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domingo, 15 de febrero de 2009

EL ULTIMO BASTION DE LOS TIGRES


EN BUSCA DEL ULTIMO BASTION DE LOS TIGRES
Distribuido por The New York Times News Service. PARQUE NACIONAL CORBETT, India -- Además del río Malani en el norte de India, donde las planicies se doblan en las laderas del Himalaya, vi mi primera tigresa silvestre. A medida que su encendido pelaje negro y anaranjado se desvanecía en las sombras, sentí gran euforia.
Distribuido por The New York Times News Service
PARQUE NACIONAL CORBETT, India -- Además del río Malani en el norte de India, donde las planicies se doblan en las laderas del Himalaya, vi mi primera tigresa silvestre. Salió caminando amenazadoramente de entre la maleza amarillenta por el tiempo invernal seco, cruzó un camino de terracería frente a mi jeep de safari, siguió la pista de la cresta de una colina y, entonces, desapareció en un bosque denso.
A medida que su encendido pelaje negro y anaranjado se desvanecía en las sombras, sentí gran euforia. Los tigres son unos de los más grandes depredadores del mundo, son felinos musculosos capaces de alcanzar 40 millas por hora en muy poco tiempo y matar animales varias veces su tamaño.
La tigresa también fue un recordatorio de un mundo natural que la humanidad está extinguiendo rápidamente. Desde el inicio del siglo XX, la población mundial de tigres ha bajado de 100,000 a cuatro mil ejemplares.
India tiene la cantidad más grande de bestias enormes, pero el estudio gubernamental más reciente encontró sólo 1,411 tigres. Están amenazados por la cacería furtiva y la pérdida de su hábitat. Muchos expertos temen que padecerán el destino del león asiático de India, que persiste sólo en una pequeña reserva en la costa occidental del país.
Viajé a India para ver tanto a los tigres como los paisajes donde habitan. Debido a que los tigres adultos comen cerca de 10 libras de carne al día, necesitan junglas florecientes, e India tiene bolsas de sabanas y bosques, sólo rivalizados por los grandes espacios de ?frica.
En una sola visita a un parque nacional indio, es posible ver cientos de animales silvestres, incluidos tigres, elefantes, venados, antílopes, monos, pitones y docenas de hermosas especies de aves.
Decidí volar a Nueva Delhi, la caótica capital de India, y visitar dos parques, cada uno a una distancia de medio día en coche o tren. Una mañana reciente, abandoné la contaminación y el bullicio de la ciudad para ir al Parque Nacional Corbett, 325,000 acres de bosques, sabanas y cuencas de río, que fue declarado el primer refugio de vida silvestre en India en 1936. Además de 160 tigres, el parque sostiene a cientos de elefantes asiáticos, leopardos, nutrias y unas 600 especies de aves.
Mi primera parada fue en el Campo Corbett, un alojamiento limpio y cómodo, abierto en los 1980 por Ome y Suman Anand. Los Anand habían vivido en Inglaterra y después administraron una plantación de té en el estado de Assam en India, antes de comprar 14 acres de selva "para mostrarles a las personas de las ciudades lo que se están perdiendo", explicó Suman.
Ya que sabía que estaba ansioso por estirar las piernas, ella me envió a una caminata de una hora, un recorrido que resultó ser una prueba de valor. Los tigres y leopardos vagan en ocasiones por el área, y había estado leyendo Man-Eaters of Kumaon (Los come hombres de Kumaon), un libro de un naturalista británico que vivió cerca de Corbett en los 1940, y quien describió la cacería de los tigres que habían desarrollado el gusto por la carne humana. Según se cree, un animal mató a 436 personas antes de que lo mataran a tiros.
Deep Contractor, una bióloga de la vida silvestre que me guió durante mi estancia de cuatro días en Corbett, trató de calmar mi ansiedad. Durante seis meses de trabajar en el parque, a pie, se había encontrado con tigres en tres ocasiones. Al retroceder lentamente, Deep eludió el conflicto.
Sin embargo, mientras caminábamos por un bosque hermoso, recitó una serie de amenazas más ominosas. Los elefantes asiáticos son "realmente malas noticias", porque con frecuencia atacan a personas que se aventuran a acercarse demasiado y "se aseguran que mueras", explicó.
Los osos perezosos, una especie que me hizo pensar en Winnie Pooh dormido tras comer demasiada miel, son malos también. "Atacan a las personas sin razón aparente, y lo peor es que atacan a la cara", dijo Deep. "Te arrancan la cara".
