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viernes, 9 de enero de 2009

MANTENER LA FE CON LIBERTAD DE CULTO


Mantener la fe con libertad de culto

Por CHARLES C. HAYNES
Sonemos la campana en el Año Nuevo con buenas noticias sobre nuestro país: Más allá de amargas guerras culturales, conatos de nativismo, y la resistencia de la intolerancia, los Estados Unidos comienzan el 2009 como el experimento más exitoso y audaz, en el que conviven diferentes religiones, que el mundo jamás haya visto.
Este no es un logro a ignorar en un mundo desgarrado por el odio religioso y la violencia sectaria. Cristianos contra musulmanes en Nigeria; hinduistas contra budistas en Sri Lanka; musulmanes contra hinduistas en India… Y la trágica lista continúa.
El siglo XX estuvo plagado por el azote de ideologías totalitarias seculares (fascismo y comunismo). Ahora, el siglo XXI está emergiendo como una era de guerras políticas y sociales fundadas en diferencias religiosas y étnicas. Como un crudo contraste, los Estados Unidos, el sitio de mayor diversidad religiosa del planeta, presume de vecindarios colmados con iglesias, templos, mezquitas, sinagogas y otras casas de oración que coexisten lado a lado.
Gracias a la Primera Enmienda, los norteamericanos vivimos y tenemos libertad de culto, y confinamos nuestras disputas a guerras de palabras o en una corte de Justicia.La mala noticia es que no somos inmunes a la enfermedad de la intolerancia religiosa. En los últimos meses del 2008, algunos incidentes fueron perturbadores recordatorios de que las divisiones religiosas y políticas pueden volverse feas y violentas, incluso en los Estados Unidos. Aquellos que usan esas tácticas viven al margen de la sociedad y representan un pequeño porcentaje de la población. Sin embargo, cuando la intolerancia crece, especialmente en épocas de crisis, la volátil mezcla de religión y política puede encender focos de violencia y odio.Por ello los mejores ejemplos son las historias breves, las incipientes tensiones religiosas en barrios y lugares de trabajo son el barómetro de cómo se están manejando las diferencias religiosas en la vida diaria.Como el caso del Sikh que se presentó en un centro comunitario en North Carolina antes del Día de Acción de Gracias para hacer una donación a los necesitados. “Quítese el turbante”, le dijeron, “aquí estamos en los Estados Unidos”. Cuando él explicó que su fe requería el uso de turbante, el ministro a cargo le ordenó a él y su esposa que se retiraran.O la mujer musulmana en Georgia que fue arrestada en diciembre por haberse negado a quitarse el velo antes de entrar a una corte. A pesar que la ley estatal no prohíbe el uso de velos en corte, los jueces tuvieron la discreción de no permitirlos. Nuestro desafío es dar la bienvenida al Año Nuevo callando los viejos prejuicios y estereotipos. Propongámonos comprender mejor al prójimo en el 2009. Los norteamericanos nos hemos arreglado en negociar diferencias religiosas por más de 200 años sin tener que ir a la yugular. No fallemos ahora.