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viernes, 14 de noviembre de 2008

SIN TIERRA PERO CON FE


Celebracion de inmigrantes
‘Guru Nanak Dev Ji’
Ataviados con turbantes de color blanco, los 59 hindúes que viven en los bosques de la ciudad celebraron ayer el nacimiento de Guru Nanak Dev Ji, el principal profeta de quienes profesan el sikhismo, una escuela religiosa surgida en la región norte de la India que tiene influencias del islam y el hinduismo. La conmemoración del nacimiento del primero de los diez gurús a los que rinden culto, los llevó ayer a desplazarse hasta la explanada de la que fueron dirigidos por Medio Ambiente este verano. “Es el mejor sitio para que podamos rezar: despejado y con espacio para todos”, argumentó Gurpreet, portavoz de quienes no se han dejado amilanar por las últimas lluvias torrenciales. Sin embargo, como aclararon, su poblado permanece monte arriba, resguardado entre la maleza y los árboles.Una de las cocinas afectadas por la lluvia emana humo. Cocinan en una olla con claros síntomas de deterioro, quemada y abollada, “vegetales con especias picantes y dulces, un plato típico de esta fiesta”, aseguran, “lo tomaremos después de rezar”. Sin lugar a dudas, en sus plegarias incluyen su mayor deseo: conseguir el permiso de residencia para trabajar en la península. “Hemos cumplido siete meses desde que abandonamos el CETI. Nadie soportó tanto tiempo con esta medida de protesta”, expone Gurpreet, quien pide a la Delegación del Gobierno en la ciudad que tenga en cuenta su esfuerzo. “Sólo queremos ganarnos la vida”, concluye.Por segundo año consecutivo conmemoran el nacimiento de Guru Nanak Dev Ji en la ciudad, un acontecimiento anual ya que este profeta nació, según la tradición de este colectivo, el 14 de noviembre de 1469. Vecino de un pueblo de Punjab, el ‘naam’ o instrumento de meditación, le fue revelado mientras se bañaba en un río, quedando perdido durante tres días, según relatan los conocedores de la biografía de este hombre santo.El turbante, uno de los pilares de sus enseñanzas, es “sagrado”, puntualizaron los hindúes del bosque y no un simple “adorno”, aclararon. “Representa el respeto a Dios”, comentó Gurpreet, “y el color varía, no tiene que ser obligatoriamente blanco”. Sin embargo, los 59 hindúes tuvieron que utilizar el material a su alcance y vistieron unos impolutos tocados. “Una mancha es una ofensa”, indicaron. Los sikh, que se declararon creyentes, han encontrado en la veneración de Guru Nanak Dev Ji un refugio en el que resguardarse de la Ley de Extranjería que impide que se establezcan en la península con un permiso de trabajo. Confiesan su inquietud al no saber qué les depara el futuro pero, insisten, “nuestro gurú nos da fuerzas para continuar con nuestra resistencia”.Sólo queda que la representación de la Administración central en la ciudad resuelva en un escenario en el que se encuentran 20 hindúes acogidos en el centro de San Antonio, seis residentes del CETI han solicitado volver a la India y 59, los más esperanzados, no desisten en su ilusión por retomar sus vidas en la península.