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martes, 29 de julio de 2008

MUJERES SUICIDAS


Mujeres suicidas: entre la venganza y la presión social
El triple atentado suicida que ha sacudido esta mañana el barrio bagdadí de Karrada es el último de una larga lista de ataques protagonizados por mujeres que se convierten en 'kamikazes'. Con la dificultad que entraña adentrarse en la mente de una persona que decide quitarse la vida para acabar con otras, los expertos en terrorismo islamista llevan barajando distintas hipótesis para explicar este creciente fenómeno.

Las mujeres dispuestas a morir en atentados suicidas se han disparado en Palestina e Irak
Desde Indonesia hasta Israel, pasando por Pakistán, Afganistán, Irak, Turquía o Cachemira, cada vez son más habituales las noticias que relatan como una mujer se inmola en un mercado, en una mezquita o frente a un puesto fronterizo. El creciente fenómeno preocupa a los servicios de seguridad y es analizado desde hace años por los expertos islamistas.
Son varias las razones barajadas para explicar este método de terrorismo que saltó a los medios en enero de 2002 cuando la joven Wafa Idris se suicidó en Jerusalén Oeste y se convirtió en la primera mujer-bomba de la historia de la resistencia palestina. En el caso de esta enfermera de la Media Luna Roja, su familia y vecinos apuntaron a la extrema pobreza del campo de refugiados en el que sobrevivía a las afueras de Ramala y a la desesperanza que le provocó tanto sufrimiento por el asedio del Ejército israelí.
Farhana Ali, una analista del centro de estudios norteamericano RAND, considera que las mujeres suicidas "suelen estar motivadas por razones más personales que en el caso de los hombres". La venganza, la desesperación, la soledad, la reputación, el honor familiar... suelen esconderse detrás de estas inmolaciones. Fue el caso de Dhanu, la joven que mató al primer ministro de la India, Rajiv Gandhi, en Sri Lanka. Había sido violada por un grupo de soldados, sus hermanos asesinados y su familia destrozada. Historias de este tipo fueron las que se encontró Lisa Ling, enviada de National Geographic, en sus viajes a Cachemira, Gaza y Cisjordania.
Utilizadas como símbolos del 'honor' familiar
Pero no sólo la desesperación convierte a estas mujeres en bombas humanas. Ling comprobó como también existían casos de 'honor'. Mujeres violadas, que no pueden tener hijos, que deben pagar con su vida el delito de un familiar varón... "En Palestina, mujeres viudas de esposo o hermano eran adscritas al martirio por parientes masculinos que querían cobrar las ayudas externas, entonces iraquíes o saudíes, ahora iraníes o sirias, a las familias del suicida", explican los expertos Andrés Montero y Juanjo Sánchez en 'Los terroristas suicidas'.
"Hay teorías que explican que la mujer bomba es el extremo del abuso del cuerpo femenino, porque no tiene ningún rol dentro de la esfera de poder"
En el mismo sentido apuntaba un informe de la Inteligencia Militar israelí, que aseguraba que muchas organizaciones persuadían a mujeres "cuyo estatus social es problemático, por una mala reputación debido a la promiscuidad o las relaciones extramatrimoniales" a jugarse la vida. "La contundencia de este método de persuasión se comprende mejor dentro del marco cultural de una sociedad en la que las mujeres a menudo son las responsables de encarnar el honor de la familia", añade dicho documento oficial. La doctora en Ciencias Políticas de la Universidad de Nueva York Laura Balbuena también apunta a esta razón cuando afirma que estas mujeres son utilizadas como meros instrumentos. "Hay teorías que explican que la mujer bomba es el extremo del abuso del cuerpo femenino, porque no tiene ningún rol dentro de la esfera de poder. Son simplemente bombas, no sirven ni siquiera como cuerpo, sino como arma".
Eludir los controles de seguridad
Hay una tercera razón de peso que plantean los expertos para explicar el creciente número de mujeres suicidas en los territorios ocupados y en Irak: su facilidad para saltarse los controles de seguridad. "La presencia de mujeres entre el terrorismo suicida no responde a problemas de reclutamiento de los grupos yihadistas, sino a planteamientos de mera eficacia táctica. Es mucho más sencillo hacer que una mujer, un niño, un anciano o un deficiente mental atraviesen un control o eludan la vigilancia de un espacio público", señalan Montero y Sánchez en el mismo artículo.
Los grupos islamistas, como Hamas o Al Qaeda, han cambiado su reticencia inicial a reclutar mujeres, y justifican ahora su uso al constatar que sus miembros varones tienen cada vez más complicado eludir los férreos controles militares. Los soldados suelen evitar el cacheo de las féminas, que pueden ocultar los explosivos más fácilmente debajo del burka o el chador. Por ello, el Ejército norteamericano ha desarrollado en los últimos meses un programa especial de entrenamiento de mujeres iraquíes para identificar a potenciales suicidas del mismo sexo. Y es que, según han reconocido, este tipo de atacantes representan ya el 28% del total y en el último año se han duplicado.