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miércoles, 31 de octubre de 2007

Rememora la India aniversario de asesinato de Indira Gandhi
Nueva Delhi, 31 oct (PL) La presidenta de la India, Pratibha Patil, encabezó hoy la lista de dirigentes políticos que rindieron tributo a la ex primera ministra Indira Gandhi en ocasión del aniversario 23 de su asesinato.
Gandhi resultó baleada en su residencia de Nueva Delhi el 31 de octubre de 1984 por su personal de seguridad sikh, en venganza por la Operación Estrella Azul desarrollada contra el Templo Dorado, en el estado de Punjab, santuario de esa religión.
En el homenaje ante el mausoleo Shakti Sthal depositaron también ofrendas florales el vicepresidente Hamid Ansari, el primer ministro Manmohan Singh y la presidenta del Partido del Congreso, Sonia Gandhi, nuera de la asesinada ex jefe de gobierno de la India.
Además entre los asistentes figuraron su nieto el parlamentario Rahul Gadhi, secretario general del Partido del Congreso, así como miles de trabajadores miembros de la centenaria organización política gobernante en este populoso país surasiático.
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PENA DE MUERTE-INDIA:Abolición, un mandato de mártires Por Sujoy Dhar
BRUSELAS, oct (IPS) - El revolucionario nacionalista indio de religión sij Bhagat Sing se convirtió en mártir tras ser ejecutado en la horca por los británicos el 23 de marzo de 1931, en el marco de la lucha por la independencia de su país. Ahora su comunidad trata de abolir ese castigo extremo.
Después de 75 años, el sobrino del héroe libertador, el profesor Jagmohan Sing, aboga por la paz y la misericordia al formar parte de una campaña internacional de la comunidad sij contra la pena de muerte, centrada sobre todo en Europa. La vida y la actividad de Bhagat Sing, y su muerte en Lahore, ahora territorio pakistaní, se constituyeron en un relato emblemático de patriotismo para varias generaciones de indios. Bhagat Sing optó por la lucha armada para liberar a su país. Pero su comunidad sij, pese a ser conocida por su espíritu combativo, se inclina más por la no violencia abogada por Mahatma Gandhi (1869-1948), quien logró efectivamente la independencia de Gran Bretaña el 15 de agosto de 1947, con métodos pacíficos. Gandhi se oponía a la pena capital y sostenía que "ojo por ojo deja a todo el mundo ciego". "Queremos argumentar que nuestro país puede honrar a Mahatma Gandhi, el apóstol de la paz y de la no violencia, y al mártir Bhagat Sing a la vez al pedir la abolición de la pena de muerte", señaló el profesor Sing, político de la comunidad sij y uno de los responsables de la campaña. "La sociedad civil no debe rebajarse a un estatus de asesinos y preferir la venganza a mucho mejores formas de justicia", afirmó. "Todas las investigaciones, por más meticulosas que sean, están sujetas al error humano, que en los casos de pena capital, se vuelven irreversibles. Hay ejemplos en todo el mundo de que tras la ejecución se prueba la inocencia de la persona", apuntó. Desde principios de 2006, los sij que viven en Francia se unieron a la campaña, organizaron manifestaciones y enviaron cartas a la embajada de India en París para expresar su posición contraria al máximo castigo. También reclaman la liberación de todos los sij que, según ellos, fueron detenidos "injustamente" por razones políticas en su país. En agosto de 2007, la comunidad sij comenzó una amplia protesta en Bruselas por la abolición de la pena de muerte, fuera de las sedes de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo. Los sij urgieron al presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Poettering, y a la comisaria de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, a condicionar el comercio futuro con India a la abolición de la pena capital y al respeto por los derechos de las minorías. La UE es el mayor socio comercial de India y destino de 25 por ciento de sus exportaciones. Altos tribunales de India dictaminaron que la pena capital sólo puede aplicarse en "los casos más raros de los raros", pero se cree que hay más de 700 personas en el pabellón de los condenados a muerte. En julio, seis personas recibieron el máxima castigo por su participación en las explosiones en serie de 1993 en Mumbai, capital financiera de India. La UE presionó mucho, pero sin éxito, para evitar la ejecución de Dhanonjoy Chaterjee el 14 de agosto de 2004. Esa fue la última muerte legal en India que, además, puso fin a una moratoria sobre las ejecuciones de nueve años. "El final de la moratoria fue un revés y un retroceso para el régimen indio y un desafío hacia la UE", comentó Bhai Amrik Sing, presidente de la Federación Sij. La campaña actual en Europa pone de relieve el caso del profesor Davinderpal Sing Bhullar que involucra directamente a Alemania, miembro de peso dentro de la UE. El asunto Bhullar es uno de los más polémicos casos de pena de muerte en la historia reciente de India. Hace casi 12 años, Bhullar, un activista político de la comunidad sij, fue deportado a su país por Alemania porque su regreso no suponía riesgos. Pero Bhullar fue detenido apenas llegó a Nueva Delhi. Se dice que fue torturado para extraerle falsos testimonios y, en 2001, fue sentenciado a la horca por un delito que supuestamente no había cometido. La comunidad sij sostiene que Alemania violó la Convención Europea de Derechos Humanos al deportar a Bhullar a un país que mantenía vigente la pena capital. Las últimas condenas a muerte dictadas por un tribunal indio fueron el 30 de julio. Jagtar Sing y Balwant Sing, ambos miembros de la comunidad sij, fueron sentenciados por asesinar en agosto de 1995 al entonces jefe de gobierno de la noroccidental provincia india de Punjab, Beant Sing, y a otras 17 personas. Las condenas desataron protestas de las comunidades sij de todo