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sábado, 4 de octubre de 2008

Chandra Bhan Prasad: «En la India, si no eres dalit, tienes un apellido»


Chandra Bhan Prasad: «En la India, si no eres dalit, tienes un apellido»


Chandra Bhan Prasad nació "dalit" y es uno de los pocos miembros de esta casta "impura" que ha escapado a un destino de discriminación en la India. Hoy es la voz de los suyos desde su columna semanal en el diario en inglés "The Pioneer". Nacido hace 50 años en una aldea del estado norteño de Uttar, Prasad consiguió llegar a la Universidad, donde los "dalits" o "intocables" tienen cuotas reservadas por la Constitución de 1950 que redactó el "padre" de esta comunidad, B.R. Ambedkar. La educación no alcanza, sin embargo, a los 160 millones de descastados indios, que aún hoy tienen prohibido el acceso a templos o fuentes de agua y se dedican a tareas consideradas "impuras" por los demás. Prasad defiende que los "intocables" podrían estar haciendo su revolución por la vía menos pensada: el capitalismo y el acceso a los bienes de consumo, y se apoya en los resultados de un estudio de 20.000 hogares "dalits" de Uttar que ha elaborado con la ayuda de la Universidad de Pensilvania. Pregunta-. Caminando por Delhi, ¿cómo reconozco a un "dalit"? Respuesta-. El sistema de castas comenzó en el medio rural y no opera con tanta autoridad en la ciudad, porque aquí nadie se conoce. Aun así, hay marcas: en el norte de la India, es el nombre y el apellido. Hay apellidos que denotan una casta mayor. En la India, si no eres dalit, tienes un apellido. P-. También hay profesiones típicas de los "dalits". R-. Sí, como los basureros. Hay "dalits" que quieren evadirse de su condición y esconder su origen, pero aquí la gente tiene la costumbre de preguntar por él: quiénes eran tus padres, qué hacían. Y los "dalits" no tienen recuerdo de su linaje, porque siempre fueron trabajadores de base. Los "dalits" no tenemos nostalgia del pasado; lo que queremos es olvidarlo. P-. ¿Qué tipo de discriminación sufren todavía? R-. Los "dalits" nunca viven en el centro de una localidad, adonde llegan las infraestructuras. Sus casas están apartadas. Mi familia recuerda la historia de un terrateniente que vino a lomos de un caballo negro para decirnos que la casa que construíamos no debía ser más alta que la suya. Y no podíamos actuar de forma que hiriésemos su orgullo. P-. ¿Esto es lo que está cambiando? R-. Los "dalits" están abandonando el campo. Con las reformas de la década de 1990, empezaron a ocupar los puestos más bajos de la industria, se hicieron mecánicos o técnicos. Enviaban cartas a casa: "Por favor, papá, mamá, hermana, dejad de trabajar en las tierras del terrateniente y dedicaos a otra cosa. Os envío dinero". La gente con tierras o ganado no tiene razones para marcharse a la ciudad. Pero los "dalits" no tenían... P.- ¿Y están sacando provecho del aperturismo económico? R.- El capitalismo está sirviendo para marcar el paso de un sistema basado en la casta a otro sistema que ya no lo está. Ahora, voy a mi pueblo y hay dos centros de belleza en las áreas "dalits". ¿Quién podría imaginar esto hace veinte años? P-. Usted agradece este efecto del capitalismo. ¡Pero fue guerrillero naxalita (maoístas indios)! R-. Bueno, era joven. Vine a estudiar Políticas en la Universidad, con un pasado en el que había visto el sufrimiento y la humillación. Así que pensé: "si los naxalitas nos traen el cambio, quiero ser parte de él". Me paseé tres años con una pistola al cinto, pero luego me di cuenta de que aquello no funcionaría. Ellos están contra los ricos y su lucha era más bien contra la modernidad. Y la cuestión es que si Bill Gates tiene 1.000 millones de dólares más en su cuenta, eso no impactará mucho en su estilo de vida. Pero a un taxista negro de Harlem diez dólares más al día le suponen mucho más: una mejora en la alimentación. Puede que un utilitario Maruti no impresione, pero la reacción debería ser: "¡Vaya! Un "dalit" con automóvil". P-. ¿El desarrollo de las ciudades beneficia al "dalit"? R-. Sí. La frontera del campo va a romperse, porque cuando un "dalit" viene a la ciudad ya nadie puede controlarlo. Ve cosas y empieza a pensar: "¿quién demonios es el terrateniente?". Hay muchos casos de "dalits" que vuelven a sus pueblos vistiendo vaqueros y con gafas de sol y entonces el hijo del terrateniente se preocupa. "Oye -le dice- estoy aquí de pie y no me saludas". Pero el "dalit" ya le responde: "¿Quién te crees que eres? ¿Por qué soy yo quien debe saludarte y no al revés?". Así que se producen disturbios. En la mayoría de los casos, porque los "dalits" están mirando a los ojos a la sociedad. P-. El símbolo hoy de los "dalits" es la "intocable" Mayawati, la jefa del Gobierno de Uttar. Aunque está acusada de corrupción... R.- Su posición ha disparado la autoestima "dalit". La sociedad está recibiendo una especie de "daliterapia": el odio hacia los intocables queda aliviado porque ha sido elegida en democracia. Eso sí, como política, es como cualquier otro en la India: casi todos entran en política para hacer dinero. P-. Ella defiende a capa y espada las reservas de empleo público para los "intocables", pero no todos los puestos se cubren. R-. No, no. La mayoría de los puestos sí son ocupados por los "dalits", excepto algunas áreas académicas y científicas, la Justicia o el Ejército. Lo más importante es que las cuotas han servido para crear una clase media "dalit". Así que han funcionado. Es cierto que no pueden alcanzar a todos los intocables; calculo que llegan a sólo un 6 ó 7 por ciento. P.- Usted asegura que los "dalits" han empezado a entender la importancia de la educación. R.- Muchos han empezado a invertir en educación porque se dan cuenta de los beneficios. Hay un pueblo, Bara Kotta, considerado muy atrasado, en el que 47 niños "dalits" han elegido ir a escuelas de pago y sólo 13 ó 14 van a las públicas, donde entre otras cosas, reciben comida gratis. P.- ¿De dónde vendrá la revolución "dalit"? R.- Con la cultura tradicional, los intocables no pueden moverse. Lo que yo argumento es que si los bienes de consumo sustituyen a ese ritual como la marca de posición social, entonces habremos roto con el pasado. Un "dalit" no puede dejar de ser "dalit", pero sí puede comprar un televisor. Antes, un "brahman" (la casta sacerdotal) podía ser pobre, pero caminaba pavoneándose y teníamos que inclinarnos. Ahora, si eres "brahmán" pero no tienes comida, ni moto, ni móvil o ni antena de televisión asomando de tu casa... ¿quién eres?