Entradas más populares

jueves, 29 de enero de 2009

ATENTADO DE BOMBAY



“Atentados de Bombay fueron hacia el empresariado indio”

“Se trató de afectar el ambiente de inversiones de la India, la seriedad financiera de Bombay”.

Tras la reverberación política entre India y Pakistán que dejaron los ataques terroristas en Bombay entre el 26 y el 29 de noviembre de 2008, donde murieron 173 personas, Gerardo Biritos, ex embajador de Argentina en India, concurrente en Bangladesh, Nepal, Sri Lanka y Maldivas (1998-2004) le explicó a Ciudadano algunas pautas para comprender el alcance del conflicto entre estas dos naciones, que contrasta con el prominente futuro de la nación india. Biritos es, además, consultor y miembro del Comité de Estudios Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).—El terrorismo vulneró duramente la seguridad de India, ¿qué mensaje quiso dar esta vez?—Si bien el terrorismo no es nuevo en India (hay naxalitas y maoístas) la inteligencia india calificó lo de Bombay como su propio11 de Setiembre. La agravante es que personas de otras nacionalidades y credos se vieron afectados. El mensaje de este ataque fue una luz roja para la seguridad india. Fue disfrazado de tener una conexión local, pero pienso que la mano de la inteligencia paquistaní estuvo siempre detrás de todo. Era gente entrenada, tipo comando, conocían bien los lujosos hoteles Taj Mahal y Trident.—India señala a Pakistán por los ataques de Bombay, ¿es irreparable el daño que sufrieron las relaciones?—Históricamente, creo que ningún daño en la relación indo-paquistaní es irreparable. Este ataque fue contra la capital financiera. En dos hoteles que representan el valor simbólico del poderío indio y afectó la credibilidad internacional, puesto que hubo víctimas europeas. Esto afecta la imagen del país, factor que muestra a India las fallas internas en seguridad. Recuerdo que, cuando yo estaba allá, un vuelo de India Airlines fue secuestrado en Nepal y terminó en Kandahar (Afganistán) con una negociación entre el Gobierno indio y los grupos yihadistas que lo habían tomado.—¿Hay posibilidad de otro conflicto armado en esa región? —No a nivel abierto. Pueden surgir enfrentamientos como el que tuvo lugar en 2002 a raíz del avance en Cargil, cuando Pakistán invadió y cruzó la línea de control en Cachemira, y se llegó a una grave situación de peligro. Habrá daños limitados en zonas limitadas, pero en lo real, ninguno de los dos países está en condiciones financieras, económicas ni políticas para entrar en un enfrentamiento abierto. Menos aún cuando las grandes potencias están involucradas en toda la región, con Irak y Afganistán muy cerca.—Fuera de India, no tenemos noticias de ataques extremistas hindúes. ¿Cuál es el limite de Nueva Delhi para poner coto a la hostilidad islamista?—Esta hostilidad no es islámica per se. Muchas veces se lo quiere disfrazar de religioso, aunque lo de Bombay no tiene componentes religiosos, fue exclusivamente político.—A diferencia de otros objetivos, estos atentados se caracterizaron por la selección de blancos específicos: dos hoteles de lujo en la capital financiera del país; los atacantes se ensañaron con judíos, norteamericanos y británicos. ¿Por qué el terrorismo ha vinculado a India con los intereses de Occidente?—Porque el objetivo de este atentado estaba centrado en la comunidad de negocios. Fue un ataque en contra del empresariado indio, de la nueva India de los negocios. En Bombay tienen su sede firmas como Tata, Godrich y Reliance y los especialistas en seguridad reconocen que este era un blanco lógico que tarde o temprano iba a ser atacado. La inclusión del ataque al centro judío está vinculada a que Israel es un aliado estratégico de India. Es más, los norteamericanos y británicos muertos pertenecen a países que son socios privilegiados de India en materia de comercio internacional. Aquí se trató de afectar el ambiente de inversiones de la India, el ambiente de la seriedad financiera de Bombay. Se trata del primer ejemplo de un boicot al ícono de la India pujante.—El Ministerio de Exteriores de India presentó a EE.UU. pruebas de que esos atentados no pudieron perpetrase sin la participación de la Inteligencia del Estado paquistaní. ¿Cómo influye esto en la lucha contra el terrorismo que lleva a adelante Norteamérica, ya que Pakistán era un aliado estratégico? —Influye directamente en los planes contra la insurgencia y en la agenda de seguridad estadounidense. La Presidencia, el Congreso y las Fuerzas Armadas norteamericanas se dirigieron directo a Islamabad para exigir al Gobierno de (Asif Ali) Zardari un compromiso para erradicar del suelo paquistaní a este tipo de movimientos yihadistas.—Entonces, ¿qué nuevo escenario tendrán las relaciones de Washington con Nueva Delhi e Islamabad, pues los dos países orientales cuentan con arsenal atómico?—Habrá que analizar los pasos que dé la nueva administración de Barack (Obama). Todavía es muy temprano para imaginar cursos de acción.—Usted destaca las virtudes de la clase empresarial india, y en una oportunidad ha dicho que “es de primerísima”, ¿a qué se refiere? —Hablo por mi experiencia personal. Los resultados están a la vista. El perfil de personas como Lakshmi Mittal, que se queda con el poderío del acero mundial, es una prueba de ello. Ratan Tata es otro, hijo de Jamsedji Tata, quien inició lo que hoy es la educación académica superior en materias técnicas creando institutos que prometían un gran futuro. Los indios están dispersos por todo el mundo y llegaron a Silicon Valley, donde muchos de ellos son verdaderos genios. También los hermanos Mukesh y Anil Ambani, cuyo padre, Dhirubhai Ambani, comenzó con una estación de servicio y hoy son propietarios de la tercera refinería más importante del mundo. Hay otros muchos empresarios que cargan sobre sus espaldas una larga tradición y un hondo nacionalismo, seriamente comprometidos con su país. Hace falta ver Infosys Technologies, el centro de tecnología instalado en Bangalore, para que uno se dé cuenta de la visión de futuro de esta gente. Todos los años surgen genios de ahí.—Y en cuanto a Argentina, ¿qué nichos de negocios pueden explotar en el país asiático?—Esto debería observarse mejor luego del viaje de Cristina Kirchner a la India. Ella viajará los primeros días de febrero y habría que esperar a ver qué tratos se cierran en esa gira.—La comunidad internacional habla de que la democracia india es la más grande del mundo, ¿es viable una democracia en un país de 1.100 millones de habitantes? —No solamente es viable, sino que además es reconocida internacionalmente. Sobre ciertos parámetros, a veces de difícil comprensión en Occidente, la democracia de india está muy consolidada y constituye un verdadero ejemplo para muchos países. India ha ido dejando de lado aquello de tercermundista y de no alineamiento que la caracterizaba. Ahora han enviado un cohete a la Luna y han recogido información.—De las enseñanzas aprendidas en aquel país, ¿cuál destacaría?—India es una caja de Pandora. De ahí sale todo. Por citar sólo algunas, puedo remarcar el fuerte y acendrado nacionalismo heredado por el pueblo indio, con grande hombres como Mahatma Gandhi y Rabindranath Tagore. También aprendí de la enorme resignación de las clases más bajas. La religión tiene una fuerte influencia en la mente de estas personas, así como el sentido de unidad familiar. Cuando hablo con empresarios locales que van a hacer negocios en India, les digo que no deben ir pensando en que van a hacer dinero, les digo que piensen que van a interactuar con la gente. Para el indio, lo primero es eso, el contacto y confianza con la gente: hacer dinero está en segundo orden.