Entradas más populares

miércoles, 9 de julio de 2008

SIKH TAXISTAS EN NEW YORK



El ubicuo taxi amarillo de Nueva York golpeado por la crisis energética
Extender el brazo para conseguir un taxi amarillo en pocos segundos es un gesto atávico del neoyorquino, pero el alza del combustible lo está convirtiendo en un lujo difícil de sustentar.
Con la gasolina por encima de 4 dólares por galón (2,78 litros) los conductores de taxis aseguran que se está acercando el momento en que su actividad deja de ser viable porque gastan más en combustible de lo que ganan.
"Se está llegando al punto en que se trabaja 12 horas para pagar los gastos y no queda gran cosa como ingreso", dijo a la AFP Bhairavi Desai, presidente de la Alianza de trabajadores de los taxis de Nueva York.
Desai, cuya organización representa a unos 10.000 de los 42.000 choferes de taxis de la ciudad, exige un suplemento de un dólar por viaje para compensar el alza. La municipalidad hasta el momento se ha negado pero sigue dialogando.
"No creo que a esta altura se necesite un extra para los taxis", dijo el alcalde Michael Bloomberg, que en 2004 consintió un incremento del 26% y dos años más tarde aceptó duplicar la tarifa aplicada en tráfico trancado.
La crisis no golpea a todos por igual, y empresas que poseen flotas de taxis importantes sobreviven mejor que los que explotan su propio vehículo, a su vez privilegiados con relación a inmigrantes recientes que alquilan su licencia.
El 82% de los choferes de taxi de Nueva York son extranjeros que suministran a la industria una mano de obra barata y una densidad de vehículos circulantes que no existe en otras grandes ciudades donde conseguir coche es más difícil.
Navneet Singh tiene 22 años y es chofer de taxis desde hace dos. Le gusta su profesión pero sostiene que sin una compensación su actividad se está volviendo cada vez más difícil y dice que muchos choferes ya cambiaron de actividad.
"Cada día que pasa tenemos que gastar un poco más, cuando comencé pagaba 30 dólares de gasolina por día, hoy pago 45 ó 50", dijo Singh a la AFP, mientras hacía cola con su vehículo para levantar clientes de la estación Grand Central.
Antes de la crisis, un chofer se llevaba por lo menos unos 80 dólares a casa al concluir su jornada de trabajo, que a menudo es de 12 horas. "Tenemos que trabajar más duro y circular más", dice Singh. Pero así también se consume más.
David Pollack, director de la Comisión para la Seguridad de los Taxis y editor de la publicación Taxi Insider, cuestiona la utilidad de autorizar un incremento de tarifas como en Las Vegas, Filadelfia, Miami o Chicago.
"Tiene que existir un equilibrio entre lo que es lo mejor para el público y para el chofer", dijo Pollack. La crisis, asegura, favorece además a los choferes que se convirtieron a las tecnologías "verdes".
De 13.000 taxis que circulan en Nueva York, 1.100 ya son híbridos que combinan carburante y electricidad. "Un chofer gasta 60 dólares para llenar su tanque, pero si tiene un vehículo híbrido gasta 35 por día", comenta Pollack.