el mundo, incluidas varias personalidades importantes de la comunidad de Punjab. La iniciativa urge a la Comisión Europea, al Parlamento Europeo y al Consejo de la UE a presionar por la abolición de la pena capital en ese país. En un país como India, donde hay una gran brecha entre ricos y pobres, el máximo castigo se convierte en el último método para implementar la injusticia de clase. "Un repaso rápido a la lista de ejecutados en nuestro país revelará que casi todos son pobres. Los ricos no suelen ser condenados y, cuando lo son, rara vez son ejecutados", señaló. "No hay evidencia en ningún lugar del mundo que pruebe que la pena de muerte disuade delitos violentos y atroces. Países como Gran Bretaña, que derogaron el máximo castigo, no experimentaron un aumento de delitos", indicó Jagmohan Sing. "En cambio, otros como Estados Unidos, donde aún se aplica, no se observa una disminución", apuntó. Afín de subrayar que la campaña no apunta sólo a la comunidad sij, Sing también abogó por la vida del conocido condenado a muerte, Mohammed Afzal, presunto terrorista conocido como Afzal Guru, un musulmán del atribulado estado de Jammu y Cachemira. Afzal fue declarado culpable de conspiración por el atentado de diciembre de 2001 contra el parlamento indio. En 2004, fue sentenciado a muerte por la Corte Suprema de India, pero el castigo quedó pendiente tras el pedido de clemencia cursado por su familia al presidente del país. "Si Afzal es hoy un terrorista, sin duda no nació siendo terrorista, y no debe morir como tal", sostuvo Sing. "Determinadas circunstancias lo convirtieron en lo que es y otras podrán cambiarlo. La pena de muerte no cambia a nadie. Lejos de ser un elemento de disuasión, el martirio, como, por cierto, muchos interpretarán su ejecución, sólo tendrá el efecto contrario", explicó. "Creo que el enfoque de la religión sij de abogar por la compasión, el perdón y la posibilidad de reformar la vida de una persona es un prerrequisito para una sociedad civil progresista", remarcó Sing. "Vale mencionar que Maharaja Ranjit Sing (1780-1839), el famoso gobernador sij, nunca recurrió a la pena de muerte en sus 40 años de reinado (1799-1839) de Punjab, aun en los casos en que él mismo fue blanco de ataques", añadió. "Llegó la hora de que terminemos con esta práctica inhumana", sentenció. (FIN/2007)
TERRORISMO Y RELIGION

Zygmunt Bauman (Poznam, Polonia, 1925), uno de los principales teóricos sociales de la actualidad, llama la atención en este texto inédito sobre el desembarco de la religión en la arena política, un fenómeno que en absoluto se restringe al mundo islámico. Asimismo, analiza la reacción de las sociedades occidentales frente al problema del terrorismo, y su peligrosa imbricación con los mecanismos tradicionales de exclusión.
Mark Juergensmeyer [ 1 ] ha analizado la compleja mezcla de religión, nacionalismo y violencia en las hostilidades que se están cociendo a fuego lento, estallando en ocasiones, entre las distintas tribus del Punjab. Cuando se concentró en el terrorismo sikh, responsable de la muerte de miles de víctimas y, entre otros crímenes, del asesinato de la primera ministra Indira Ghandi, encontró justamente lo que él y cualquier otro investigador esperaría encontrar antes de embarcarse en un trabajo de campo así: "Los jóvenes sikhs del mundo rural tenían razones de sobra para ser infelices", razones económicas, políticas y sociales. Sus productos de cultivo se vendían a precios inferiores a los del mercado, su capacidad de hacerse valer había sido reducida prácticamente a cero por las políticas opresivas del congreso, y se sentían humillados frente a las clases urbanas mejor situadas. Juergensmeyer también esperaba encontrar muestras de la "politización de la religión", pero cuando estudió las enseñanzas del líder espiritual de los jóvenes militantes sikhs —Sant Jarnail Singh Bhindranwale, venerado como un santo mártir por sus innumerables seguidores—, tan sólo halló referencias residuales y superficiales a la economía, la política y la clase. El predicador, al igual que la legión de oradores protestantes evangelistas que circulan penosamente por el mundo rural del Medio Oeste americano [...] hablaba de las luchas entre el bien y el mal, la verdad y la falsedad, que anidan en las almas atormentadas, y clamaba renuncia, dedicación y redención. Parecía que se dirigía en particular a los hombres jóvenes que habían transigido fácilmente ante los engaños de la vida moderna.
Los sermones de Bhindranwale, por lo demás, aparecían plagados —en mayor medida aún que los de los predicadores del "cinturón bíblico" americano— de referencias a líderes políticos contemporáneos. Bhindranwale quería que su guerra espiritual tuviera una clara dimensión "externa": sugería que las fuerzas satánicas habían descendido a la tierra y vivían en la residencia oficial del jefe de estado de la India... Intrigado, Juergensmeyer se decidió a investigar numerosos otros lugares, como Cachemira, Sri Lanka, Irán, Egipto, Palestina o los asentamientos israelíes —en donde las fronteras se trazan atendiendo a la religión y se derramaba sangre en nombre de los valores sagrados de una vida virtuosa, piadosa y santa— y encontró por todas partes un patrón llamativamente similar; no tanto la politización de la religión, cuanto la " religionización" de la política . Las reivindicaciones no religiosas, como las relacionadas con la identidad social y la participación en la vida colectiva, que antes se expresaban con vocabularios marxistas o nacionalistas, tienden a traducirse en el lenguaje del renacimiento religioso: "la expresión ideológica secular de la rebelión ha sido reemplazada por formulaciones ideológicas de índole religiosa. Pero las quejas —el sentimiento de alienación, la marginalización, la frustración social— son frecuentemente las mismas".
