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lunes, 17 de marzo de 2008

RIO SAGRADO


Devotos creen que limpia los pecados y purifica el alma
Río sagrado de los hindúes

Este torrente de vida nace en el glaciar Gangotri. Se trata del río Ganges, sagrado para los hindúes, el cual fluye a lo largo de dos mil 510 kilómetros desde su nacimiento en la cordillera del Himalaya, al norte de India, hasta su desembocadura en la bahía de Bengala, en el estuario de Meghna, en Bangladesh.
POR HUGO SANCHINELLI
hsanchinelli@prensalibre.com.gt
Este afluente discurre por vastas llanuras, prósperos mosaicos de selva, prados y humedales donde habitan tigres, elefantes, búfalos salvajes, el delfín del Ganges y tortugas carnívoras. Fue un oasis para la civilización india, un imperio que floreció durante cinco mil años y declinó a la orilla del Ganges.
En su cuenca habita una quinta parte de la humanidad. Solo en la India viven mil millones de personas, donde la mayoría asiste al Kumbh Mela, peregrinaje que se efectúa cuatro veces cada 12 años.
Al río Ganges acuden en romería millones de devotos cada año, alentados por la creencia de que sus aguas no solo lavan los pecados, sino que purifican el alma.
Cuenta una leyenda que el dios Shiva hizo que la diosa de la purificación, Ganga, santificara las cenizas de los 60 mil hijos del rey Sagara que fueron fulminados por un malvado sabio. De esta manera, los hijos de Sagara alcanzaron el paraíso. El agua del río también se da a beber a los moribundos como un acto final de purificación simbólica, quienes son sumergidos en sus aguas y hasta los dejan flotando a la deriva.
Los hindúes creen que sus amados muertos serán transportados por las aguas hasta la isla de Sagar, donde tendrán asegurado un lugar en el paraíso. Otro de los ritos de esta cultura asiática consiste en depositar las cenizas de sus muertos en ese río.
Las cenizas del ex Beatle George Harrison fueron sumergidas en el Sangam, punto de confluencia del Ganges con los ríos Yamuna y el Saraswati.
Es llamativa la inigualable diversidad cultural que se reúne en la cuenca del río: en la India la mayoría es de religión hindú, pero también tiene asiento una enorme minoría de musulmanes, los sijes (del sijismo, una religión india que se desarrolló en el contexto del conflicto entre las doctrinas del hinduismo y el islam), cuyo centro queda en la ciudad de Amritsar, en el noroccidente.
Bután y Nepal, que desde la cordillera miran la cuenca del Ganges, son budistas. Estos países son también un mosaico de lenguas, que comprende dravida, como el tamil en el sur, que es una de las lenguas más antiguas del mundo, y el hindi, lengua nacional de la India; en total, se hablan más de 14 idiomas.
Testigos del recorrido
A su paso, el río recorre maravillas arquitectónicas como el Taj Mahal o las antiguas ciudades de Haridwar, Varanasi, Patna o Rajmahal, construcciones que resumen la historia de esta cultura, desde el legado de dinastías desaparecidas hace tiempo, hasta la riqueza de la cultura india contemporánea.
La desembocadura del Ganges es un destino perfecto para el visitante que busca algo poco convencional. Se trata de un laberinto y un trabalenguas con decenas de brazos con nombres impronunciables que se entrelazan en un delta que cada segundo arroja 14 mil 270 metros cúbicos de agua al Océano Índico.
El Ganges se encuentra en la lista de los 10 cauces de agua más amenazados del planeta, según un informe presentado por el Fondo Mundial para la Naturaleza.
Este invaluable recurso natural está entre los nominados para el concurso de las bellezas naturales de los cinco continentes, del cual serán seleccionadas Siete Maravillas de la Naturaleza del Mundo.