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jueves, 13 de marzo de 2008

AMBIENTE: Todo por los tigres

La conservación en India de los famosos tigres de Bengala implica reubicar a las comunidades indígenas fuera del área habitada por el felino. Escribirlo es fácil, pero la tarea no lo es en absoluto.
"Por orden del gobierno identificamos el área de Nagarhole como un hábitat importante para los tigres. Estamos reasentando las tribus fuera de las áreas centrales", indicó A. K. Singh, alto funcionario de conservación de bosques. Nagarhole, donde se ubica el Parque Nacional Rajiv Gandhi, tiene 5.500 kilómetros cuadrados y se ubica en el estado de Karnataka, al sur del país. La Autoridad Nacional para la Conservación del Tigre y el Instituto de Vida Silvestre describieron un panorama sombrío para la especie en su reciente informe, titulado "Estatus del tigre, codepredadores y presas en India". La población de tigres disminuye en India, principalmente a raíz de la caza furtiva y la reducción de sus hábitats, sostiene el informe. La población de los raros tigres de Bengala se redujo en toda India a 1.411 ejemplares, una disminución drástica respecto de la última encuesta, realizada en 2002, que señaló la existencia de 3.700, de los cuales 1.500 se encontraban en áreas protegidas. Pero el primero de esos censos fue realizado con el método poco fiable de contar las huellas de animales. Karnataka tiene hoy una de las mayores poblaciones de tigres del país. Hay 290 en los parques de Nagarhole, Bandipur, Dandeli y Bhadra. El central estado de Madhya Pradesh tiene una cantidad similar. Los tigres de Karnataka disminuyeron respecto de las 401 poblaciones censadas hace cinco años. El principal funcionario a cargo de los bosques de la capital del estado, Bangalore, Indu Bhushan Srivastava, consideró engañoso el censo anterior. "Hubo demasiadas presunciones en el último censo. Nuestra población de tigres es saludable, a juzgar por el último informe", aseguró. Ambientalistas apuntan ahora contra la Ley de Tribus Registradas y Otros Pobladores Tradicionales de Bosques, vigente en India desde diciembre de 2006, por entender que perjudica a los tigres y los bosques. Pero la evaluación de la norma es disímil. La ley reconoce la propiedad de las tierras a las comunidades que residen en el área desde hace al menos tres generaciones, pero estipula en un artículo que no pueden residir humanos en hábitats importantes para los tigres. La ejecución de la ley corre por cuenta del Ministerio de Asuntos Tribales de Nueva Delhi, en coordinación con los gobiernos de los estados. La norma no interferirá con la conservación del tigre en Karnataka, según Srivastava. "Estamos asegurando los hábitats centrales de los tigres y desplazando a las personas fuera de las reservas. La reubicación es inevitable", explicó. En Nagarhole, unas 320 familias, de las 1.750 existentes, fueron reubicadas fuera de parque. Srivastava considera que el paquete ofrecido por el gobierno en compensación a cada familia desplazada --una parcela de 1,2 hectáreas y 25.000 dólares-- es lo suficientemente atractivo como para evitar toda protesta. Están todos "bastante acomodados", señaló Harish, de 25 años, líder de una comunidad desplazada en 2002 al campamento de Nagapara, en Nagarhole. Lleva tiempo adaptarse, porque la agricultura y la cría de aves y ganado son actividades nuevas para ellos, indicó Singh. En el último campamento reubicado en Sollepura, fuera de Nagarhole, hay descontento y frustración por la falta de agua, electricidad y lugares para proveerse de alimentos. "Nuestro deber es brindar tierras, viviendas y semillas para cultivar. Nuestro trabajo aquí terminó. Ahora le toca a las autoridades de distrito y al departamento de bienestar tribal hacerse cargo de la situación", señaló Singh. Srivastava coincidió en que el proceso de reubicación "lleva tiempo y se hace en etapas" y también que el departamento forestal debe cooperar con las autoridades para mejorar los servicios en las nuevas ubicaciones. En tanto, el primer ministro indio Manmohan Singh remitió un memorando a las autoridades de los estados con población de tigres para que supervisen personalmente los esfuerzos de conservación. El actual presupuesto federal asigna unos 125.000 dólares a la conservación de estos animales. El primer ministro creó en enero una oficina de prevención de delitos contra la vida silvestre, en un intento por controlar la caza furtiva. Sin embargo, el censo de tigres de 2008 presenta un panorama alentador para el atribulado felino de India, al señalar que en cada una de las unidades geográficas identificadas hay posibilidades de manejar algunas poblaciones de tigres en el marco de "metapoblaciones". Se entiende por metapoblación un grupo de manadas locales conectadas entre sí por procesos migratorios. "Eso favorece el potencial de conservación de cada una de esas poblaciones y su probabilidad de sobrevivir a largo plazo", explicó.