Charles Kimball [ 2 ] también percibe un fenómeno semejante de "religionización" de la política en el vocabulario del gobierno norteamericano actual. Desarrollando creativamente el lenguaje que Ronald Reagan introdujo en la vida política norteamericana, al presidente Bush le gusta hablar del "dualismo cósmico" entre las naciones buenas dirigidas por Estados Unidos y las fuerzas del mal. Considera las aventuras militares norteamericanas como parte de una "cruzada", una "misión" emprendida bajo mandato divino. Henry A. Giroux [ 3 ] cita a John Ashcroft, ex fiscal general de EE UU —"Única entre las naciones, América reconoció que la fuente de nuestro carácter era divina y eterna, no cívica y temporal [...]. No tenemos otro rey que Jesús" —y prosigue alertando de la entrada masiva de " apparatchiks morales" en la escena política estadounidense: políticos que "creen que Satán influye en todo, desde los medios de comunicación liberales hasta al modo en que Barbra Streisand aprendió a cantar".
Tal y como ha escrito el periodista Bill Moyers, para esta "política del éxtasis" que lee la Biblia como si fuera literalmente verdadera, el disenso es una señal del Anticristo y los "pecadores serán condenados al fuego eterno del infierno". Cuando la religión de derechas se asocia con la ideología política conservadora y el poder corporativo, no sólo legitima la intolerancia y formas antidemocráticas de corrección política, sino que también sienta las bases de un autoritarismo creciente que tiende a burlarse de los llamamientos a la razón, el diálogo y el humanismo secular. En el exasperantemente multívoco y confuso tejido de mensajes —muchas veces mutuamente incompatibles— cuyo propósito principal parece ser el de cuestionar y minar la fiabilidad de los demás, las formas de fe monoteístas acompañadas de visiones del mundo maniqueas se yerguen como las últimas plazas fuertes de lo "mono" — una verdad, una vía, una fórmula de vida—, de un tipo de certidumbre y confianza en uno mismo inflexible y beligerante. Son los últimos refugios de los que buscan claridad y pureza y huyen de la duda y la indecisión. Prometen los tesoros que el resto del mundo descarada y obstinadamente niega —sentirse bien con uno mismo, la comodidad de no temer el error y estar siempre en lo cierto— como hace Jamiat Ahli Hadith, un predicador "estrictamente ortodoxo" afincado en Birmingham que "practica una forma de Islam que demanda la separación estricta del resto de la sociedad. Su sitio web describe las costumbres de los 'incrédulos' en tanto que 'basadas en ideas enfermas y pervertidas en lo que se refiere a sus sociedades, el universo y su existencia misma'". [ 4 ] O como los enclaves judíos ortodoxos en Israel que, según los describe Uri Avnery, [ 5 ] tienen "su propia lógica" y "nada que ver con el resto del mundo".
Viven en una sociedad teocrática completamente cerrada y que no recibe ninguna influencia de lo que ocurre fuera. Creen en su propio mundo [...]. Se visten y comportan de un modo diferente. Son, sin más, un tipo distinto de gente. Hay poca comunicación entre ellos y nosotros. Hablan otro idioma. Tienen una forma de ver el mundo completamente distinta. Están sujetos a leyes y reglas completamente diferentes [...]. Son gente que vive separada, en sus propias comunidades, ciudades y vecindarios religiosos en Israel. No mantienen ningún contacto con la sociedad israelí común y corriente.
En efecto, los ayatolás islámicos no son los únicos que imponen una visión maniquea del mundo ni los únicos que hacen un llamamiento a las armas en una guerra santa contra las fuerzas satánicas que amenazan con arrasar el universo, reduciendo la caja de Pandora de los conflictos económicos, políticos y sociales a una visión apocalíptica de la última batalla a vida o muerte entre el bien y el mal. En nuestro planeta rápidamente globalizado crece la "religionalización" de la política, de las reivindicaciones sociales y de las batallas identitarias y por el reconocimiento. Tal vez miremos en direcciones radicalmente diferentes para no mirarnos directamente a los ojos, pero estamos en el mismo barco y no disponemos ni de una brújula fiable ni de un timonel. Aunque nuestro remar es cualquier cosa menos coordinado, nos parecemos de una forma llamativa en un aspecto: ninguno de nosotros, o casi ninguno, cree (ni mucho menos declara) que persigue sus propios intereses, que defiende intereses adquiridos, o que reivindica su parte de unos privilegios que hasta el momento le han sido negados. Es como si hoy todas las partes luchasen por valores eternos, universales y absolutos. Irónicamente, a nosotros, los habitantes de la sección moderna y líquida del globo, nos dan un codazo y nos instruyen para que ignoremos tales valores en nuestras actividades diarias y nos dejemos guiar en su lugar por proyectos a corto plazo y deseos efímeros, pero incluso entonces —o tal vez precisamente entonces— tendemos a sentir de una manera todavía más acuciante su ausencia cada vez que intentamos (si es que lo hacemos) distinguir una melodía en la cacofonía, una figura en la niebla o un camino entre las arenas movedizas.
