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viernes, 1 de febrero de 2008

UN GANDHI "ENTERRADO" Y OTRO DEFENESTRADO

Un Gandhi "enterrado" y otro defenestrado
Jordi Juan Baños 31/01/2008 - 16:03 horas
Bombay
La familia Gandhi ha sido noticia durante la última semana por dos motivos bien distintos. Por un lado, algunos bisnietos del mahatma Gandhi vertieron ayer al Mar Arábigo las cenizas perdidas del luchador independentista, brevemente expuestas en la bonita Casa Museo Gandhi, de Bombay. Por otro lado, uno de los nietos del mahatma, Arun Gandhi, ha sido obligado por la Universidad de Rochester (EE.UU.) a dimitir como presidente del Instituo Gandhi para la no violencia. Dicho instituto fue fundado por el descendiente del Mahatma y hace unos años terminó adscrito a la mencionada universidad norteamericana. Su rector, Joel Seligman, justifica su expulsión por un escrito aparecido en un blog de 'The Washington Post'. En él, el nieto de Gandhi, de 73 años, declaraba que "Israel es el principal actor en la cultura de la violencia que hemos creado y que terminará por destruir la humanidad". También critica que Israel prefiera "vivir en un pozo lleno de serpientes" antes que "congraciarse con sus vecinos". Asimismo, acusa al pueblo judío de ser incapaz de pasar página al drama del holocausto, lo que perpetuaría la ira. La persecución del nieto de Gandhi, instigada por algunas organizaciones sionistas, no ha despertado solidaridad en EE.UU., ni tampoco en la India oficial. Valga añadir que la semana pasada, India lanzó un satélite espía israelí. No en vano, la república fundada por Gandhi se ha convertido en el principal cliente de la industria militar israelí. A esta última sólo la supera la rusa como proveedora del ejército indio, aunque los EE.UU. pisan fuerte, con la zanahoria de un tratado nuclear civil que sacara a India de la condición de paria nuclear. Cabe añadir que Arun Gandhi es el padre de Tushas Gandhi, que preside la Fundación Mahatma Gandhi, con sede en Bombay. Tushas Gandhi fue pionero en restituir a los elementos las cenizas retenidas de su bisabuelo. Hace diez años, litigó hasta hacerse legalmente con una urna depositada en un banco y verterla en el Ganges. Por cierto, en India se escribe estos días que el asesinato de Gandhi tal vez impidió su muerte política, ya que su voluntarista programa político -y su carisma- hubieran terminado por provocar un enorme desgaste a los gobiernos de Nehru, que pusieron el acento en reforzar el estado, la industrialización y el laicismo, en las antipodas del pensamiento gandhiano. Sarkozy sin Bruni y sin helicopterosVolviendo a las cenizas de Gandhi, fue en el lugar donde fue incinerado -el actual memorial Raj Bhavan- donde, como otros tantos jefes de estado, el presidente francés, Nicolás Sarkozy, se detuvo el pasado viernes nada más aterrizar en Nueva Delhi. La prensa india especulaba con que su aire mohino -luego evidente frente al Taj Mahal- y su programa recortado a última hora a apenas un día y medio se debía a la ausencia de Carla Bruni, por supuestos problemas de protocolo. Fuentes mejor informadas y menos proclives a las corazonadas atribuyen su enfado a que los indios anularan el multimillonario concurso ganado frente a la norteamericana Bell por el consorcio franco-germano-hispano EADS, para la venta de 197 helicópteros de combate Eurocopter. Una arbitrariedad que puede ser un detalle comparado con lo que está en juego en los próximos meses, el contrato del siglo del ejército indio, un pedido de mas de 120 aviones de combate, por mas de 6000 millones de euros, y al que optan franceses, norteamericanos, rusos y suecos, entre otros. Mientras, India se prepara para recibir la semana próxima al secretario de estado norteamericano de Defensa, Robert Gates, que lleva, por lo menos, dos importantes encargos. Impulsar un acuerdo militar de apoyo logístico y devolver a la mesa el tratado nuclear civil India-EE.UU., actualmente en el limbo. Ambos proyectos cuentan con la oposición de los comunistas, socios del gobierno de coalición. La retirada de su apoyo adelantaría las elecciones, previstas para 2009, algo que nadie desea.