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sábado, 7 de junio de 2008

DIOS,A LARECONQUISTA DEL MUNDO

Un libro del profesor francés Gilles Kepel, La Revancha de Dios, trata sobre la resacralización de la humanidad enmarcado en la segunda mitad del s. XX. Kepel trata los orígenes de los movimientos, organizaciones, asociaciones, partidos políticos, cleros, e individuos partícipes en esta vuelta de la sociedad a los valores sacros. Pero no se queda ahí, explica las causas, los “momentos” los protagonistas de esos procesos que preceden al mundo actual.
El conflicto de Oriente Próximo, la guerra de Irak, el terrorismo fundamentalista de carácter islámico, la proclamación del Cardenal Ratzinger como el Papa Benedicto XVI, los lobbies políticos-religiosos en EEUU, el alza del petróleo, la crisis económica a nivel mundial, las caricaturas de Mahoma…Efectos y productores de un clima que lejos de convertir el s. XXI en el siglo de la resecularización y de la remodernidad (al estilo Kepel) supone, como bien dijo André Malraux, escritor y ministro de cultura francés de los últimos años de gobierno del General De Gaulle: “El siglo XXI será religioso o no será en absoluto”.
Kepel habla de cristianos, musulmanes y judíos a la reconquista del mundo. En común, sus movimientos tienen la idea de ruptura con una sociedad moderna totalmente secularizada que no ha sabido responder a los problemas sociales, cuyo origen estaría en la emancipación de la razón sobre la fe, a raíz de la Ilustración. Sus movimientos triunfan donde hay crisis sociales, resultado de la pobreza, la violencia, la desafección política, etc. Y sus ofensivas se realizan tanto “desde arriba” y “desde abajo”. “Desde arriba” presionando e intentado influir en los respectivos gobiernos estatales a la par que concurriendo a elecciones o derrocando los anteriores. “Desde abajo” mediante una socialización mediante la educación y el uso de las técnicas científicas y de las nuevas tecnologías de la comunicación (y sin que hubiese nacido internet), insistiendo además en los usos y costumbres del día a día de los fieles.
El elemento que por excelencia convierte, no en diferentes, sino en antagónicas a las tres grandes religiones monoteístas es de contenido, en cuanto a los valores, preceptos y creencias propias, en cuanto a las VERDADES universales que cada una de ellas proclama. Hecho este que desemboca en un ineluctable conflicto entre ellas.
Citando al teólogo Juan José Tamayo, “las religiones no pueden seguir siendo fuentes de conflicto, ni entre sí ni en la sociedad, sino que deben reconocerse, respetarse y tender puentes de diálogo”. Así el diálogo interreligioso e intercultural constituye el principal desafío al que deben responder hoy día las religiones si no quieren anquilosarse, ignorarse o destruirse unas a otras, y ello se nos muestra aún mucho más necesario en este mundo de fronteras permeables, migraciones, internet, terrorismo internacional y globalización, fuerzas todas ellas que están contribuyendo de manera desigual a la construcción de unas sociedades asimétricas que reclaman de todos los actores sociales que tengamos alguna mínima capacidad de actuación una respuesta eficaz y contundente en favor de la convivencia de individuos, culturas y religiones diversas.
Por ello, ¿debemos resignarnos a vivir en un mundo donde “el otro” es siempre nuestro eventual enemigo?, ¿qué papel pueden jugar hoy día las religiones en la búsqueda de la paz y cuál debe ser la relación entre ellas, principalmente entre las tres grandes religiones monoteístas?