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sábado, 10 de mayo de 2008

PUNJABIS APRENDEN ESPAÑOL


La dura batalla de enseñar español en Pakistán
Aunque más de 40.000 paquistaníes residen legalmente en España y muchos aspiran a ir a trabajar o reagruparse con sus familias, tan sólo un centro oficial en Pakistán imparte el español, con un puñado de profesores que intenta hacer frente a la escasez de recursos a base de voluntad.En la Universidad Nacional de Lenguas Modernas de Islamabad (NUML) se pueden aprender hasta 20 idiomas y, desde 1983, también español.Los cinco profesores del departamento luchan para enseñar una lengua por la que cada vez se interesan más personas pero que, de momento, sólo cincuenta pueden estudiar cada semestre.'La enseñanza está muy limitada, cuando llegué teníamos que compartir un pequeñísimo departamento con otros tres idiomas, ni siquiera podíamos utilizar el DVD y únicamente había dos o tres libros, que además eran de los años setenta', explica a Efe la lectora Pilar Ordín, quien trabaja en Islamabad desde hace tres años en un programa de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI).'Nuestro material es muy variopinto. Nos abastecemos básicamente de lo que van trayendo los profesores, así que lo mismo tenemos la revista 'Hola', que la 'Pronovias' o una del Ejército', añade.Desde 2002 han aumentado notablemente las solicitudes de visados para ir a España, que rozan las 5.000 anuales, según datos de la embajada en Pakistán.Sin embargo, no sólo no se ha incrementado la presencia de docentes de español, sino que el año pasado se perdió la única plaza de lectorado que existía en la ciudad oriental de Lahore, capital cultural del país.'Las plazas de la AECI no se cubren porque la gente considera muy peligroso venir a Pakistán por prejuicios', dice la lectora, quien añade que el resto de los profesores, que no se acogen a este programa, están casi por voluntad, ya que los sueldos de la universidad son muy bajos (unas 14.000 rupias o 140 euros).Tampoco es posible examinar de manera oficial, ya que una petición al Instituto Cervantes para realizar el DELE (diploma de español) quedó sin materializarse ante la ausencia de un lugar donde llevar a cabo las pruebas.Pero los paquistaníes no pierden la ilusión y ven en el español una ventana abierta a las oportunidades.'Tengo cuatro tíos trabajando en España y me han explicado que se vive muy bien', dice a Efe Umer, un alumno que asegura que pronto irá él también como ya han hecho muchos de sus paisanos gujratis.Gujrat, en la provincia nororiental del Punjab, es el lugar de donde procede la mayoría de los paquistaníes que viven en España.En esa ciudad habitan tres centenares de paquistaníes que trabajaron en las minas del Bierzo (León), aprendieron la lengua y regresaron a casa con la nacionalidad española e historias atrayentes sobre el país que contar a sus paisanos.Casi el 88 por ciento de los 43.000 paquistaníes que residen en tierras españolas son varones, según datos de 2007 del Instituto Nacional de Estadística, y muchos tienen a sus esposas en Pakistán.Es el caso de Turatulé o Saira, cuyos maridos viajaron a Pakistán para desposarse, y ahora estudian español para algún día poder reagruparse con ellos.Ordín relata que el periodo universitario en Pakistán, un país con muchas reservas morales, es a menudo el único momento en el que los jóvenes se sienten realmente libres.Y las clases de español les vienen como anillo al dedo para canalizar inquietudes que en otro lugar no podrían.'Los estudiantes paquistaníes son como niños, se sienten culpables si hacen algo mal e incluso te escriben una nota para disculparse, y como nosotros somos muy permisivos, a diferencia de otros profesores, se atreven a preguntarte casi de todo, sobre Dios, de sexo, buscan tu complicidad sobre el consumo de alcohol (prohibido por el Islam)... y se toman tus respuestas muy en serio, se interesan de verdad', abunda.Aunque añade: 'Es un constante aprendizaje cultural recíproco en el que siempre hay algo que te sorprende, como cuando algunas mujeres abandonan la clase porque en la escena de una película aparece un beso o alguien trae bombones españoles olvidando que tienen alcohol... y varios acaban escupiéndolos disgustados'.