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jueves, 30 de octubre de 2008

LOS MIL ROSTROS DE LA INDIA


Los mil rostros de la India
Cuáles son los avances que se gestan en este mercado emergente con futuro de potencia mundial. En qué se diferencia su ambiente de negocios de China y qué oportunidades presenta para los empresarios argentinos en plena internacionalización
Por más que sus números se le parezcan, por más que ambos hayan emergido abriéndose al mundo, por más que sus clases medias crezcan a un ritmo vertiginoso, constante y previsible.
India no es China, aun cuando compartan culturas milenarias, y su clase rural, postergada, también se mude paulatinamente a las costas, donde están las ciudades más prósperas.
India no es China, porque crece como desde la implosión, de la mano de su igualmente gigante mercado interno, y no tanto a partir de su comercio con el mundo.
Se parecen, es cierto, porque tal como lo señala Eduardo Fracchia, jefe del Area de Economía del IAE Business School, la literatura económica "los menciona siempre juntos, ahora como emergentes... Antes como subdesarrollados".
Se parecen por el costo de su mano de obra, que ronda los 0,6 centavos de dólar, contra los US$ 25 de Europa y los US$ 4 de la Argentina. Y porque hacia 2050 China será la primera potencia mundial e India la tercera.
Pero no son lo mismo. China avanzó mucho en infraestructura -la construcción es el motor principal de su economía-, que en India todavía es una asignatura pendiente. India tiene altos índices de analfabetismo aún -alrededor del 30%-, y China, desde la época de Mao, se preocupó por la educación básica universal.
No son lo mismo tampoco porque a China todavía se la asocia con producciones intensivas en mano de obra, mientras que la India emergió en el mundo como sinónimo de exportación de servicios IT, una producción cerebro-intensiva. India matricula 360.000 ingenieros por año, 65.000 de ellos estudian en los Estados Unidos (los indios son los extranjeros más numerosos en las universidades norteamericanas).
En fin, India es la democracia más grande del mundo, cuando China es la economía planificada más grande del mundo. 2040 en la mente
Para la Argentina, esto importa como anecdotario. Lo cierto es que se los toman juntos por una razón: "Somos complementarios [con India y China] y en el futuro serán como la Inglaterra del siglo XIX para la Argentina, que nos desarrolló como proveedor de carnes y cereales, y nos dio el management. Si hacemos una reunión de revisión, en 2040, la tesis por comprobar es cuánto habremos crecido gracias a la demanda de China e India", indicó Fracchia.
Sin obviar la turbulencia financiera actual, el economista rubricó su pronóstico con las proyecciones realizadas por la Fundación Producir Conservando, en un estudio dirigido por Juan Llach, que habla de 25 años de buenos precios y demanda para los commodities.
Estas observaciones se realizaron durante la jornada Doing Business with India, desarrollada el jueves último en el IAE, como parte de las actividades de capacitación del Premio a la Excelencia Exportadora que organizan LA NACION y Terminal de Cargas Argentina (TCA), junto con Banco Galicia, DHL Express y Aeropuertos Argentina 2000. Los nuevos tiempos
Allí expusieron, además, el profesor indio Rama Velamuri (en videoconferencia, de lo que se informa por separado), que habló sobre el entorno de negocios en la nación asiática; el embajador indio en nuestro país, R. Viswanathan, describió el cambio de mentalidad del empresariado de su país; el ex embajador de la Argentina en India Gerardo Biritos hizo un repaso de la "etiqueta" de negocios; el consultor de la Fundación ExportAr, Antonio Seward, anticipó un informe sobre 83 nuevos nichos de negocios en ese país, y por último un panel de empresarios narró su experiencia comercial con contrapartes indios (de lo que también se informa por separado).
"India fue colonia del imperio británico. Hoy, el hombre más rico de Inglaterra es un indio [Lakshmi Mittal, presidente de la compañía de aceros más grande del mundo, Mittal]. Emplea a 320.000 personas en todo el mundo, pero ninguna en India", destacó Viswanathan, como ejemplo del nuevo empresario indio (emprendedor y comprador) que quiere dejar atrás un pasado que marcó a fuego su presente.
"En 2006, fue mayor la inversión india en Inglaterra que al revés", sostuvo, en alusión a la compra por parte de Tata Motors de las emblemáticas Jaguar y Land Rover.
El embajador, sonriente, destilaba orgullo por estos datos. Fuera de contexto, hubiera sonado a revanchismo. En realidad, contagiaba el optimismo de los "nuevos tiempos de India".
Y continuó. Los exclusivos hoteles Ritz Carlton (Boston) y Pierre (Manhattan) tendrán el nombre de sus nuevos dueños: Taj Hotels (la rama turística y hotelera del pulpo Tata).
Mahindra &Mahindra, tercer fabricante de tractores de Estados Unidos, pasará a ser el mayor fabricante mundial tras adquirir una participación del 51% en un joint venture de China.
