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miércoles, 15 de abril de 2009

COMUNISMO AL "CURRY"



El último bastión del comunismo con «curry» podría tener los días contados

Sonia Gandhi, líder del Partido del Congreso , (i), ofrece un discurso durante un acto electoral en Mandla, Madhya Pradesh, India / Desde las fachadas de los destartalados edificios coloniales que a duras penas se mantienen en pie hasta los endebles muros de las chabolas que abundan en los “slums” (suburbios), el símbolo de la hoz y el martillo está omnipresente en Calcuta, la capital del estado indio de Bengala Occidental. No en vano, el Partido Comunista-Marxista Indio (PCI-M) lleva aquí en el poder desde hace 32 años, lo que le convierte en la formación política de dicha ideología que más tiempo ha sido elegida en unas elecciones democráticas en todo el mundo. Pero esta hegemonía puede acabarse en los comicios generales que comienzan mañana jueves.
En esta nueva India que crece cada año un 9 por ciento, las teorías socialistas no resultan competitivas para la industrialización que prolifera en el subcontinente y ya ni siquiera tienen eco en su electorado tradicional, los pobres campesinos del mundo rural.
Tres décadas de comunismo han traído el reparto de tierras entre los agricultores y la colectivización de los servicios públicos a través de grandes sindicatos municipales, pero la utopía marxista se ha enquistado en la laberíntica burocracia oficial y es incapaz de atraer la inversión privada.
El más claro ejemplo son los transportes públicos de Calcuta, cuya flota la componen desvencijados autobuses de la marca nacional Tata y hasta los típicos autocares londinenses de color rojo de la época británica. Seis décadas después de la independencia, estas auténticas chatarras andantes han sido “tuneadas” para que la cabina de un camión pueda arrastrarlas en medio del caótico tráfico de esta infernal ciudad de 15 millones de habitantes.
Enfrentamientos entre los agriculotores y las autoridadesPara acabar con esta parálisis que parece haber detenido el tiempo en Calcuta, pero no sus devastadores efectos, el Gobierno estatal está poniendo suelo agrícola a disposición de las grandes compañías para que acometan sus proyectos industriales. Pero el remedio se ha revelado peor que la enfermedad porque los propietarios de dichas tierras, los mismos campesinos a los que se les ha inculcado la ideología comunista durante estas tres décadas, se niegan a abandonarlas por las ridículas compensaciones que ofrece el Gobierno.
Después de graves enfrentamientos entre los agricultores y las autoridades, que se han cobrado 50 muertos desde 2007, importantes iniciativas empresariales han optado por hacer las maletas y marcharse a otros estados menos conflictivos.
El año pasado, el Gobierno tuvo que renunciar a un polo químico en los pueblos de la zona de Nandigram después de una batalla campal en la que la Policía abatió a tiros a 15 manifestantes. En octubre, la firma Tata trasladó la construcción de una fábrica de su nuevo modelo Nano, el coche más barato del mundo, al estado de Gujarat harta de las protestas de los campesinos, que llegaron a cortar las carreteras para denunciar la expropiación de sus fincas.
El opositor partido Trinamul se está aprovechando de este escenario de inestabilidad social y podría obtener la mitad de los 42 escaños parlamentarios de Bengala Occidental
Aliado con el histórico Partido del Congreso de los Gandhi, el opositor partido Trinamul se está aprovechando de este volátil escenario de inestabilidad social y podría obtener la mitad de los 42 escaños parlamentarios que les corresponden a los 80 millones de habitantes de Bengala Occidental. Hace cinco años, el PCI-M obtuvo sólo en este estado 35 de los 62 asientos que consiguió en toda la India, que le permitieron entrar a formar parte de la coalición gubernamental del Partido del Congreso hasta su salida del Ejecutivo por el acuerdo nuclear firmado con Estados Unidos.
“El PCI-M va a sufrir un varapalo porque no puede expulsar por la fuerza a los campesinos para construir fábricas sin ofrecer compensaciones justas”, explica a ABC el responsable del Partido Trinamul en un colorido mitin callejero en el distrito de Howrah, donde el comunismo con “curry” de la India puede tener los días contados.