Los musulmanes no son los únicos propensos a dejarse seducir por los cantos de sirena. Y si se entregan a la seducción, no lo hacen porque sean musulmanes; ser musulmán sólo explica por qué prefieren el canto de los mulás o los ayatolás al de las sirenas de otras denominaciones. Quienes, sin ser musulmanes, escuchen con tanto entusiasmo, hallarán igualmente a sus pies un rico y variado surtido de cantos de sirena, en el que sin duda encontrarán una voz reconocible y familiar. Los cantos de sirena de cualquier religión pueden encontrar sostén en sus sagradas escrituras. Ni es la excepción el Corán ni lo son los libros del Antiguo Testamento, inspiración tanto del judaísmo como del cristianismo. Las tropas de Josué, así está escrito, a veces mataban a doce hombres, otras veces a diez mil, como en Canaán. El mismo Josué sacó en esta ocasión su daga y no bajó su brazo hasta que hubo acabado con todos (J 8, 25—7) y se aseguró de que "todo ser viviente fuera pasado por la espada" y la matanza se llevó a su fin (J 10, 28—32). A comienzos del siglo XXI, sin embargo, muchos jóvenes musulmanes consideran que ser musulmán significa ser víctima de múltiples privaciones, tener bloqueadas las rutas públicas de salida y escape de la opresión, y estar excluido de las vías de emancipación personal y la consecución de la felicidad, unas sendas que son asombrosa e irritantemente fáciles de recorrer para los no musulmanes. Los jóvenes musulmanes tienen muchas razones para sentirse así: pertenecen a una población clasificada oficialmente como rezagada con respecto al resto "avanzado", "desarrollado" y "progresista" de la humanidad. Lo que los mantiene atrapados en esa situación nada envidiable es la colusión existente entre sus crueles y tiránicos gobiernos y los gobiernos de la parte "avanzada" del planeta, que los aleja sin piedad de la anhelada tierra prometida de la felicidad y la dignidad. La elección entre dos variedades de destino cruel o, más bien, entre las dos caras de la crueldad del destino, los sitúa entre la espada y la pared. Los jóvenes musulmanes intentan pasar a escondidas o abrirse camino a la fuerza por entre las "espadas de fuego y los querubines" que custodian la entrada del paraíso moderno, para luego darse cuenta (si logran engañar a los vigilantes) de que allí no son bienvenidos, de que no se les permite alcanzar aquellos fines cuya consecución, según les censuran permanentemente, no persiguen con suficiente entusiasmo.
Están, en efecto, atados de ambas manos: rechazados por la comunidad de origen como desertores y traidores, y con la entrada prohibida en la comunidad de sus sueños debido a una presunta incompletud y falta de sinceridad, o lo que es peor, por la perfección y la patente ausencia de culpa de su traición/conversión. La disonancia cognitiva, una experiencia angustiosa y dolorosa de un drama que no permite una solución racional, en su caso se da por partida doble. Su realidad niega los valores hacia los que se les inculcó respeto y estima, al tiempo que rechaza la oportunidad de adherirse a esos otros valores que ahora se les exhorta insistentemente a abrazar, aun cuando los mensajes que les llegan son, como es tristemente sabido, muy confusos: ¡integraos!, ¡integraos! Pero caerá sobre vosotros la desgracia si lo intentáis y seréis condenados si tenéis éxito, vergüenza y venganza en vuestras casas (recordemos que entre las víctimas de los terroristas islámicos de los últimos años el número de "hermanos —y hermanas e hijos— musulmanes" ha superado con creces el de todos los demás). Si ni Satán ni sus secuaces son quisquillosos, ¿por qué habrían de serlo sus detractores y presuntos conquistadores? Lo que vuelve esta situación aún más oscura, ambivalente e irracional es que el mundo musulmán, por un azar geográfico, parece estar situado del otro lado de una barricada, de tal manera que la economía de los países ricos y "avanzados" se basa en un consumo de petróleo extraordinario (debido no sólo a la gasolina de los coches, sino también a los derivados del petróleo necesarios en la industria) y prospera gracias a que su precio se mantiene artificialmente bajos, mientas que los suministros más abundantes de crudo, los únicos que seguirán siendo económicamente viables a mediados de siglo, están bajo el control de gobiernos árabes. Los árabes controlan las arterias de Occidente, los grifos por los que fluye la energía vital y opulenta del poderoso Occidente. Podrían —sólo "podrían"— cortar su suministro, con consecuencias prácticamente inimaginables, pero ciertamente dramáticas (catastróficas desde el punto de vista de los poderes occidentales) sobre el equilibrio de poder global.
