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lunes, 10 de marzo de 2008

PUNJABIS SE ADAPTAN A URUGUAY


Punjabis buscan adaptarse a la vida en Uruguay de la mano de Tata-TCS

MONTEVIDEO (AFP) — Bhavana, de 24 años, oriunda de Bangalore, India, almuerza en la coqueta cantina del ultramoderno edificio de Tata Consultancy Services (TCS) en Montevideo, Uruguay, donde la empresa india tiene su sede regional.
Es ingeniera en computación y hace 11 meses que vive en Montevideo, la capital de un país lejano y pequeño de apenas 3,4 millones de habitantes, que no tiene nada en común con su cultura, y donde la carne de vaca es de consumo masivo.
Sin embargo, Bhavana, que llegó a este país con su marido, que también trabaja en TCS Uruguay, está contenta.
"Me gusta Uruguay", dice exhibiendo una sonrisa fácil y blanquísima, y en ese inglés tan particular que hablan los indios. Reconoce que no ha probado la comida local y que tanto a ella como a sus compañeros se les dificulta conseguir las especias con las que condimentan los platos de su país.
El edificio TCS impresiona: denominado Jamsetji Tata en honor al padre de la industria moderna en India, tiene 2.630 metros cuadrados que se erigen en la zona franca conocida como Zonamérica, unos 15 km al norte de la capital, y demandó una inversión de 3 millones de dólares.
En sus paredes, llenas de transparencias y tapices traídos especialmente de la India, aparecen de tanto en tanto las frases guía de la empresa: "lead in changes" (liderar los cambios), "respect for the individual" (respeto por el individuo), "learning and sharing" (aprender y compartir) y "excellence" (excelencia).
Allí trabajan unas 500 personas, mientras que en las oficinas del centro de la capital laboran otras 250, entre todos ellos unos 60 indios, pero también peruanos, colombianos y argentinos, dice Mario Tucci, gerente regional.
En el edificio del centro, también muy moderno, trabaja el ingeniero en computación Charandjit Pabla, un sikh de 28 años, nacido en el Punjab, en una localidad cerca de Nueva Delhi.
Luce con orgullo un turbante azul francia, que combina con un traje sastre de tipo occidental.
"La comunidad india que trabaja en TCS es la única que vive en Uruguay", dice Pabla, que está desde hace 13 meses en Montevideo y para quien "la comida es un auténtico problema", pues "no hay especias".
Sin embargo, ha "disfrutado" de algunos platos locales que no contengan carne vacuna.
Respecto a sus prácticas religiosas, ajenas completamente a este país sudamericano, "tengo mi libro sagrado; la única diferencia es que no hay templo", dice Pabla sin considerar ese aspecto como un problema.
"Me siento cómodo", señala, y relata que "la gente me ve con mi turbante y en seguida me pregunta de dónde soy. Le caigo bien a la gente. Son muy amigables (los uruguayos)" y "me hecho muy buenos amigos".
"Fui al estadio y la gente me miraba a mí en vez de mirar el partido" de fútbol, contó muerto de risa.
Sin embargo, confiesa que hubo momentos en que se sintió "muy temeroso, porque aquí la gente no habla inglés" y se "sentía como si fuera sordo y mudo".
Otro problema es que Uruguay resulta muy caro para los indios, por lo que buscan "compartir departamento" para ahorrar dinero.
De todos modos, "podemos ahorrar bastante", afirma Pabla, que reconoce que extraña a su familia, parte de la cual vive en Boston, Estados Unidos.
En la región, los empleados de TCS (que integra Tata, un grupo global de unos 30.000 millones de dólares) suman 5.700, 2.000 de los cuales en Brasil, básicamente para atender el mercado doméstico.
Desde la sede de Montevideo se atiende a los clientes de Iberoamérica, y pese a que actualmente "no tenemos clientes en Uruguay", este año "vamos a entrar en el mercado uruguayo", señaló Tucci.
TCS lleva invertidos en Uruguay entre 10 y 12 millones en cinco años, desde que se instaló, sin contar los gastos operativos, indicó Tucci, quien adelantó que el "plan de negocios para este año habla de que esta operación genera unos 30 millones de dólares y va a emplear unas 1.100 personas", que incluye a los 750 empleados ya existentes.
Las tareas de TCS abarcan la construcción de sistemas de aplicaciones de software nuevas; el mantenimiento y actualización de productos de software que ya están hechos y proyecto "management", que verifica que un proyecto informático esté operando en forma correcta y eficiente, explicó Tucci.