Entradas más populares

lunes, 1 de diciembre de 2008

LA AGONIA DE LA INDIA

La agonía de la India
En la mayoría de las ciudades del sur de Asia, oculta bajo la mugre y el abandono de la pobreza extrema, hay una pequeña Somalia esperando estallar e infectar el cuerpo político. Este mundo en tinieblas, patrullado por criminales que controlan una vasta economía de mercado negro, ha engendrado en Bombay una comunidad que siente un gran desprecio hacia el Estado, porque sabe que su supervivencia depende de lograr corromper a la policía. Puesto que los habitantes de este submundo no saben de patriotismo ni moralidad, es fácil que terminen colaborando con terroristas, particularmente si tienen razones para sentirse agraviados. En Bombay, una gran proporción de ellos son musulmanes a quienes se les negó espacio en la economía formal y que han desarrollado fuertes intereses creados a lo largo de los últimos 50 años.
Los detalles sobre la masacre de Bombay, donde los terroristas mataron a más de 150 personas, todavía se están conociendo, pero sabemos que al menos 30 hombres armados con rifles AK47 y granadas tomaron como rehén el centro comercial y financiero de la India, teniendo como objetivos tanto indios como extranjeros, particularmente estadounidenses y británicos. Es probable que esta operación haya sido lanzada desde Pakistán, a través de Lashkar e Tauba, organización terrorista sustentada por el odio a la India secular y respaldada por oscuras agencias pakistaníes y el apoyo del hombre de la calle de esa nación.
Sin embargo, en la sangre y el drama de los acontecimientos puede que hayamos perdido un elemento importante de la historia. Los ataques debieron de haber precisado meses de planificación: se utilizaron armas de gran calibre, se movilizó un pequeño ejército, se estudiaron los objetivos y se identificaron los puntos débiles. Se puso en movimiento un plan de acción que involucró a cientos de personas y, sin embargo, la enorme infraestructura del gobierno no descubrió señal alguna.
El jefe del Escuadrón Antiterrorista de la India, Hemant Karkare (que perdió a sus esposa en las batallas), recibió una amenaza de muerte desde la cercana ciudad de Pune, pero su propia unidad no se molestó en investigarla, ya que estaba ocupada planeando juegos para sus amos políticos. La complacencia y la política dieron a los terroristas más protección que la que podrían haberles dado jamás el silencio ni el camuflaje.
Los ataques representan más que un fracaso del trabajo de la policía. Representan el colapso de la capacidad de gobierno; estas son las consecuencias de los pecados de la incompetencia administrativa y el mal proceder político.
India es una nación que resiste las adversidades. Ha repelido a los terroristas musulmanes en Cachemira, los terroristas Sikh en el Punjab, los terroristas cristianos en Nagaland y los terroristas hindúes en Assam y el resto del país. Comprende que no se puede culpar a toda la comunidad por los pecados de unos pocos.
Sin embargo, bajo un gobierno ineficaz, particularmente en los últimos tres años, India ha estado en peligro de degenerar y convertirse en un Estado blando. En lugar de ser un líder de la lucha mundial contra el terrorismo, se está hundiendo en la desesperanza de una víctima perpetua. De hecho, India se encuentra solo por detrás de Irak en cuanto a la cantidad de víctimas asesinadas cada año por ataques terroristas.
Hace tres años, el primer ministro indio, Manmohan Singh, dijo en Delhi al presidente George Bush, en tono más bien engreído, que no había musulmanes indios involucrados en ningún acto de terrorismo. Quería dar a entender que los musulmanes también se benefician de las virtudes de la democracia, conclusión que Bush repitió con júbilo. Sin embargo, Singh no engañó a ninguno de los terroristas, algunos de los cuales deben de haber visto en su autocomplacencia un desafío a ponerse manos a la obra.
Soy indio y musulmán, y siento orgullo por ambas cosas. Como todo indio, hoy me siento enojado, frustrado y deprimido. Estoy enojado por los locos perros de la guerra que han invadido Bombay. Me siento frustrado por la impotencia de mi gobierno en Bombay y Delhi, sordo ante la angustia de mis conciudadanos. Y me siento deprimido por el daño que se está infligiendo a la idea de la India.
* Ex miembro del Parlamento de la India y asesor del ex Primer Ministro Rajiv Gandhi©Project Syndicate, 2008
A. K. Akbar*