Esta concatenación de circunstancias tiene dos efectos, que se añaden a la ambigüedad aparentemente incurable del drama musulmán. El hondo y predecible interés que tiene la "parte moderna" del planeta en asegurarse el control exclusivo de los suministros de crudo la enfrenta directamente a una gran parte del mundo islámico. Desde el encuentro (probablemente apócrifo) de Franklin D. Roosevelt y el rey Saud a bordo de un crucero norteamericano, en el que el presidente estadounidense garantizó que la dinastía saudí mantendría su poder sobre una península casi vacía aunque fabulosamente rica en petróleo y el recién nombrado rey prometió por su parte un suministro ininterrumpido de petróleo a las empresas norteamericanas, y desde que la CIA organizó hace medio siglo un golpe de estado para derrocar al gobierno del Mossadeg, elegido democráticamente en Irán, los países occidentales, y en primer lugar EE UU, no han dejado de interferir en los regímenes islámicos de Oriente Medio usando como armas cuantiosos sobornos, sanciones económicas o intervenciones militares directas. Con la única condición de que dejen abiertos los grifos del petróleo, los países occidentales también contribuyen al mantenimiento de regímenes reaccionarios (e incluso extremistas fundamentalistas, como en el caso del reino saudí, dominado por los Wahabí) cuyas fechas de caducidad expiraron hace tiempo y que con toda probabilidad no sobrevivirían si no fuera por la protección occidental, principalmente americana. A través de su enviado especial de la época, Donald Rumsfeld (Secretario de Defensa hasta hace bien poco), EEUU prometió apoyar la dictadura del Sadam Husein en Irak con miles de millones de dólares en créditos para la agricultura y en tecnología militar puntera, incluida la inteligencia por satélite que podría usarse para dirigir armas químicas contra Irán. Y mantuvieron su promesa.
De esta concatenación peculiar de circunstancias se sigue otro efecto, aparentemente opuesto: es posible que la facción selectivamente "occidentalizada" de la élite de los países islámicos ricos logre dejar atrás su complejo de inferioridad. Gracias a su "poder para fastidiar", a su potencial control sobre la riqueza que Occidente necesita pero no posee, puede sentirse lo suficientemente fuerte como para dar un paso más: reivindicar un estatus superior al de aquellos que tan obviamente dependen para su supervivencia de los recursos que ellos, y sólo ellos, controlan. Nada nos dice tanto sobre nuestro poder como el hecho de ser sobornados por los poderosos... El cálculo no podría ser más sencillo: si nosotros logramos un control sin fisuras del carburante que alimenta sus motores, su camión de carga pesada se parará en seco. Ellos tendrán que comer de nuestras manos y seguirnos el juego con nuestras propias reglas. Sin embargo, la estrategia a seguir no es simple ni evidente por sí misma. Aunque nosotros tenemos medios para comprar más y más armas, todo el dinero con el que nos sobornan y con el que financiamos esas compras no será suficiente para igualar su poder militar. La alternativa, aunque no sea la primera opción, es desplegar otra arma que nosotros poseemos en mayor cuantía que ellos: nuestra capacidad de fastidiar, el poder de lograr que la lucha de poder sea demasiado costosa para continuar o directamente imposible de proseguirse. Teniendo en cuenta la obvia vulnerabilidad de sus países, de sus sociedades, es posible que la capacidad destructora de nuestro poder de fastidiar pueda superar el potencial ciertamente pavoroso de sus armas. Después de todo, hacen falta menos recursos, hombres y esfuerzos para paralizar Nueva York o Londres que para sacar a un comandante terrorista de su cueva en las montañas o para hacer salir a sus secuaces de los sótanos y los áticos de las chabolas urbanas.
Cuando se han probado todos los reme dios que existen para la disonancia cognitiva y todos ellos han quedado lejos del resultado esperado, uno se encuentra en la condición agónicamente patética de las ratas de laboratorio que han aprendido que los bocados apilados al otro lado en del laberinto pueden llegar disfrutarse, pero sólo pasando por los horrores de los shocks eléctricos. ¿Traerá algún día la escapada del laberinto (una opción no permitida a las ratas de laboratorio) todas las satisfacciones que jamás nos dará ni el aprendizaje diligente ni la cartografía de los giros y vueltas de sus corredores? Pero ni el hecho de buscar o no una salida de la opresión, ni el hecho de confiar o no en hallar un camino de huida a este lado de los muros del laberinto alteran en lo más mínimo su drama. Los premios a la obediencia llegan con atormentadora lentitud, mientras que el castigo aparece a diario por no haberlo intentado lo suficiente, o por haberlo intentado demasiado (¿y cómo podría haber un intento que no fuera demasiado y al que no se condenara inmediatamente por ser insuficiente?).
Convertirse en terrorista es una elección; también lo es dejar que te cieguen los celos, el resentimiento o el odio. Ser castigado por enfrentarse —legítima o putativamente— a tales elecciones no es, en cambio, cuestión de elección, puesto que tal enfrentamiento es el veredicto del destino. El hecho de que unos cuantos "como tú" eligieran el camino equivocado basta para despojarte del derecho a elegir correctamente; y si tú mismo elegiste erróneamente, ello te impedirá convencer a aquellos a quienes corresponde juzgar —o que usurpan el derecho a emitir veredictos— de que fue tu elección, tu elección sincera.
Algunos asesinos suicidas sueltos son suficientes para convertir a miles de inocentes en "sospechosos habituales". En poquísimo tiempo, un puñado de elecciones individuales inicuas pueden reprocesarse como atributos de una "categoría"; una categoría fácilmente reconocible, por lo demás, como, por ejemplo, la piel sospechosamente oscura o una mochila sospechosamente voluminosa —las cámaras de seguridad están destinadas a observar estos objetos y se pide a los transeúntes que estén pendientes de su presencia, tarea a la que se prestan con gusto—. Desde las atrocidades del metro de Londres, el volumen de incidentes clasificados como "ataques racistas" ha crecido sobremanera por todo el país. En muchos casos ni siquiera medió la presencia de una mochila. Una docena de conspiradores islámicos preparados para matar bastó para crear una atmósfera de fortaleza asediada y de "inseguridad generalizada". La gente que se siente insegura tiende a buscar febrilmente un blanco sobre el que descargar la ansiedad acumulada para recuperar así la confianza perdida aplacando el sentimiento desagradable, espeluznante y humillante de la impotencia. Los terroristas y sus víctimas comparten lugar de residencia: las fortalezas asediadas en las que se están convirtiendo las ciudades multiétnicas y multiculturales. Cada parte contribuye al miedo, la pasión, el fervor y la obcecación de la otra, cada parte confirma los peores miedos de la otra, así como sus prejuicios y odios, y entre todas, encerradas en una especie de versión moderna y líquida de danza macabra, no dejarán que descanse el fantasma del asedio.
