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domingo, 29 de marzo de 2009

FAMILIA GANDHI DIVIDIDA


La familia Gandhi, dividida ya en dos facciones enfrentadas, se disputa el poder
Los verdaderos descendientes del Mahatma han pasado al olvido frente a la familia Nehru Varun Gandhi, nieto de Indira, está detenido por sus soflamas en contra de los musulmanes Sonia Gandhi lleva aún las riendas, pese a que tuvo que dejar el Gobierno por ser de origen
Gandhi sólo hay uno, pero Gandhis hay muchos. Y como en una buena epopeya hindú, los vástagos andan a la greña por el poder. Aunque hay que aclarar que la dinastía que domina la política india desde hace seis décadas no guarda ningún parentesco con Mohandas Gandhi, el padre de la patria. Se trata, en realidad, de los descendientes de Jawaharlal Nehru, mano derecha y sucesor del Mahatma.
Su hija, Indira Nehru, sólo se convirtió en Indira Gandhi tras contraer matrimonio con Feroze Gandhi, un militante parsi del Partido del Congreso, sin ningún vínculo familiar con el apóstol de la resistencia pacífica. Aunque Nehru no apreciaba a su yerno - aún más izquierdista que él-,sus descendientes han amortizado el ensalmo del apellido Gandhi, capaz de movilizar y cohesionar el país como ningún otro. Hasta el punto de que la auténtica familia del Mahatma - que tuvo cuatro hijos-ha sido eclipsada de la vida pública por los Nehru: ellos son a ojos de todos los verdaderos nuevos Gandhi. La disputa por el apellido Gandhi y el poder asociado con él brinda estos días un nuevo capítulo, en plena precampaña electoral. En caso de victoria del Partido del Congreso, Rahul Gandhi - que es hijo, nieto y bisnieto de primeros ministros-podría empezar la próxima legislatura como ministro, y hasta terminarla quizá como primer ministro, dada la precaria salud del titular actual, Manmohan Singh. Sin embargo, el primo de Rahul, Varun Gandhi, se ha apresurado a hace valer lo que se le antojan sus derechos dinásticos. Ynocon el partido que se confunde con la historia de los Gandhi, el del Congreso, sino con su bestia negra, el Bharatiya Janata (BJP), de clara tendencia chovinista hindú. En un lenguaje en las antípodas del Congreso, Varun Gandhi ha amenazado con "degollar a los musulmanes" en varios mítines en Uttar Pradesh, donde pretende ocupar el escaño de su madre, Maneka Gandhi. Su ingreso en prisión preventiva, ayer, por incitación al odio, fue escenificado por él y su partido para polarizar al electorado hindú, en un estado donde el BJP es irrelevante. Maneka añadió leña al fuego al responsabilizar de las cargas contra los forofos de su hijo (hubo veinte heridos) a un inspector "musulmán" y "genocida". La realidad es muy otra. Los manifestantes buscaron el enfrentamiento lanzando piedras contra los vehículos de las fuerzas de seguridad mientras exigían la inmediata liberación de su líder. Está previsto que Varun permanezca bajo custodia hasta mañana lunes, cuando se celebrará la vista para examinar su caso. Respecto a su madre, cabe decir que Maneka Gandhi ya soñaba con ser primera dama cuando sus cuñados, Sonia y Rajiv Gandhi, se declaraban alérgicos a la política. Sonia, hija de un albañil de pueblo convertido en constructor en la periferia de Turín, había ido a Cambridge a estudiar inglés. Nada que ver con el ambiente familiar de Rajiv - lo conoció allí-.Rajiv fue a la ciudad británica siguiendo la tradición familiar: su abuelo, Nehru, ya se había licenciado en Cambridge, antes de empezar su gran carrera política. Sus cartas desde la cárcel, para su hijita Indira, se convirtieron luego en un vasto libro titulado Glimpses of world history.Por su parte, el marido de Maneka, Sanjay Gandhi, era el delfín de Indira Gandhi y muchos le atribuyen algunas de sus decisiones más impopulares, como el estado de excepción o las vasectomías forzadas para los pobres. Toda la familia con sus respectivas proles vivían bajo el techo de Indira. Aunque el carácter - y las ambiciones-de los dos hermanos, Sanjay y Rajiv, no podían ser más distintos. Luego, el despótico hijo predilecto murió en accidente de avioneta, para alivio de muchos. En un primer momento, la joven y ambiciosa Maneka hizo un amago de apropiarse de los apoyos de su difunto marido para proyectarse como líder del Congreso, lo que llevó a Indira a pararle los pies y echarla de casa con cajas destempladas y en brazos de la oposición. Eso para Indira también supuso, con gran dolor, perder a su nieto Varun Gandhi, que entonces contaba pocos meses. Tres años después, cuando Indira Gandhi murió tiroteada por sus escoltas sijs, Rajiv fue instado a relevarla como primer ministro, revalidando el cargo en las urnas. Dio impulso a la ciencia, aunque se enredó con afán pacificador en el avispero de Sri Lanka. Luego perdió el poder y, cuando optaba a recuperarlo en unas nuevas elecciones, murió en un atentado de los Tigres Tamiles, el grupo guerrillero que lucha por la independencia de Sri Lanka. La especie de mural socialista que decora el lugar donde fue incinerado, en Nueva Delhi, ilustra el final de una época. La italiana Sonia Gandhi se resistió durante mucho tiempo a presidir el Congreso, pero cedió finalmente cuando el partido regresó a la oposición y a sus horas más bajas. Contra todo pronóstico, lo devolvió al poder en el 2004. No obstante, una campaña que la presentaba como poco menos que una agente del Vaticano le hizo ceder la jefatura del Gobierno a Manmohan Singh, mientras se adjudicaba el cargo de presidenta de la coalición. Y si Manmohan gobierna, Sonia reina. Los agoreros decían que sería un Gobierno breve. Cinco años después, el tándem puede jactarse de haber presidido la etapa de mayor crecimiento de India. Aunque los atentados de Bombay han sacudido el proceso de distensión con Pakistán. Sonia Gandhi recuerda la buena química y la esperanza que se abrió cuando Benazir Bhutto - recién casada con Asif Ali Zardari-y Rajiv Gandhi coincidieron como primeros ministros, ambos hijos de mártires. Ahora Zardari está al frente de su país, como ella, y el terrorismo lo ha dejado viudo, como a ella. Y ambos son responsables de reconducir unas dinastías políticas a las que accedieron como invitados. Sonia Gandhi también puede congratularse de haber conseguido que India cuente, por primera vez, con una presidenta. Aunque Pratibha Patil haya sido premiada menos por su peso político que por su apoyo incondicional a la familia Gandhi. Según cuenta el historiador Ramachandra Guha a La Vanguardia,"Sonia Gandhi revitalizó el partido durante sus primeros años, pero luego lo ha estropeado por su obsesión por ver a su hijo como primer ministro. Y Rahul Gandhi es un buen tipo, pero no muy inteligente. Hay gente mejor de su generación, pero ninguno ha sido nombrado ministro para no hacerle sombra". Y su hermana Priyanka, tras casarse, ya no tiene la fortuna o la maldición de llamarse Gandhi.