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domingo, 23 de noviembre de 2008

PAKISTAN SOLICITA AYUDA


Pakistán pide ayuda
El FMI aprueba un crédito de 7.600 millones de dólares para evitar una catástrofe financiera en el país asiático
Pakistán se ha sumado a Ucrania y a Islandia en la cada vez más larga lista de países que han logrado la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo ha aprobado el envío de 7.600 millones de dólares, equivalente al 3,2% del PIB paquistaní. El objetivo es evitar la catástrofe financiera del país asiático, que debe hacer frente a la fuerte crisis internacional, el desplome de su producción interna, la caída de las reservas y una importante crisis política. Los mercados internacionales han perdido la confianza en el país, lo que le ha cerrado la puerta a la financiación de capitales extranjeros, tanto públicos como privados.
La inestabilidad política tiene casi paralizada la producción
Los problemas se han precipitado durante este año coincidiendo con la salida de Pervez Musharraf, tras nueve conflictivos años como presidente. La llegada de Asif Alí Zardari -viudo de la asesinada Benazir Bhutto- y su incapacidad para lograr acuerdos para la convivencia política ha precipitado una crisis que mantiene prácticamente paralizada la producción del país. Durante julio y septiembre de este año la producción manufacturera a gran escala ha caído un 6,2% en comparación con igual periodo del año pasado.
Los sectores más perjudicados han sido la producción de crudo, que ha caído casi un 6%, y de textiles, que ha retrocedido en torno al 60%. En estos retrocesos tienen mucho que ver los elevados costes de la energía y la crisis de liquidez mundial, que han azotado al país durante todo lo que va de año. La falta de crédito y la caída de más de un 30% en la cotización de la moneda local, la rupia, ha generado un desplome de su balanza por cuenta corriente, que ha caído un 30%. Las reservas internacionales han bajado a 8.000 millones de dólares, con la consiguiente caída de su poder adquisitivo en mercados extranjeros.
Con ello queda muy lejos la bonanza económica que registró el país durante el último lustro. En este periodo Pakistán mostró un crecimiento medio del 7%, mantuvo la inflación controlada en el 6,5%, el desempleo se redujo hasta el 6,2% y la pobreza cayó desde el 33% hasta el 25% de la población. Fue un periodo en que, impulsados por los elevados ingresos petroleros, se redujo la deuda hasta el 54,6% del PIB, desde el 74% que representaba en 2001. En esta misma línea, en julio de 2007, el déficit fiscal cerró en un porcentaje equivalente al 4,3% del PIB.
En estos momentos la situación ha cambiado radicalmente. La última previsión del FMI indica que el país no crecerá más de un 4% este año, aunque los pronósticos siguen a la baja y falta por conocer el impacto de la segunda parte del año en las cuentas, que podría rebajar estos datos en al menos un punto porcentual. Por otro lado, la inversión extranjera ha caído un 40% en lo que va de año, y los precios siguen marcando récords históricos, llegando hasta el 30% de alza mensual en los últimos meses. El déficit fiscal ha crecido del 4% del PIB hasta el 7%, perjudicando la, hasta ahora, imperturbable disciplina fiscal.
¿Soluciones? De momento, lo acordado con el FMI incluye el control de las cuentas públicas y el compromiso de aumentar la recaudación tributaria. La idea es combatir la evasión y mejorar la eficacia impositiva durante los 23 meses que la economía paquistaní estará tutelada por el organismo financiero internacional. El plan también incluye devolver el préstamo en cinco años a partir de 2011 con un interés máximo del 4,51%. Esto significa que si no se pone en marcha un proyecto de reformas urgentes, el plan corre el riesgo de fracasar en el mediano plazo, acosado por nuevas deudas contraídas con la comunidad internacional.
Respecto de planes concretos y puntuales, el Ejecutivo ha reconocido el fracaso de los proyectos puestos en marcha hasta el momento, aunque busca nuevas vías que puedan reactivar la industria nacional, la inversión y las reformas. Los dirigentes paquistaníes han comenzado esta semana una serie de reuniones para abordar ayudas en materia de desarrollo, energía y seguridad, en una agenda que se extenderá hasta el mes de enero.