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miércoles, 7 de mayo de 2008

EL SUEÑO EUROPEO


El sueño europeo bien vale un mes durmiendo en el monte
Se trata de 67 inmigrantes hindúes que hace un mes decidieron acampar en un monte de Ceuta por miedo a ser repatriados a su país de origen, todos ellos con diferentes historias a sus espaldas pero con un mismo objetivo, por ahora truncado: llegar a Europa.El 7 de abril este grupo de inmigrantes decidía abandonar el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta y establecer un campamento alternativo en un bosque cercano, a base de plásticos y troncos encontrados en los alrededores.Los 67 inmigrantes hindúes iniciaban, de esta forma, una medida de protesta y ahora, un mes después, sus rostros traslucen pena, tristeza, ausencia y cansancio, según pudo comprobar Efe en una visita a este campamento improvisado.Allí nos recibe Harneer Singh quien tardó dos años y medio en llegar a Ceuta. 'De la India viajé a algún punto de la costa africana hasta Bamako en Mali, volví a la costa y embarqué rumbo a Ceuta y esta segunda parte del viaje la hice con los ojos vendados'.Harneer Singh cuenta a Efe que está casado, tiene dos hijos, además de dos hermanas solteras y un hermano del que se hace cargo, 'por lo que volver a mi país sin dinero y sin trabajo es un problema'.El testimonio de Harneer Singh resume el del resto de sus compañeros: abandonaron su país para buscar un futuro mejor y ahora no quieren regresar con las manos vacías, sobre todo después de que algunos llevan un año y medio en Ceuta.Kuldup Singh, el mayor del grupo con 38 años, dejó en la India a sus dos hijas y a un hijo, 'y ahora viven repartidos en casas de familiares, el dinero que ganaba como agricultor no era suficiente y tuve que marcharme con mucha pena', nos cuenta con el rostro cansado.Un portavoz del grupo, Grupreet B., nos dice que 'sólo queremos ganar dinero para que nuestra familia pueda vivir mejor', nos indica antes de abandonar el monte para irse al centro de la ciudad con la intención de ejercer como guardacoches para conseguir algún euro para poder telefonear a su familia.El grupo recibe el apoyo de la Comunidad Hindú de Ceuta, de organizaciones no gubernamentales así como de particulares que se acercan diariamente hasta la zona para darles comida, ropa o conversación.Mientras tanto, fuentes de la Delegación del Gobierno en Ceuta han explicado a Efe que no se aplicará ninguna medida de gracia con este grupo y que su destino final es la repatriación a su país de origen, en aplicación de la Ley de Extranjería.El organismo gubernativo sostiene que con los 33 inmigrantes de Bangladesh se aplicó una medida humanitaria en base al terremoto que asoló ese país, pero que en este caso sólo cabe la deportación porque ninguno de ellos ha solicitado el asilo político en España.Lo cierto es que 67 hindúes llevan ya un mes viviendo en los montes de Ceuta a la espera de alcanzar el sueño europeo. ¿Cuánto tardarán en despertar del sueño?