Entradas más populares

miércoles, 4 de marzo de 2009

LA DIPLOMACIA DEL CRICKET



La diplomacia del cricket o por qué el atentado en Pakistán no es igual a otros
El objetivo del ataque terrorista era el convoy del equipo de cricket de Sri Lanka
Este deporte es el más popular en India y Pakistán y tiene un alto valor simbólico

Al menos siete personas han muerto en un ataque en el centro de la ciudad de Lahore, en Pakistán. A simple vista, aunque el atentado guarda bastantes similitudes con el de Bombay, podría parecer uno más de los que asolan la región más convulsa del planeta. Sin embargo, el objetivo está muy bien escogido por los terroristas: un equipo de cricket extranjero en un país donde este deporte despierta una pasión exacerbada. Los jugadores de Sri Lanka han salido vivos de milagro, pero a partir de ahora las instancias internacionales y otras selecciones se lo pensarán dos veces antes de disputar una competición en suelo paquistaní. El daño ya está hecho.

El cricket es un factor más de la diplomacia de la zona. Si Pakistán y la India rompen relaciones, se acabaron los partidos internacionales. Y si vuelven a hermanarse, el primer síntoma será un encuentro entre los dos equipos nacionales. "Nada une más a la gente en el subcontinente que su amor por el cricket y Bollywood", aseguraba el primer ministro indio Manmohan Singh mientras trataba de descongelar en 2005 años de conflictos. A raíz de los atentados de noviembre en Bombay, las relaciones entre los dos países no pasaban precisamente por un buen momento —los terroristas que asesinaron en la segunda ciudad de la India a 173 personas venían de Pakistán—.
La selección de Sri Lanka ocupaba en la competición el lugar de India, que había declinado jugar en el país vecino a raíz de aquellos atentados. Pero los indios no son los únicos que han rechazado recientemente competir en Pakistán. La suspensión de este torneo era la tercera cancelación en un año de un evento de estas características, después de que Australia, que no ha vuelto a viajar allí desde el 11 de septiembre de 2001, reiterase su negativa. Pakistán también ha visto pospuesto el ICC Champions Trophy, el segundo campeonato más importante del mundo, porque Sudáfrica se ha negado a jugar en su suelo alegando razones de seguridad. Todos estos golpes al normal desarrollo del deporte favorito de los paquistaníes han supuesto un duro revés para el orgullo nacional del país, según explica Gordon Farquhar en un artículo en la BBC

El cricket, explica Farquhar, es también un importante motor económico que sirve para vender desde pasta de dientes hasta antenas parabólicas. A efectos prácticos, el ataque a la selección de Sri Lanka se puede interpretar como un atentado contra el propio Gobierno de Asif Ali Zardari o contra una delegación diplomática. Más aun cuando, tras un intenso debate interno en Sri Lanka sobre si su selección debía acudir a esta cita finalmente mortal, el ministro de asuntos exteriores Rohita Bogollagama destacó la capacidad del deporte como "medio eficaz de promover la conexión entre naciones" y mejorar las relaciones de amistad y buena voluntad, tal y como recuerda AFP.
Alguien que sabe mucho de esta relación entre política y deporte y de la escenificación de conflictos en las canchas es el periodista John Carlin, que acaba de publicar 'El factor humano', un libro en el que analiza la utilización que hizo Nelson Mandela del deporte en el fin del 'apartheid'. Carlin vivió en primera persona la victoria de Sudáfrica en la final de la Copa del Mundo de rugby de 1995, celebrada en Johannesburgo. El rugby era entonces un deporte que simbolizaba el régimen racista y, como tal, los negros experimentaban un profundo rechazo hacia él. La gran mayoría de los jugadores de la selección eran entonces afrikáners, pero el recién elegido presidente supo emplear la competición para unificar un país roto por la brecha racial. "Mandela entendió que la forma de ganarse a la gente no siempre es abordarla con argumentos lógicos, sino que es más efectivo y contundente ir directamente a su corazón", explica Carlin.
¿Y qué mejor que el deporte para llegar al corazón de la gente? Hablar de cricket en Pakistán o en India es como hablar de rugby en Sudáfrica o de fútbol en Argentina o Brasil. "Los terroristas saben que el cricket mueve a la gente quizás más que cualquier otra cosa, despierta pasiones tribales, primitivas y apela a lo emocional", observa Carlin. En este sentido, según el periodista, el deporte tiene un valor agregado a la hora de transmitir un mensaje político persuasivo. "Empleado con inteligencia (no digo con moralidad) puede ser muy útil porque toca a la gente donde realmente le duele". Y el cricket duele a los paquistaníes. Los terroristas tiran por tierra los intentos de devolver la normalidad al deporte nacional, algo que la violencia le ha arrebatado. El ataque sobre los jugadores ceilandeses podrían hacer mucho daño al país de cara a la Copa Mundial de cricket en 2011, cuando Pakistán será sede del campeonato, conjuntamente con Sri Lanka, India y Bangladesh. Eso si alguna selección se atreve a jugar en sus canchas...