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miércoles, 26 de noviembre de 2008

GITANOS: DEL PUNJAB A ESPAÑA


Málaga en caló se dice Chorrigan
Viven integrados en la sociedad, pero conservan con orgullo sus costumbres y cultura. Los gitanos malagueños conmemoran la llegada de sus antepasados a Andalucía
FECHAS CLAVE
Hitos destacados en la historia de la comunidad gitana en Andalucía:
Origen: El pueblo romaní proviene de la India, donde vivían en las regiones Punjab y Sinth hasta que fueron expulsados por el ejército mongol.
Llegada a España: Después de atravesar Peria y Europa, llegan a España entre el 950 y el 1100 D.C. Entran a la península como peregrinos del Camino de Santiago, pero finalmente se establecen en la zona.
Establecimiento: El primer documento en España en el que se habla de los gitanos data de 1415, y es en un salvoconducto firmado por Alfonso X que les permitía pasar por todos los reinos de la península.
Persecución: Con los Reyes Católicos llegan las persecuciones de los gitanos, que se extienden durante tres siglos. En 1499, las leyes antigitanas de Medina del Campo prohíben a este pueblo hablar su lengua, vestir ropas largas y trabajar en un oficio, además de sancionar su espíritu nómada.
Reconocimiento: Con Carlos III, los gitanos son reconocidos por primera vez como ciudadanos españoles, aunque se prohíbe el caló.
Persecución franquista: Durante la dictadura franquista, se declara el caló lengua de delincuentes y a los gitanos se les aplica de forma especial la Ley de Peligrosidad Social.
Constitución de 1978: Consagra la igualdad de todos los españoles.
¿Sabía que Charlie Chaplin tenía sangre gitana? ¿Y que Málaga se dice en caló Chorrigan? El lenguaje cotidiano está lleno de expresiones que proceden de la lengua romaní como 'jeta', 'catear' o 'chalao'. Palabras que muestran hasta qué punto el mundo gitano se entremezcla con el de los 'payos'. Dos realidades que conviven aún, en pleno siglo XXI, con acercamientos y desencuentros.
El sábado se celebró el Día del Gitano Andaluz y la comunidad gitana invitó a todos los malagueños a conocer un poco más a este colectivo formado por 26.000 personas en la provincia y 12.000 en la capital. Son la minoría étnica mayoritaria en Andalucía con 300.000 personas. Decir que los gitanos están perfectamente integrados en la sociedad no es nada nuevo, pero todavía quedan asuntos por resolver.
Inserción
«El 4% de los gitanos son artistas famosos y otro 10% personas en exclusión social; el resto, más del 80% somos personas normales que vivimos y trabajamos como cualquier otro malagueño», indica Juan José Flores, mediador intercultural de la Fundación Secretariado Gitano, un organismo que trabaja para la inserción de la comunidad. Y no sólo trabaja con los gitanos autóctonos; también ayuda a los gitanos inmigrantes que llegan de Rumanía.
Hasta ahora, muchos gitanos tenían miedo de que sus hijos estudiasen porque pensaban que perderían las costumbres que tan orgullosamente guardan desde hace siglos. Pero la situación ha cambiado y los primeros gitanos con estudios y convertidos en profesionales sirven de referente. «No sirve de nada decirle a un niño en la escuela que tiene que estudiar para mejorar en la vida, pero es distinto si lo ve en su vecino del tercero», dice Flores. Eso convence más que cualquier más que cualquier charla.
Lo sabe muy bien José Antonio Plantón, que se define como un profesor gitano. Da clases en un instituto malagueño y está muy vinculado con los jóvenes de la Palma-Palmilla. La pasada semana estuvo con los niños de estas barriadas para hablar de la historia de los gitanos. «Tenemos mucho que aportar a nuestra sociedad; nuestra cultura y nuestras costumbres, basadas en el respeto a los mayores y en la familia son muy necesarias en el mundo actual», explicó Plantón a los niños.
Una charla que formó parte de los actos conmemorativos del Día del Gitano Andaluz, que continuó el viernes con una degustación de comidas típicas gitanas realizada por mujeres de los Asperones, con las que la Fundación Secretariado Gitano trabaja dentro de un programa de hábitos higiénicos saludables. «Se trata de recetas tradicionales que hemos recuperado del olvido», explica Mar Torres, presidenta de la Fundación, que trabaja también en programas de empleo y escuelas taller para ofrecer nuevas salidas a los jóvenes gitanos.