En su estudio sobre la tecnología de vigilancia masivamente instalada en las calles tras el 11—S, David Lyon [ 6 ] destaca sus "consecuencias no intencionadas": "una ampliación de la red de vigilancia y un riesgo creciente de control de la gente en su vida diaria". Pero entre estas "consecuencias no intencionadas", la palma se la lleva el efecto "el medio es el mensaje" que tiene esta tecnología de vigilancia. Puesto que esta tecnología está destinada a vigilar y grabar objetos externos, visibles y registrables, por fuerza ha de ser ciega a los motivos y elecciones individuales que subyacen a las imágenes grabadas, de forma que, con el tiempo, refuerza la idea de "categorías sospechosas", que sustituye a la de malhechores individuales. Tal como lo describe Lyon, la cultura del control colonizará más áreas de la vida, con o sin nuestro permiso, debido al deseo comprensible de seguridad combinado con los efectos de la adopción de un cierto tipo de sistemas de vigilancia. Los habitantes de los espacios urbanos, ciudadanos, trabajadores y consumidores —esto es, gente sin ningún tipo de ambición terrorista—  verán cómo sus opciones de vida quedan cada vez más limitadas por las categorías a las que pertenecen. Para algunos estas categorías son particularmente perjudiciales, ya que les restringen determinadas opciones de consumo por evaluación de crédito o, lo que es peor, los relegan a un estatus de segunda por su color o su etnia. Es una historia vieja con ropa nueva de alta tecnología.
El detective anónimo que se disculpó ante Girma Belay, el desventurado ingeniero naval etíope refugiado en Londres, después de que la policía entrase brutalmente en su piso, le arrancase la ropa, lo golpease, lo mantuviese contra la pared y lo arrestase seis días sin cargo con las palabras: "Lo siento, tío; estabas en el sitio equivocado en el momento equivocado" [ 7 ] podría (y debería) haber añadido: "y bajo la categoría equivocada". Y así es cómo Belay resume las consecuencias de esa experiencia categorial, padecida individualmente: "Tengo miedo; no quiero salir de casa". Y culpabiliza de su drama a esos "terroristas hijos de puta" que "actuaron de tal forma que para gente como yo la dulzura y la libertad quedaron destruidas" (cursiva mía). En un círculo vicioso, la amenaza de terrorismo se convierte en inspiración de más terrorismo, derramando por el camino todavía más terror y una cantidad cada vez mayor de gente aterrorizada, los dos productos que busca el terrorista, cuyo nombre deriva precisamente de esta intención. Se podría decir que las personas aterrorizadas son los aliados más fieles del terrorista, aunque lo sean involuntariamente. El "deseo comprensible de seguridad", siempre a disposición de cualquier aprovechado hábil y astuto que quiera manipularlo, avivado ahora por los actos dispersos y aparentemente imprevisibles del terror, acaba siendo el principal recurso del terror para cobrar fuerza.
Incluso en el poco probable caso de que se cierren las fronteras para los viajeros no deseables, la posibilidad de otro atentado terrorista no se reducirá a cero. Las injusticias generadas a escala global fluyen en el espacio global tan fácilmente como las finanzas o la última moda; también fluye el deseo de vengarse de los criminales de verdad o, en el caso de que sean inaccesibles, de los cabezas de turco más apropiados. Cuando los problemas globales toman tierra, se asientan localmente y pronto echan raíces, y si no han alcanzado una solución global, buscan blancos locales para descargar la frustración resultante. Hussain Osman, uno de los sospechosos principales del ataque en el metro de Londres, escapó de la detención y llegó a Italia, aunque, según Carlo De Stefano, un oficial jefe de la policía antiterrorista italiana, no se encontrase ningún vínculo entre él y los grupos terroristas locales. "Parece que estamos frente a un grupo improvisado que actuó de manera aislada", concluyó Stefano [ 8 ] .
Las injurias infligidas por el poder desbocado de los dirigentes en un planeta globalizado para mal, son incontables y ubicuas, además de dispersas y difusas. Por todas partes, el terreno para las semillas del terrorismo está abonado y las "inteligencias" de los ataques terroristas pueden esperar razonablemente encontrar alguna parcela fértil en cualquier lugar en el que se detengan. Ni siquiera les hace falta diseñar, construir o mantener una estricta estructura de mando. No hay ejércitos terroristas, tan sólo enjambres sincronizados más que coordinados, con poca o nula supervisión, y únicamente comandantes ad hoc . A menudo, para que nazca ab nihilo un "grupo de operaciones", basta con poner un ejemplo adecuadamente espectacular que será forzosa y prontamente torpedeado en millones de hogares gracias a las redes de televisión, constantemente hambrientas de espectáculo, y a través de las autopistas de la información por las que hacen circular sus mensajes. Nunca como ahora la vieja noción antropológica de "difusión del estímulo" (los prototipos e inspiraciones que viajan a través de distintos territorios y culturas sin, o con independencia de, sus practicantes o mediadores originarios o sin su "hábitat natural") había captado tan bien el carácter de la comunicación entre culturas y el potencial epidémico y contagioso de las innovaciones culturales. En un planeta entrelazado por autopistas de la información , los mensajes encontrarán y seleccionarán sin ni siquiera buscarlos a sus destinatarios agradecidos; o, más bien, serán sus potenciales destinatarios quienes los encuentren y seleccionen, asumiendo las tareas de búsqueda.
