Entradas más populares

jueves, 16 de octubre de 2008

LOS BISNIETOS DE GANDHI


Los bisnietos de Gandhi
A primera vista no se aprecia. Pero Gandhi está aquí. Clonado. Repartido en millones de chicos así. Es la foto actual de Gandhi. La del futuro que soñó. Octubre es el mes de su natalicio, en 1869, y la India lo celebra con miles de actos donde el mítico bisabuelo reencarna en los niños que siguen su enseñanzas y copian su estampa. Van 60 años del balazo que lo tumbó en Nueva Delhi tras liberar a su país del dominio británico. Más costó, todavía cuesta, desactivar la rémora de tanto infierno instalado en suburbios de Calcuta, Bombay y aun de la Vieja Delhi. Allí donde la realidad es pesadilla y lo infrahumano se macera día y noche en almizcle, incienso y estiércol. Miles de personas que se hacinan en una misma habitación: la calle. Allí se duerme, se come, se vende, se fornica, se nace, se ruega, se pide, se muere. Todo al aire libre. A uno lo afeitan. A otro lo corren. A éste lo roban. A ése lo aplastan. Encantadores de serpientes, echadores de cartas, magos, gurúes, amaestradores de osos, santones, faquires. Un aquelarre. Los males más antiguos reptando por callejuelas sin Dios en el país con más dioses per cápita del mundo.
Sobre este mapa de dolor Ghandi se lanzó a una aventura descomunal. Abogado novato, decidió vivir como los campesinos, tejiendo su propia ropa, incluso, y llevarlos a encarnar las ideas que pudieran salvarlos de la colonización y la ignorancia. En pocos años se lo veneró como sucesor de Ashoka, emperador que consolidó el budismo y quien, tras los horrores de una guerra que causó, utilizó su poder para que la violencia desapareciera de su reino. Y como alimentarse de carne suponía violentar a un ser vivo, impuso la costumbre de comer sólo vegetales. De este Ashoka recibió Gandhi el impulso que lo llevaría a convertirse en el padre de la India moderna y en una de las más relevantes figuras de todos los tiempos. Es de lamentar que la banalidad de estos tiempos consagre rápidos héroes de armas llevar y desconozca la heroicidad de quien fue capaz de liberar uno de los más grandes países de la Tierra sin disparar un solo tiro en su vida.
Por eso Gandhi es la única figura india que conoce hasta el último analfabeto del país. Por eso su mensaje fue de boca en boca y de aldea en aldea. Y por él la vieja India se hizo nueva.
El espíritu de semejante maestro impregna, y aquí lo vemos, los rostros de los seis escolares que lo homenajean en Amritsar y fueron fotografiados por Narinder Nanu de AFP. Al igual que Gandhi, los niños llevan grandes gafas, el pecho descubierto, bastones de caminante y, tratando de perfeccionar el símil, el agregado de un bigotito que su imaginario infantil coincidió fuese de color blanco. Se los ve imbuidos, lo que prueba con qué fervor lo venera la India de hoy. Que son muchas Indias. Y muchos indios: 1100 millones. Que tienen al hindi como idioma base y 2000 dialectos de apoyo. Que debió cruzar décadas de graves conflictos por la resistencia a la reforma gandhiana de millones de parias que preferían sufrir como lo habían hecho por generaciones (“Dios me ha pensado así. Nadie puede cambiarle el argumento a Dios”). Y por otros fanáticos, uno de los cuales asesinó a Gandhi en 1948. Pero ni su muerte ni la de otros líderes democráticos impidieron que en el siglo XXI la India fuera lo que es: la mayor democracia del planeta, el tercer país ferroviario, el octavo productor de acero y el mayor realizador de películas del mundo.
Así como lo rescatan los niños de su país, debería el mundo reanimar su ideario humanista. Es buena hora. Los líderes metálicos andan hoy a los bandazos ante el pánico provocado por una avaricia obscena y los excesos en gastos para refinar los artefactos de la violencia. Bien que vendría tener hoy Gandhis clonados en fatuos gabinetes del mundo. "Cada ministro debería vivir en casa sin criados, no poseer automóvil, estar libre de todo prejuicio de casta y dedicar una hora diaria a hilar o cultivar hortalizas para aliviar el hambre nacional" Gandhi lo decía y hacía. Estos chicos lo saben.