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martes, 17 de junio de 2008

INMIGRANTES: ESCAPAN DE LA POBREZA PARA SER ESCLAVOS


Dubai.salarios magros en medio de la opulencia.
Contrastes en la ciudad de los rascacielos
Miles de obreros hicieron huelgas este año y el año pasado en los Emiratos Árabes, por abusos laborales.
Defensores de derechos humanos han denunciado las duras condiciones de los trabajadores extranjeros.
700 mil extranjeros trabajan en la metrópoli.
Los 22 hombres del "remolque 10" trabajan el turno de la mañana en una obra en construcción y después van de compras, cocinan y limpian por turno. Rezan juntos. Cuando uno regresa a la India con licencia, lleva encargos de regalos y dinero a las familias de los demás. "Todos venimos del Punjab", India, dijo Pavinder Singh, un carpintero de 42 años en un campamento donde viven unos 3 mil trabajadores en un suburbio desértico de Dubai. "Pero los que nos convierte en una familia es lo que tenemos que soportar juntos".
El notable auge de la construcción en Dubai, que ha hecho de ella una de las ciudades de mayor crecimiento en el mundo, se ha visto alimentado por el trabajo de unos 700 mil extranjeros, casi todos procedentes de aldeas rurales de India, Pakistán y Sri Lanka.
Sus magros salarios de todos modos son muy productivos en casa. Dos o tres años de trabajo en Dubai pueden significar construir una casa para la familia, comprar un lote de terreno o enviar a los hijos a estudiar. Pero muchos hombres escapan a la pobreza en su país para quedar atrapados aquí en una semiesclavitud.
Durante años, los grupos por los derechos humanos han denunciado las duras condiciones de los trabajadores extranjeros en Dubai, al igual que en el resto de los Emiratos Árabes Unidos y el rico golfo petrolero. Pero el problema sólo atrajo la atención más generalizada después que miles de trabajadores hicieron huelgas este año y el año pasado. Algunas protestas recientes se tornaron violentas: a mediados de marzo, la policía arrestó a por lo menos 500 trabajadores del sur del Asia que rompieron vitrinas de oficinas e incendiaron automóviles en el diminuto emirato vecino de Sharjah.
Las autoridades se sintieron en una situación embarazosa por la repercusión negativa en la prensa de una ciudad que se presenta como centro comercial mundial. Pero pese a las promesas de reformas, todavía hay problemas serios.