El encuentro entre mensaje y destinatario es enormemente fácil en un planeta convertido en un mosaico de diásporas étnicas y religiosas. En un mundo así ya no cabe defender la antigua separación entre "dentro" y "fuera" o, por añadidura, entre "centro" y "periferia". La "externalidad" del terrorismo que amenaza la vida es tan teórica como lo es la "internalidad" de los capitales que la sustentan. Palabras extranjeras se hacen carne en el país de acogida, supuestos outsiders resultan ser en la mayoría de los casos nativos inspirados o convertidos por ideas sin fronteras. No hay línea del frente, tan sólo campos de batalla dispersos y cambiantes; no hay tropas regulares, tan sólo civiles convertidos en soldados por un día y soldados de permiso civil indefinido. Los "ejércitos" terroristas son todos ellos "caseros" y no necesitan cuarteles, ni desfiles, ni plazas de armas.
A la maquinaria del estado—nación, inventada y diseñada para proteger la soberanía territorial y para separar sin ambigüedades los de dentro de los de fuera, la "interconexión" del planeta la ha cogido por sorpresa. Un día tras otro, una atrocidad terrorista tras otra, las instituciones estatales de la ley y el orden se dan cuenta de su ineptitud a la hora de enfrentarse a los nuevos problemas, que echan por tierra con desfachatez las categorías y distinciones ortodoxas, consagradas y fiables.
Nada de esto permite presagiar una pronta disolución de la ambivalencia, esa fuente profusa de ansiedad, inseguridad y miedo que padecen por igual quienes vienen arrojados a ella y quienes viven su vida en su molesta presencia. Una solución rápida no es concebible, no digamos ya disponible. Con la creciente diasporización de la población mundial y con la jerarquía ortodoxa de culturas casi completamente desmontada, es probable que cualquier sugerencia de sustitución sea combatida acaloradamente. Una vez que se ha eliminado del vocabulario "políticamente correcto" las nociones mismas de superioridad e inferioridad cultural, ya no es aceptable ni probable que se adopte esa manera tradicional y antaño universalmente válida de fijar y solidificar los resultados de las sucesivas resoluciones de la ambivalencia en forma de "asimilación cultural" (hoy cortésmente rebautizada como "integración", aunque permanezca fiel a la estrategia del pasado).Puede leer el dossier completo sobre VIOLENCIA Y RELIGIÓN en el que se incluye este texto en http://www.circulobellasartes.com/ag_ediciones—minerva—LeerMinerva.php?art=182 Traducción Sonia Arribas
NOTAS[ 1 ] Véase Mark Juergensmeyer, "Is Religion the Problem?", The Hedgehog Review , primavera 2004, pp. 21—33. [ 2 ] Charles Kimball, When Religion Becomes Evil , Nueva York, Harper, 2002, p. 36. [ 3 ] Véase Henry A. Giroux, "Rapture Politics", Toronto Star , 24 de julio de 2005. [ 4 ] Véase Martin Bright, "Muslim leaders in feud with the BBC", The Observer , 14 de agosto de 2005. [ 5 ] Entrevista con Uri Avnery, Tikkun , septiembre/octubre de 2005, pp. 33—9. [ 6 ] Véase David Lyon, "Technology vs. 'Terrorism'; Circuits of City Surveillance Since September 11, 2001", en Stephen Graham, ed. Cities, War and Terrorism: Towards an Urban Geopolitics , Oxford, Blackwell, 2004, pp. 297—311. [ 7 ] Citado por Sandra Lavikke, "Victim of Terror crackdown blames bombers for robbing him of freedom", The Guardian , 4 de agosto de 2005, p. 7. [ 8 ] Véase Ian Fisher, "Italians Say London Suspect Lacks Wide Terrorist Ties", The New York Times , 2 de agosto de 2005. Fuente: www.circulobellasartes.com/ag_ediciones-minerva.phphttp://blogo.cl/roller/page/pirincho?entry=terrorismo_y_religi%C3%B3n

martes, 30 de octubre de 2007

Punjab-Pakistan
Doce personas incluyendo al ministro jefe de la provincia de Punjab, el ministro de Interior y el director general de la Agencia Federal de Investigación se presentarán frente a la Corte Suprema de Pakistán para explicar porqué el ex primer ministro Nawaz Sharif fue deportado a Arabia Saudita el 10 de septiembre horas después de su arribo de vuelta del exilio.

viernes, 26 de octubre de 2007

pakistán 20-10-2007
La Policía paquistaní interroga a tres individuos presuntamente implicados en el atentado contra Bhutto
KARACHI, 20 (EP/AP)La Policía paquistaní anunció que tres personas están siendo interrogadas por su presunta implicación en el atentado contra la ex primera ministra, Benazir Bhutto, según uno de los investigadores del caso. Los tres hombres fueron detenidos en la provincia de Punjab y trasladados a Karachi. De momento, no se han presentado cargos contra ellos, pero 'podrían tener información crucial respecto al atentado', según estas fuentes.
