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domingo, 16 de noviembre de 2008

SOLDADOS INMIGRANTES



Hace cuatro años el Congreso aprobó la extensión de beneficios migratorios a las familias de soldados fallecidos; pero las familias dicen que no los han recibido
Son dos familias muy diferentes. Una es de Chandigarh, en el norte de la India, y la otra de Lagos, la excapital de Nigeria. Pero sus destinos se unieron con la muerte de los dos soldados estadounidenses, ambos inmigrantes y ambos artilleros, muertos en Irak. Dieron su sangre por la "Guerra contra el terrorismo" y la guerra acabó con sus vidas.
Uday Singh y Segun Frederick Akintade nunca se conocieron. Singh, un residente permanente murió disparado en un combate en Habbaniyah el 1 de diciembre de 2003. Akintade, ciudadano naturalizado, murió durante un patrullaje en Abd Allah el 28 de octubre de 2004.
Los dos hombres murieron después de que el Congreso aprobara una legislación para facilitar el proceso de naturalización de miembros del ejército y permitir que sus familiares inmediatos arreglen su estatus migratorio en caso de que su ser querido falleciera en combate.
Pero para las familias de Singh y de Akintade esto no significó nada. Nadie les informó que podían recibir algo. Tampoco supieron que el período para aplicar por sus beneficios migratorios había expirado, ya que la ley dice que las solicitudes deben hacerse dentro de los dos años después de la muerte del recluta.
El teniente coronel Les’ A. Melnyk, vocero del Departamento de Defensa de EE.UU., dijo que su agencia "no comentaría sobre" los hallazgos de The Chicago Reporter.
Melnyk agregó que se diseñaron nuevos protocolos que regirán a partir de diciembre para que hayan oficiales que informen a las familias sobre la "ciudadanía póstuma para militares"; pero éstos no obligan a notificar a las familias sobre los beneficios a los que tienen derecho.