Entradas más populares

miércoles, 23 de julio de 2008

LA MAGIA DE LOS MERCADOS


Mercadillos llenos de magia dentro de la Expo
En la Expo no todos los pabellones están estrechamente relacionados con la temática principal, el agua. Algunos de ellos trasladan al visitante a un mercado indio, nepalí o yemení donde se puede comprar desde una anillo hasta una daga sin salir de la Expo.
Pashminas del Pabellón de Nepal
Zaragoza.- La temática principal de la Expo es el agua y aunque la mayoría de los pabellones están ligados estrechamente al tema siempre hay excepciones. Algunos de ellos como los de Nepal, India o Yemen trasportan a los visitantes a un mercadillo tradicional que encontrarían en cualquier callejón del país si lo visitasen en sus vacaciones. En Ranillas es posible comprar un anillo de piedras preciosas indias, una daga yemení o hacerse un tatuaje de henna sin salir del recinto.
Cuando el visitante entra en cualquiera de los espacios que estos países ofrecen en la Expo se sumerge en un mercado tradicional yemení, indio o nepalí lleno de vida, colores y olores que invitan a perderse entre todos los objetos que los vendedores ofrecen. El director del Pabellón de Yemen, Mohamed Annachiri, explica que “todos los objetos que vendemos en nuestro mercado tienen como objetivo transmitir la cultura de nuestro país, no tenemos un fin comercial”. Todos los vendedores que atienden a los clientes, siempre con una sonrisa dibujada en el rostro, son naturales de Yemen. A través de los productos expuestos “queremos transmitir la cultura yemení, el origen de Arabia, India, China… a través de los accesorios y las ropas más típicas de nuestro país”. “Nuestros productos no son caros porque para nosotros tienen un fuerte valor cultural, transmiten una parte de nuestro país”, explica Mohamed Annachiri.
Aparte de joyas, pañuelos o dagas, los visitantes que pasen por el Pabellón de Yemen pueden llevarse su nombre escrito en árabe o hacerse un tatuaje de henna, algo que está teniendo gran éxito en todos los pabellones que ofrecen este servicio. Mohamed Annachiri cuenta que “la henna es una cultura muy antigua que nace en el tiempo de la Reina Sabbath y su origen está situado antiguamente donde hoy está el país de Yemen”.
Ramón y Rosa vienen de Lérida y aunque de momento no habían comprado dicen que “algo caerá”. “Nos parece muy interesante entrar al pabellón y parecer que estás pasean por un mercadillo en Yemen” siguen. Sobre el arte de regatear de los mercaderes que apenas saben español pero sí lo justo para vender su mercancía dicen entre risas que “vienen con la lección muy bien aprendida”. Son pocos los que logran escapar al arte del regateo que los vendedores yemenís manejan a la perfección, palabras como “bueno”, “bonito”, “usted muy guapa” se oyen continuamente entre las propuestas que los compradores hacen sobre el precio de lo que se quieren llevar.
India y Nepal
El Pabellón de la India nos ofrece una pequeña selección de las joyas más lujosas del país hechas con oro de 18 kilates y piedras preciosas además de poder probar la comida india más típica en el restaurante ubicado dentro del mismo pabellón.

El tatuador del Pabellón de India dibuja una flor de henna a una clienta
Pero sin duda, lo que más éxito tiene son los tatuajes de henna. El indio que hace los dibujos apenas habla español pero explica que “la henna es una planta de la que se recogen las hojas, se secan y se trituran hasta convertirlas en un fino polvo que se utiliza para teñir el pelo o hacer tatuajes”. “Las mujeres indias emplean la henna para pintar sus manos y pies como gesto de prosperidad, belleza y para alejar los males”, continúa. Los dibujos que más demanda la gente son elefantes, nombres propios en indi o flores como la que se ha hecho Irene, una chica de Zaragoza que comenta “no me atrevo con uno de verdad así que he decidido hacerme una flor con henna”.
En el Pabellón de Nepal no encontramos tatuajes de henna pero si infinidad de joyas nepalíes con costosas piedras preciosas y el producto estrella, las pashminas. José García de Tarragona lo define como “un mercadillo como otros tantos pero muy selecto”. “Hoy no hemos comprado nada pero el otro día mi mujer sí que se compró algo”, añade.
Rachana es la única vendedora del pabellón que habla español “como mejor puedo” se disculpa. “La pashmina es un tipo de lana de cachemira que sacamos de la cabra de pashmina, una especie propia de las altas regiones de los himalayas. La lana se ha utilizado desde hace miles de años para fabricar chales de alta calidad” explica. Una visitante le pregunta a Rachana como puede saber si las pashminas son de la calidad que ellos anuncian, la vendedora sonríe diciendo que “las pruebas de calidad para un pashmina son su calidez, suavidad y que el chal debe poder atravesar un anillo de compromiso”.