Me alegré de regresar al alojamiento y estuve feliz de iniciar un safari en jeep por Corbett al día siguiente. Corbett permite la entrada de hasta 30 jeeps en cada una de las seis zonas todos los días. Nosotros empezamos en Bijrani, un área de sabanas y colinas boscosas.
Los bosques albergan a varias especies de venados, y nos detuvimos a maravillarnos con los enormes ciervos machos y grupos de Langur Hanuman, un mono de pelambre gris y rostro oscuro que los hindúes consideran sagrados.
Sin embargo, la mayoría de las personas visita Corbett por los tigres.
Para aumentar nuestras probabilidades, nuestro chofer, un sij llamado H.P. Singh, buscó huellas en los caminos de tierra y escuchó a la selva. Cuando los animales detectan tigres, se advierten unos a otros llamando ruidosamente y generando una cacofonía que crece desde los gritos de los monos en lo alto de las copas de los árboles hasta el balido de los venados en el suelo.
Ya que Singh fungía como nuestros oídos, pregunté a Deep sobre los tigres. Los científicos se refieren a los principales depredadores como "especies sombrilla" porque requieren de ambientes saludables para sobrevivir y mantienen a raya a los herbívoros. Sin ellos, las poblaciones de venados aumentarían hasta dañar los bosques.
"Los tigres son cruciales para el equilibrio natural", expresó Deep. "Sin ellos, el bosque se destruirá con el tiempo".
De pronto, Singh escuchó a un venado muntiaco emitir una advertencia aguda. Aceleramos por un camino de terracería.
Unos pocos minutos después, nos detuvimos a tiempo para ver a la tigresa salir caminando amenazadoramente de los matorrales enormes. Como una gata doméstica altanera, parecía indiferente al ruido de nuestras cámaras y se detuvo varias veces a marcar árboles, un signo de que estaba buscando un macho.
Después, recordando cómo se desvaneció en el bosque, pensé en algo que Belinda Wright, la fundadora de la Sociedad de Protección de la Vida Silvestre de India, me dijo en Nueva Delhi.
"Los tigres son importantes por la emoción", comentó Wright, quien ha dedicado gran parte de su vida a proteger a esta especie. "Si no podemos salvar al tigre, que es una presencia tan poderosa, ¿qué podremos salvar?
En los dos días siguientes, presencié el despliegue más grandioso de vida natural que haya visto jamás. En un bosque ralo, observamos a un enorme elefante macho comer la fronda. Cuando Singh se acercó demasiado, el animal barritó y se lanzó a la carga obligándonos a retirarnos de prisa.
Había otros elefantes y manadas de chacales y jabalíes. Había cocodrilos holgazaneando junto a ríos cristalinos, donde peleaban unas nutrias, y avistamos pitones de la India tan gruesas como mi muslo.
En nuestra última mañana, vimos a un segundo tigre cruzar un recodo del río Ramganga, y el reflejo nítido de sus colores otoñales en el agua clara.
Desde Corbett, me dirigí al sur, al Parque Nacional Ranthambhore, un refugio de 100,000 acres en el estado de Rajastán, al que, por lo general, se considera como el lugar más confiable en India para ver tigres. Los turistas lo prefieren, y el año pasado recibió a 160,000 visitantes, más de la mitad extranjeros.
El flujo constante de jeeps ha habituado a sus más de 30 tigres a la presencia de personas. Los turistas hablan de tigres que se frotan contra sus coches y parecen posar para las fotografías.
También se prefiere a Ranthambhore porque la misma realeza que construyó la arquitectura más emblemática de India, incluido el Taj Mahal, levantó un enorme fuerte por el que pueden caminar los turistas. (El Taj está a unas cuantas horas en coche de Ranthambhore, lo que hace que sean una buena combinación.)
Llegué a Ranthambhore con tiempo suficiente para dos safaris y una excursión al fuerte. Me impresionó la vida silvestre. Además de una amplia variedad de aves y venados, vi un nilgai o toro azul, el antílope más grande de Asia, y una marmota que se escabulló entre la maleza.
Aunque el paisaje de Corbett es más impresionante, la historia de Ranthambhore es más interesante. La mañana siguiente subí la colina al enorme fuerte del siglo XI, protegido de los tigres y otros depredadores por sus altos muros.
Deambulé por pabellones en malas condiciones y disfruté las amplias vistas de cañones empinados. Aunque no vi tigres, pude sentir su presencia. Una manada de venados se movía nerviosamente. Un mono recorría con la vista la sabana desde su lugar en la fronda.
En alguna parte, ocultos entre los árboles, los tigres estaban cazando.
La dirección electrónica de Craig Simons es csimonscoxnews.com.