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viernes, 12 de diciembre de 2008

CADENA HUMANA POR LA PAZ Y LA UNIDAD


Una cadena humana para construir
armonía y unidad
Munbay– “Unamos las manos por la unidad”: es este el eslogan de los católicos de Munbay que se movilizan por la paz tras los recientes atentados: la asociación “Bombay Catholich Sabha”, que reúne la mayor parte del laicado católico de la ciudad, tras el silencioso corteo por el repudio del terrorismo realizado recientemente ha organizado una gran “Cadena humana por la paz” que será realizada el 12 de diciembre para simbolizar el deseo de unidad y de reconciliación entre todos los ciudadanos de Munbay.La idea, lanzada por la Iglesia católica, unirá mano a mano a miles de personas en el centro de la ciudad, y rápidamente ha involucrado a los fieles de otras confesiones cristianas y seguidores de otras religiones (hindú, budista, musulmana, sikh) y otros ciudadanos que con un gran abrazo rodearán los lugares religiosos y políticos, símbolos principales de la ciudad, expresando el deseo y la esperanza de armonía entre toda la población.Han adherido más de 100 organizaciones de la sociedad civil, movimientos estudiantiles, sindicatos, asociaciones por los derechos humanos, organizaciones no gubernamentales y miles de simples ciudadanos. “Nosotros, pueblo de Munbay, que hemos visto el odio y la sangre en nuestra ciudad, prometemos que no nos rendiremos al terror y a cuantos predican la guerra, la violencia, el odio y la intolerancia. Nos comprometemos a mantener Munbay como ciudad unida y pacífica y a construir un mundo basado en los principios de la tolerancia, la paz, la igualdad y la justicia”, afirma el manifiesto difundido por los organizadores. El manifiesto hace pedidos precisos al gobierno de la ciudad: tomar las medidas adecuadas, a corto y largo plazo, para contrarrestar la violencia; garantizar transparencia y una mayor coordinación entre las fuerzas de seguridad; poner en acción iniciativas para combatir el extremismo religioso en India y Pakistán; sancionar a los culpables de actos de terrorismo; continua protegiendo los derechos individuales, sin violar los derechos humanos en nombres de medidas antiterroristas; aprobar un Documento contra la violencia intercomunitaria, que afecta con frecuencia a las minorías religiosas; adoptar siempre una política de moderación que no satanice de principio completamente a ninguna comunidad religiosa.