La máxima autoridad de una compañía emblemática norteamericana como Pepsico viste sari, la prenda típica de la mujer india: Indra Nooyi, con apenas 15 años en la compañía y formada en la India, es CEO de Pepsico y fue votada como la "ejecutiva más poderosa del mundo", según la revista Fortune. Vikram Pandit, también de India, es CEO del Citibank.
Respecto de los negocios con la Argentina, enumeró: servicios IT ("ya hay 800 argentinos que trabajan aquí para empresas indias"); alimentos ("producimos 230 millones de toneladas de granos, y no nos alcanza"); energía ("ONGC Videsh tiene interés en explorar petróleo en plataformas offshore "); electricidad ("necesitamos 140.000 megavatios más para sostener el crecimiento del 8%"); energía nuclear ("hay oportunidades para vender reactores nucleares a India"), y biodiesel ("pero no de soja, porque hace que aumente el precio de los alimentos").
Para ver qué tan cierto es todo esto, habrá que esperar 30 años. ¿Mucho? "Para los tiempos de India, es sólo una fracción de la eternidad", describió Biritos.
Por Emiliano Galli De la Redacción de LA NACION
PERFIL: Las experiencias de las empresas Impsa, Iken y Aprilon
Flexibles, amantes de la relación interpersonal, rápidos y de fluido lenguaje comercial y fieles a los negocios de largo aliento. Así definen a los empresarios indios los argentinos que hace años se vinculan con ellos. Transmiten advertencias universales ?cuidados que hay que tener en todas partes? y sugieren hacer carne el respeto, la paciencia y la tolerancia hacia una cultura que sabe, aún, de un sistema de castas, con 22 idiomas y múltiples religiones.
Con este bagaje internalizado, uno no sólo gana grandes negocios, sino amistades, algo difícil de encontrar en mercados occidentales...
Maximiliano Meyer preside la pyme textil Aprilon, con sede en San Luis e importa desde India materia prima que no se produce más en la Argentina, el hilo PET. Cuando empezaron a traer productos, el problema lo tuvieron en la Aduana argentina con los documentos de embarque. "Era muy buena calidad y precios muy competitivos, pero lo que nos ahorrábamos con sus precios, lo perdíamos con los recargos en el puerto. Y dejamos de trabajar con ellos", recordó.
Probó con China. "Un desastre", sintetizó, sin mayores precisiones. Y volvió a la India.
"Me sorprendió lo rápido que se adaptaron y entendieron cómo trabajaba la Aduana argentina. El indio es superflexible, no se necesita ser un gran comprador para tener precios competitivos, que en mi gremio lo es todo. Son muy abiertos, rápidos para decidir y es muy fácil hablar de temas comerciales con ellos. En China, si uno no se adapta a su metodología de trabajo, ellos venden en otro lado. Con India fue todo lo contrario", destacó.
Francisco Ockecki no deja de sorprenderse de cómo se dieron las cosas. Empezó en julio de 2007, con un viaje de 20 días. "Fuimos [con sus socios locales] a buscar un acuerdo de representación comercial para América latina con alguna empresa de nuevas tecnologías", dijo. Dieron con el prestigioso Instituto de Tecnología de India (IIT, en inglés) una megaincubadora de los proyectos más innovadores en el área IT, al que ingresa sólo el 1% de los ingenieros que se postulan... Y se sabe que India es la Nación de los Ingenieros.
Dieron allí con Iken Solutions, abocada a la tecnología móvil y la inteligencia artificial. "Les sorprendió nuestra propuesta, no tenían a este mercado en sus planes. Y arrancamos con un contrato 50 y 50", señaló.
Este caso demostró la alta complementariedad entre el management argentino y la innovación tecnológica india: "Nos fue también que volvimos este año, de nuevo, por 20 días. Nos ofrecieron formar parte activa del management de la compañía y participación accionaria. Hoy les manejamos los clientes de todo el mundo, incluso, los que tienen en India", contó Ockecki, que destaca la fluidez de los grupos de trabajo armados.
Ismael Jadur, gerente de Relaciones Institucionales de la mendocina Impsa, vivió dos años en India, donde reabrió la oficina comercial de la metalúrgica, cerrada con la crisis de 2002. Vendieron grúas pórtico al puerto de Mumbai y centrales hidroeléctricas en el Sur.
"Es una cultura relacional, no transaccional. El sistema de castas está abolido, pero se percibe en la cotidianeidad. El indio es tolerante, simpático con el extranjero, a quien respeta mucho. Son grandes intelectuales, orgullosos de sí mismos y de su nación", indicó.
En el plano de los negocios aseguró: "India es price sensitive [sensible al precio]. Si uno no tiene un precio bajo, no va a poder avanzar. Son feroces buscadores de precio, hasta en commodities como el aceite de girasol".
"No creen en el management profesional -continuó- la mayoría de las grandes empresas son grupos familiares, como Tata. El socio local es fundamental. El mercado es enorme, pero todos los competidores están allí", destacó.