se haya extendido al resto de India. ¿Por qué hay silencio aquí? No hay secuestros de camionetas blancas, al menos no en torno a este tema. Dada la escala de lo que pasa en Sri Lanka, el silencio es imperdonable. Más aún por la larga historia del gobierno de India de irresponsables escarceos en el conflicto, primero poniéndose de un lado y luego del otro. Varios de nosotros, incluso yo, deberíamos habernos pronunciado antes al respecto, y no lo hicimos simplemente por falta de información sobre la guerra.
Así que mientras la matanza continúa, mientras decenas de miles de personas son encerradas en campos de concentración, mientras más de 200 mil personas enfrentan una hambruna y está a la espera de un genocidio, desde esta gran nación hay un silencio sepulcral.
Es una colosal tragedia humanitaria. El mundo debe tomar cartas en el asunto. Ahora. Antes de que sea demasiado tarde.