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domingo, 26 de octubre de 2008

INDIA:PREMIO FESTIVAL INTERRELIGIOSOS DE CINE


Diálogo interreligioso en el cine: películas iraní e india comparten premio en el festival de Kazán
‘M for mother’ y ‘Jodhaa Akbar’ obtienen el ‘Púlpito de Oro’; “Me gustaría creer en Dios”, confiesa la musa francesa del cine Isabelle Adjani
¿Se puede concebir en los tiempos que corren un festival de cine donde las escenas de violencia y de sexo están excluidas? La respuesta es que sí, y esa es una de las condiciones del Festival de Cine Musulmán de Kazán (Rusia), que acaba de entregar su principal galardón, el ‘Púlpito de Oro’, a una película iraní y otra india.

Los filmes M for mother, del director Rasoul Mollagholipour, y Jodhaa Akbar, de Ashutosh Gowariker, compartieron ‘ex aequo’ este miércoles, 22 de octubre, el premio máximo de la cuarta edición de este peculiar festival, único en su género en el mundo.
“Los miembros del jurado no lograron decantarse por una de ellas, así que decidieron conceder el premio a las dos”, aseguró a Zaúdi Mamirgov, director del certamen. El ‘Púlpito de Oro’ recibe su nombre del lugar de la mezquita desde el que el Imán se dirige a los fieles en el mundo musulmán.
M for mother, que partía en las quinielas como la gran favorita, aborda el dilema de una mujer musulmana embarazada, al que los médicos le comunican que el hijo que porta en su vientre sufre defectos de formación, y que duda entre abortar o dar a luz.
Por otra parte, Jodhaa Akbar relata épicamente la historia de amor entre una princesa hindú y un rey mogol (musulmán) en el siglo XVI, en una metáfora de la convivencia entre fieles de ambas religiones. Además, la cinta iraní se llevó el galardón a la mejor actriz, Golshifteh Farahani; y la india el premio al mejor actor, Hrithik Roshan. Ambos actores son estrellas de renombre en sus respectivos países.
El premio al mejor cortometraje fue para la neozelandesa Coffee and Allah y al mejor documental para la australiana Forbidden lies, por delante de Taxi to the Dark Side, cinta recientemente galardonada con un Oscar.
Más de 60 filmes, sin violencia ni sexo
Durante la última semana en la sección oficial del festival que se celebra en Kazán, capital de la república musulmana rusa de Tatarstán, se proyectaron películas de un total de 24 países -diez largometrajes, trece documentales y once cortometrajes-, mientras fuera de concurso estaban programadas una treintena de cintas.
Como ocurriera desde la primera edición del festival, el criterio de selección fue muy estricto e hizo hincapié en que estas ofrecieran “un mensaje de paz, amistad entre los pueblos y diálogo interconfesional”.
“No podía haber escenas de guerra ni de atentados terroristas. Como en años anteriores las escenas de violencia y la pornografía han sido excluidas”, comentó Mamirgov.
No obstante, en esta ocasión, no era obligatorio que las películas fueran dirigidas por musulmanes o tuvieran lugar en países musulmanes, aunque el argumento debe tener relación con el mundo islámico.
El jurado estuvo encabezado por el cineasta kirguís y soviético Bolotbek Shamshiyev e incluyó también al documentalista norteamericano James Longley, candidato al Oscar y ganador de varios premios en el Festival de Sundance.
Los organizadores del festival, cuyo lema es Diálogo de culturas a través de la cultura del diálogo, insisten en que su objetivo es cambiar la imagen distorsionada de los musulmanes, descritos en la mayoría de películas occidentales como “sangrientos terroristas”.
Isabelle Adjani: “me gustaría creer en Dios”
La estrella invitada fue en esta ocasión la antigua musa del cine francés Isabelle Adjani, que abogó por conceder el premio Nobel de la Paz a Tatarstán por conseguir mantener durante siglos la convivencia entre musulmanes y cristianos. “Por suerte, no me obligaron a elegir una religión, pero conservo una fe profunda que no está vinculada con ningún credo en concreto. Ahora, seguramente, pertenezco más bien al agnosticismo, pero me gustaría creer en Dios”, confesó la actriz francesa.
Además, aseguró que el mejor cine que se puede ver actualmente en el mundo “se hace en Oriente, donde la películas son mucho más inspiradoras que en Occidente”.
“Si no hubiera arte, seríamos bárbaros. El arte ayuda a suavizar los conflictos. El arte es como el respirar, ya que no se puede vivir sin él”, comentó.
En cuanto a su carrera profesional, Adjani, de padre argelino y madre alemana, aseguró que ahora se toma mucho más en serio la elección de sus películas.
“Adjani es francesa, pero su padre era argelino. Es una lujo tenerla como invitada”, había dicho días antes el director del festival.