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sábado, 24 de enero de 2009

ACTOR A HOLLYWOOD


ACTOR DE LA NUEVA INDIA
EN POS DE SUS AMBICIONES
MUMBAI -- Akshay Kumar, la superestrella arquetípica de India, está llegando a Estados Unidos.
Su cinta más reciente, "Chandni Chowk to China", es en parte una historia formativa mezclada con kung fu, en parte un espectáculo de Bollywood y tanto una fábula de ambición y valor de la Nueva India como una alegoría del propio diligente ascenso de Kumar al estrellato. También es el estreno más difundido de una película india en Norteamérica, según su patrocinador estadounidense, Warner Brothers. Se estrenó el 19 de enero en 130 salas de cine en todo Estados Unidos y Canadá.
En la película espléndidamente producida, que costó unos 15 millones de dólares, Kumar interpreta a un torpe panadero de Nueva Delhi que, a base de valor e ingenio, termina asesinando a un villano chino. Astutamente marca la propia historia improbable de Kumar, como el indio común nacido con grandes sueños. Como el personaje que interpreta, Kumar se afanó durante casi 20 años en más de 100 películas, principalmente de acción y terror. Su popularidad entre los indios jóvenes de clase obrera creció constantemente, y pronto Kumar estaba recibiendo una variedad de papeles protagonistas, junto con patrocinios de marcas y el año pasado su propio programa de la vida real.
Ha tenido cinco importantes éxitos comerciales en los dos últimos años -- el mayor fue la cinta bobalicona "Singh Is Kinng", que rompió los récords de taquilla indios el otoño pasado recaudando unos 16 millones de dólares en su fin de semana de estreno. Participando en tres, a veces cuatro, películas al año, Kumar, de 41 años y con su encanecida barba de varios días, se ha vuelto uno de los actores más prolíficos y mejor pagados en India.
Si hace una generación Amitabh Bachchan capturaba el espíritu de este país con sus retratos emblemáticos del joven furioso, Kumar, un entrenado artista marcial y el doble más famoso de India, parece haber personificado a la Nueva India de ambición cruda y desenfrenada.
Se ha clasificado él mismo como un forastero en una industria famosa por ser cerrada y despiadada. No busca impresionar a los críticos de cine. Más bien salta de aviones, da patadas y golpes de karate, exagera en la pantalla y atrae público de todas las divisiones sociales y ling¼ísticas de India. En muchas formas, se las arregla para resucitar al clásico héroe desvalido del cine indio; excepto que esta vez con enormes músculos abdominales.
"Tiene crudeza", dijo Rohan Sippy, uno de los productores de la cinta. "Puede aprovecharla de manera cómica o dramática. Es de alto octanaje. Sabe exactamente qué quiere el público. El es ese público".
En una reciente mañana sabatina en el extendido complejo de estudios de Bollywood conocido como Film City, Kumar estaba sentado en el asiento del conductor de una Honda CR-V negra, con el estéreo a todo volumen, escuchándose a sí mismo entonar la melodía final de "Chandni Chowk".
La letra estaba en hindi, un panegírico en ritmo hip-hop de la ambición y el individualismo. "Llegué a un nuevo mundo, dejé detrás mi propio mundo", dice la canción. "Y cuando ningún camino me convino, creé mi propio camino".
La melodía fue compuesta por Bohemia, un rapero paquistaní-estadounidense, y sustancialmente reformada por Kumar. Sippy lo convenció de cantarla él mismo, lo cual no fue difícil. Kumar admira a los raperos. "Su música tiene actitud", dijo Kumar. "Soy lo que soy, les guste o no".
Y la letra de esta canción en particular repercutió en él. "Esta es mi historia", dijo. "Lo que haya hecho, lo hice a mi modo, sin seguir la línea punteada de nadie más".
Kumar nació en el tumultuoso enclave del siglo XVI de Nueva Delhi llamado Chandni Chowk, hijo de un luchador amateur convertido en contador que consintió el amor de su hijo por el deporte y el cine. Casi todos los fines de semana, recordó, la familia acudía a ver una película en Bombay, a donde se mudaron cuando él era pequeño. La vida cambió para siempre cuando "Enter the Dragon" de Bruce Lee se estrenó en las salas de cine aquí. Kumar tenía 8 años. "El representaba todo", recordó Kumar. "Fuerza, poder, disciplina".
Convenció a su padre de enviarlo a clases de karate y luego, después de la preparatoria, a Bangkok, para entrenarse en artes marciales. Su padre pidió dinero prestado. Kumar servía mesas para ganarse su manutención en Tailandia.
Tuvo su primera oportunidad en el cine cuando una maquillista bien conectada llevó una fotografía suya a un director que buscaba un rostro nuevo. Kumar, leal y supersticioso, aún emplea a esa maquillista, Narender Singh, quien actúa también como su médico de ayurveda.
A media mañana, Kumar estaba dentro de un enorme y calusoro estudio de Film City, haciendo de nuevo una corta escena en la cual su personaje, el desafortunado Sidhu, ha matado inadvertidamente a un tipo malo y encontrado su teléfono celular tirado en el suelo. En esta escena Sidhu titubea y deja caer el teléfono. "Corte", grita Nikhil Advani, el director, pensando que Kumar lo ha dejado caer por error. Pero no es un error. Así es como Kumar quiere que sea. Y Advani rápidamente se da cuenta de por qué: Entre más torpe sea al principio, más espectacular será su redención al final. "Lo lleva al extremo", dice Advani posteriormente. "No tiene miedo".
Es poco claro si la mezcla de kitsch, canciones y sentimentalismo de esta película atraerá a nuevos públicos estadounidenses. Pero dada la creciente población indio-estadounidense y el presupuesto modesto de la cinta (para los estándares de Hollywood), no es una apuesta tan grande. La cinta épica histórica del año pasado, "Jodhaa Akbar", se estrenó en 100 salas de cine y recaudó unos 16 millones de dólares en su fin de semana de estreno sólo en Estados Unidos.
Y cintas como "Chandni Chowk" dan a Warner Brothers y los otros estudios de Hollywood la oportunidad de aprovechar a la próspera industria cinematográfica de India, donde cosechan casi 5 por ciento de los ingresos. Warner Brothers, que también estrenó la película en más de 950 pantallas en India, planea hacer al menos cinco cintas en idioma local en India este año, y otros estudios como Sony están invirtiendo también en el mercado. Richard Fox, vicepresidente de Warner Brothers International, le llamó un "enfoque inteligente para entrar en el mercado".
"Nuestras cintas no requieren pasaportes", dijo Fox por teléfono desde California. "No tiene que decir Hecho en Estados Unidos".