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martes, 25 de noviembre de 2008

¿PUEDEN PONER UNA TV EN MI CELDA?


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BUSCAR A SU ÍDOLO DE BOLLYWOOD
'¿Pueden poner una tele en mi celda?'
La India pide la liberación del joven, víctima de un conflicto diplomático
El admirado actor del joven, Shah Rukh Khan, en su casa de Mumbai.
NUEVA DELHI.- Nasir tiene 15 años y un sueño inquebrantable: conocer a la estrella de Bollywood Shah Rukh Khan. Pero su inconsciencia, su afán aventurero y las desavenencias entre dos países vecinos le han llevado a una cárcel para menores. Afortunadamente, pronto será libre.
En su pueblo del norte de Paquistán lo planeó todo: viajaría como fuese hasta Bombay, allí se presentaría a un concurso de jóvenes talentos y seguramente lo ganaría. A partir de ahí, se le abrirían las puertas de Bollywood y por fin conocería a su héroe.
El pasado 14 de agosto, Nasir Sultan se cargó al hombro la mochila de la escuela y se despidió de su familia, como cada día. Pero en vez de ir al colegio fue a la estación de trenes y desde allí siguió caminando junto a la vía hasta que unos soldados comenzaron a hacerle preguntas. El joven Nasir no lo sabía, pero había atravesado ilegalmente la frontera india.
Pronto acabó en un correccional para menores, junto a otros 12 chavales retenidos por haber atravesado la frontera enemiga sin papeles.
Algunos eran pastores, otros hacían de correos para traficantes. En algunos casos estos chavales pasan dos, tres o hasta cinco años en centros así, bien porque no son capaces de contactar con su familia o bien porque esperan a ser canjeados por indios en la misma situación al otro lado de la frontera.
Pero al contrario que estos chicos, Nasir tuvo la suerte de que la prensa india se fijase en su caso y se convirtió en una celebridad. Su mirada cándida y asustadiza y sobre todo su ingenuidad ("¿Qué es un visado? ¿Dónde los venden?") hicieron que incluso los policías que lo custodiaban se encariñasen con él y le comprasen ropa.
Semanas después de su detención, Nasir se atrevió a pedirles que instalasen una televisión en la celda para poder ver el concurso en el que no pudo participar. El peluquero del centro ha intentado que el joven mantenga su peinado, que imita, cómo no, al de su ídolo de Bollywood.
Otro de sus compañeros de celda le prestó el móvil para que pudiera hablar con su madre, quien inmediatamente pensó en viajar hasta la prisión del Punjab donde está su hijo. Pero el visado puede tardar meses en llegar.
La historia, que ha tenido encandilada a la prensa india durante semanas, parece a punto de acabar con un final feliz. Desde el alcaide de la prisión hasta el jefe del gobierno regional del Punjab, pasando por los principales periódicos y televisiones del país, todos se han puesto de acuerdo para conseguir que se deje marchar a Nasir de vuelta a casa, algo tan lógico como desgraciadamente ilegal.
Con todo, esta historia ha llegado a convertirse en uno de esos pequeños acontecimientos entre humanitarios y diplomáticos que pueden hacer que los enemigos -Paquistán y la India en este caso- se miren con otros ojos.
Hoy, Nasir no ve el momento de reencontrarse con su familia "aunque temo que mi padre me dé una paliza". El progenitor, Sultan Zareen, culpa a la mala influencia de la televisión por cable, "que metió sueños locos en la cabeza de mi hijo".