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jueves, 21 de febrero de 2008

MOTOCICLISTA SIKH





Motociclista sikh defiende su religión sobre la ley nacional
Las audiencias ante la Corte fueron retomadas ayer por la tarde en Brampton, en el caso presentado por un devoto Sikh que lucha contra una multa de tráfico por no portar un casco de motociclista cuando montaba uno de estos vehículos. Baljinder Badesha, de 39 años de edad, dice que se vio obligado a elegir entre el casco y su turbante… Haberse decidido por el primero habría sido una infracción a sus derechos religiosos.Abogados defensores de los derechos humanos respaldan la lucha de Bandesha, alegando que los sikh que quieran montar motocicletas no pueden participar de una “actividad social normal” a la que tienen derecho todos los residentes.“Lo que el Estado le está diciendo al Sr. Badesha es que tiene que elegir entre sus creencias religiosas o abstenerse para poder montar una motocicleta” comentó Owen Rees, abogado que forma parte de la Comisión de Derechos Humanos de Ontario.El casco es, bajo la Ley de Tráfico en las Autopistas, obligatorio y, ¿si todos tenemos que respetar la ley, por qué alguien como Badesha no tendría que hacerlo? Según Rees, la respuesta es que esta ley viola los derechos que la Constitución le garantiza.La religión de Badesha le prohíbe ponerse otra cosa en la cabeza que no sea su turbante, cuando sale de casa.Los abogados de la fiscalía, por su parte, alegan que el casco es una protección obligatoria contra heridas devastadoras que se pueden recibir en la cabeza y que ahorra al sistema de salud pública millones de dólares.Accidentes de moto no fatales pueden costar a los contribuyentes alrededor de $2,4 millones, mientras que los fatales pueden llegar hasta $20 millones, de acuerdo a documentos presentados ante la Corte por los fiscales.La defensa dice que estos números representan solamente una fracción de los $38 billones anuales que Ontario maneja en su presupuesto de salubridad pública.Scott Hutchinson, quien representa a la comisión, dice que los sikhs devotos representan apenas 0,2% de la población total de Ontario. Agregó que el impacto en el sistema de salud sería mínimo.“Hay muchas muertes y heridas cerebrales entre los motociclistas que usan casco hoy en día” argumentó. “Si Ontario fuera realmente serio sobre este riesgo entonces prohibiría el uso de motocicletas”.Badesha, quien asegura que no ha vuelto a subir a su moto desde que fue multado en septiembre del 2005, indicó al juez que 50 motociclistas mueren cada año en Ontario en accidentes, aún a pesar de usar la protección.Retos similares han visto como los motociclistas sikh son excluidos de la ley que regula el uso de motocicletas en la Columbia Británica y en Manitoba. El Reino Unido, Hong Kong y la India también permiten a los Sikhs usar estos vehículos sin casco.La decisión el juez que preside el reto de Bandesha podría únicamente aplicar a él. El veredicto no sería una exención absoluta a menos que el gobierno de Ontario decida enmendar la ley.Este tipo de casos renuevan el debate nacional sobre la importancia de la integración racial y religiosa en Canadá, un país compuesto de inmigrantes llegados de todos los rincones del mundo.Cierto e innegable es que todo ser humano tiene derecho a expresar sus creencias religiosas libremente, pero también es verdad absoluta que toda sociedad necesita reglas que regulen el comportamiento de sus miembros, y permitir que estas reglas apliquen solamente para algunos es una injusticia. Recordemos que en el marco de la integración se requieren reglas comunes.