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martes, 25 de noviembre de 2008

DERECHOS DE LOS NIÑOS


Los niños cubanos disfrutan
los derechos negados a Iqbal Masih
Con apenas cuatro años de edad, Iqbal Masih fue vendido por su madre, Inayad Bibi, a una fábrica de alfombras de Punjab, en Pakistán. A cambio, la progenitora recibió el préstamo que necesitaba para pagar la boda de Aslam, el hijo mayor.De complexión fuerte, aspecto tosco y poco locuaz, el primogénito acababa de cumplir los 22 y debía encontrar un alma gemela para matrimoniarse. Pero, le resultaba muy difícil lograrlo por sus modestos orígenes y las treinta rupias diarias que penosamente ganaba en un taller de ladrillos cercano.Corría el año 1986 y a Iqbal le correspondió saldar la deuda de su familia. Para ello trenzó alfombras, doce horas al día, por una rupia diaria. Luego, a los 10 años, asistió a un mitin sobre derechos humanos y su vida cambió radicalmente.Tras conseguir la libertad, a través de una campaña del Frente de Liberación del Trabajo Forzado, se convirtió en un activo luchador contra el trabajo cautivo. El 16 de abril de 1995, cuando tenía 12 años, Iqbal fue asesinado a tiros cerca de Lahore. La mafia de las alfombras fue acusada del brutal crimen.La historia de Iqbal, difundida en el sitio www.solidaridad.net, revela por qué el pequeño paquistaní se convirtió en el líder de las luchas contra la esclavitud infantil en el mundo. Además de oponerse al trabajo forzado, condenaba al analfabetismo, la falta de hogar, la violencia, el abuso sexual y las amenazas de muerte por enfermedades curables en los países del Tercer Mundo.Pocos, quizás pocos, conocen que para los niños cubanos ejemplo como el de Iqbal puede ser increíble. En la isla caribeña, donde la tasa de mortalidad infantil es de seis por cada mil nacidos vivos, los infantes son vacunados contra 13 enfermedades en su primer día de vida.El juego y el estudio constituyen la principal ocupación de los cubanitos, quienes desconocen cómo se limpian los parabrisas y las botas de los magnates. Mucho menos saben porque no les hace falta «bucear» en los basureros en busca del alimento del día.En Cuba, valga reiterarlo, se cumple íntegramente con el texto 00 de la Convención sobre los Derechos del Niño, carta adoptada y abierta a la firma y ratificación por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 44/25, de 20 de noviembre de 1989.El desarrollo de la personalidad de los infantes cubanos comienza desde la familia. Los pequeños cuentan con una plena preparación para una vida independiente en sociedad y son educados con un espíritu de paz, dignidad, tolerancia, libertad, igualdad y solidaridad. Familia, escuela y otras formas extraescolares, se complementan. Y cuando los pequeños no cuentan con los afectos de sus progenitores, son
Julia Toledo Morales
llevados a hogares creados por la Revolución con el fin de que reciban amor filial. En Villa Clara existen seis de esos centros. En ellos laboran mujeres con alma de educadoras como Julia Toledo Morales, la directora de la Casa de Niños sin Amparo Familiar ubicada en la calle 4ta, # 53, % 3ra y 5ta, del Reparto Escambray en Santa Clara.«A muchos los recibimos de pocos meses de nacidos, y permanecen aquí hasta los cinco años de edad. Luego se trasladan a otro hogar donde continúna su formación hasta convertirse en adultos y contar con una vida propia», explicó Julia, quien durante 17 años ha visto transitar por este hogar a más de 50 pequeños.
Hoy solo existen tres: Alain Romero López, Braiman Castillo Mederos y Lázaro López Colina. Pero en años anteriores han estado cubiertas las nueve capacidades. Al principio llegaron a sumar 17.«Llegaban por distintas causas y vías. A muchos los recibíamos a solicitud de la Federación de Mujeres Cubanas. Ahora nos satisface constatar que la cantidad de niños y niñas sin amparo familiar disminuya progresivamente, pues indica que los padres, abuelos y tíos se preocupan por su debida atención».
La historia de Iqbal Masih, resulta incomprensible en un entorno social como el cubano. ¿Cómo es posible que existan asesinos de niños?, se preguntaron Julia y el resto de las compañeras que laboran junto a ella. Y es que consideran inapropiado que en otros países esté negado colmar la infancia de sueños. Menos conciben que se desconozca la existencia de mejores formas de vida.Entre tanto, Iqbal deviene símbolo. Al pequeño paquistaní se le dedica el 12 de junio, DIA MUNDIAL CONTRA EL TRABAJO INFANTIL, que a mi entender debería llamarse CONTRA LA ESCLAVITUD INFANTIL, para recordar con francas palabras que, aún hoy, empresas como la fábrica de alfombras de Punjab, en Pakistán, practican tan inhumana forma de explotación.