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viernes, 25 de enero de 2008

DIALOGO INTERRELIGIOSO



«La labor en Asia del nuevo superior va a potenciar la apertura de la Compañía al diálogo interreligioso»

ÓRDOBA. ¿Qué recuerda especialmente del nuevo Superior General?
-Lo conocí en Alcalá de Henares, durante los tres cursos que duraron nuestros estudios de Filosofía, entre 1958 y 1961. Recuerdo sobre todo su cordialidad y su inteligencia. Es un hombre muy afectuoso; tenía y sigue teniendo una voz grave y profunda que no está en absoluto reñida con su gran simpatía.
-¿Cuál es su perfil intelectual?
-El padre Nicolás estudió Teología en Tokio, se doctoró en la Gregoriana de Roma y volvió a Japón, donde fue profesor de Teología en la Universidad Sofía. Es tremendamente inteligente y culto: habla seis idiomas y entiende cinco más, pero nunca ha hecho exhibición de ello, al contrario, en él destacan su sencillez y su naturalidad.
-¿Qué diferencias encuentra entre su estilo personal y el del hasta ahora prepósito, Peter-Hans Kolvenbach?
-Aunque ha pasado muchos años en el Líbano y ha sufrido la guerra civil de ese país, Kolvenbach es de origen holandés. Es un hombre de pocas palabras, muy escueto. Yo diría que el padre Nicolás es más «español», más abierto.
-El nuevo Superior General ha pasado mucho tiempo en Asia: hasta ahora era moderador de la Conferencia de Provinciales de Asia Oriental y el Pacífico...
-Cuando nos despedimos, al terminar los estudios y recibir las órdenes menores, él quería irse a Japón, y entonces las comunicaciones no estaban como ahora, porque todo era más lento y más difícil. Recuerdo que antes, por ejemplo, los datos y resoluciones de las Congregaciones Generales tardaban a veces semanas o meses en llegar a las casas de la Compañía. Pero a él se le veía decidido, y allí ha estado desde 1964, salvo algunas estancias en Europa.
-Asia siempre ha estado en el corazón de la historia y del apostolado de los jesuitas, ¿verdad?
-Sí, pero no es sólo por razones históricas, Asia es el continente del futuro, y la Iglesia -y con ella la Compañía de Jesús- tiene que estar presente allí, aunque los católicos sólo sean hasta ahora una gota de agua en el océano. Piense que la mayor población de jesuitas en el mundo está en la India, donde hay 16 provincias, mientras que en España hay seis y en los Estados Unidos once.
-¿Qué puede aportar la elección de Adolfo Nicolás?
-Sin duda alguna, la experiencia evangelizadora del nuevo superior general en Asia potenciará la apertura de la Compañía al diálogo interreligioso e intercultural. No olvidemos que, desde los tiempos de San Ignacio, la Compañía ha sido universal y ecuménica: un jesuita se siente en su casa en cualquier lugar del mundo.
-¿Y cuál es el secreto de la Compañía de Jesús, donde hay personas de caracteres y estilos tan diferentes?
-El secreto no es otro que la unidad de la fe y de los ideales de San Ignacio, que se resumen en nuestro lema, «A mayor gloria de Dios», y en la frase ignaciana de «a todos amar y servir».