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jueves, 3 de enero de 2008

ACUERDO BUSH-MANMOHAN SINGH

Acuerdo nuclear civil indo-estadounidense y su impacto sobre política exterior india
Dos años después de que el presidente norteamericano George W. Bush y el primer ministro indio Manmohan Singh plantearan su "iniciativa histórica", India y Estados Unidos han concluido un acuerdo para poner en marcha su tratado nuclear civil que, sin duda, abordará los problemas de India para elaborar y aplicar una política exterior independiente. El gobierno indio calificó el acuerdo concluido como uno de los mejores logros de la diplomacia ya que da preocupación a las preocupaciones vitales de la India, así como a su derecho a realizar pruebas nucleares, a un suministro ininterrumpido de combustible y al reprocesamiento del combustible consumido. Sin embargo, los partidos opositores e izquierdistas indios han rechazado el acuerdo, visto por muchos como un "India gana, Estados Unidos no pierde". La formación india en la oposición Bharatiya Janata (BJP) señaló que el acuerdo, que a su juicio muestra a Nueva Delhi como a un "socio inferior" de Estados Unidos y perjudica la soberanía y el programa estratégico indio, resulta inaceptable. Mientras tanto, los partidos izquierdistas criticaron que el acuerdo solo aborda la cooperación nuclear civil, argumentando que "supone una carga pesada" sobre el país y que su "agenda mayor" está destinada a convertir a la India en un "aliado subordinado" de Estados Unidos. El semanario Mainstream Weekly publicó un artículo en el que explicó que los partidos izquierdidas consideran que el acuerdo fue elaborado para ofrecer una palanca adicional a Washington sobre Nueva Delhi respecto a una amplia gama de problemas estratégicos y exteriores. "Los problemas abordados bajo certificaciones, entre otros, incluyen la convergencia de la política exterior de India con la de Estados Unidos, el ingreso de la India en el esfuerzo norteamericano por aislar e imponer sanciones a Irán", asevera el artículo. El líder del Partido Comunista de la India-Marxista, Sitaram Yechury, condenó al gobierno indio por sucumbir ante la presión estadounidense en materia de política externa. La ausencia de la India en la prevista reunión con Irán sobre un proyecto de gasoducto y la decisión del Banco Estatal de la India de no conceder créditos a empresas iraníes, son reflejos de esta posición. Respecto a estas preocupaciones, los partidos izquierdistas declararon que no pudien aceptar el acuerdo y pidieron al gobierno que lo abandone. Incluso amenzaron con retirar su apoyo y romper las relaciones con la gobernante Alianza Unida de Progreso, lo que provocaría un derrocamiento del gobierno. Bajo las presiones tanto de los partidos izquierdistas como de la oposición, el gobierno indio decidió ralentizar la aplicación del acuerdo y trata ahora de encontrar un consenso político. En noviembre, después de seis rondas de conversaciones con los partidos izquierdistas, el gobierno inició negociaciones sobre las garantías específicas indias para con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), pero prometió dejar de poner en marcha el programa nuclear civil a menos que los partidos izquierdistas den luz verde. Esto supone que la izquierda todavía mantiene un derecho de veto que, según fuentes oficiales, pondría fin de alguna forma al acuerdo nuclear civil. Según el acuerdo, la India dispondrá de tres etapas para poner en práctica el acuerdo. En primer lugar, deberá concluir un pacto de garantías con la AIEA. En segundo lugar, el Grupo de Suministradores Nucleares, compuesto por 45 naciones, celebrará una reunión especial para cambiar sus líneas base para Nueva Delhi. En tercera instancia, es preciso someter el acuerdo a la aprobación del Congreso estadounidense. Parece que la voluntad del gobierno indio de poner en práctica el acuerdo se verá afectada por la oposición en el país durante un tiempo ya que las "políticas internas" sobre la cuestión pueden ensombrecer la aplicación del acuerdo nuclear indo-estadounidense en un futuro cercano