Europa Press

jueves, 25 de octubre de 2007

13 muertos y 20 heridos en choque de tren con autobús en Pakistán
Trece personas murieron y 20 resultaron heridas el día 9 cuando un tren y un autobús chocaron en la provincia de Punjab, este de Pakistán. El tren con destino a Lahore, la capital de la provincia de Punjab, chocó contra el autobús en un cruce cerca de Lahore, informó el canal de televisión local DAWN NEWS. No había ningún guardia en el cruce localizado en Narang Mandi, Muridke en la provincia de Punjab. El tren con destino a Lahore partió de Rawalpindi, una ciudad localizada a unos 14 km al sur de la capital paquistaní, Islamabad. (Xinhua)10/10/2007

miércoles, 24 de octubre de 2007

Revisión mundial
Una familia sikh que desea solicitar asilo en Canadá recibe asesoramiento de un abogado.

La revisión a nivel mundial de las propuestas legislativas, al cierre de esta edición de REFUGIADOS, acentuaba las preocupaciones humanitarias en muchas áreas, pero conseguía también algunos progresos.
En Estados Unidos, según el "Acta de la América Unida y Reforzada mediante la Creación de los Mecanismos Necesarios para Interceptar y Obstruir el Terrorismo" de 2001, las esposas e hijos de las personas consideradas no aceptables por cuestiones de terrorismo podrían también ser detenidos a causa de su relación familiar y no por sus acciones individuales. Una nueva cláusula pondría más obstáculos al asilo, excluyendo posiblemente a las personas que merecen el estatuto de refugiado.
Las secuelas de los ataques de septiembre reverberaron también en el vecino Canadá, donde la política de inmigración y las preocupaciones por la seguridad de la frontera sin protección más larga del mundo son temas polémicos desde hace algún tiempo (revista REFUGIADOS N° 119).
La propuesta de un Acta de Inmigración y Protección al Refugiado, que se había estado paseando desde febrero por el Parlamento, recibió rápidamente la aprobación. Algunos de sus partidarios habían considerado el proyecto de ley excesivamente restrictivo, pero guardaron silencio sobre este tema para pasar a centrarse en cuestiones de libertades civiles y de procesos justos como consecuencia de los ataques.
En octubre, se presentó un proyecto de ley antiterrorista de 171 páginas. Los más críticos temían la amplitud de los poderes que la propuesta de ley otorgaba a la policía y a los tribunales. La Ministra de Inmigración, Elinor Caplan, anunció una estrategia sobre seguridad con cinco puntos, incluida la preparación por vía rápida de documentos de residencia permanente a prueba de falsificaciones para los nuevos inmigrantes; inspecciones de seguridad más severas a los solicitantes de asilo; la potenciación de los mecanismos de detención y deportación y la contratación de más personal en los puertos de entrada.
Excluir a los terroristas La Convención sobre los Refugiados de 1951, contra el terrorismo
A raíz de los ataques de septiembre en Estados Unidos, gobiernos, políticos y medios de comunicación temían que los terroristas pudieran valerse de las disposiciones de la Convención de Ginebra de 1951 sobre los Refugiados para encubrir sus operaciones.Algunos estados se precipitaron a elaborar o reforzar leyes antiterroristas. La agencia de la ONU para los refugiados apoyaba las medidas adicionales de seguridad que fueran "razonables", pero añadía que había que lograr un "equilibrio adecuado" con los principios de protección al refugiado, subrayando que la misma Convención excluía a los terroristas bajo las denominadas "cláusulas de exclusión".
El Artículo 1F sostiene que:
Las disposiciones de esta Convención no serán aplicables a persona alguna respecto de la cual existan motivos fundados para considerar:
a) Que ha cometido un delito contra la paz, un delito de guerra o un delito contra la humanidad, de los definidos en los instrumentos internacionales elaborados para adoptar disposiciones respecto de tales delitos;
b) Que ha cometido un grave delito común, fuera del país de refugio, antes de ser admitida en él como refugiada;
c) Que se ha hecho culpable de actos contrarios a las finalidades y a los principios de las Naciones Unidas.
El Departamento de Ciudadanía e Inmigración endureció inmediatamente los procedimientos de entrada para los solicitantes de asilo al ordenar que su "selección" se procesase en los puertos de entrada en vez del antiguo procedimiento de llevarla a cabo posteriormente dentro del país. Una organización benéfica estadounidense, Vive la Casa, desafió enseguida esta medida conduciendo un convoy de automóviles y autobuses con varias docenas de solicitantes de asilo hasta un puesto fronterizo y exigiendo que se les permitiese la entrada a Canadá.
Al día siguiente, se emitió una orden temporal de 30 días que permitía a los agentes de inmigración "devolver" a los supuestos refugiados a Estados Unidos hasta que fueran citados para regresar hasta la frontera.
Ottawa era particularmente sensible a las acusaciones de algunos políticos estadounidenses de que Canadá sirve de plataforma a los terroristas, a pesar de no haber ninguna prueba de que los responsables de los atentados de septiembre entrasen a EE.UU. por su frontera norte.
La palabra de moda en los círculos de inmigración a finales de año era la "armonización" de las políticas de inmigración y refugiados de ambos países, aunque existían temores de que una cooperación de este tipo se inclinase por la política más dura de EE.UU. en vez de por los métodos más liberales de los canadienses.
No obstante, el Primer Ministro, Jean Chrétien, insistía ante el Parlamento: "Mientras tengamos necesidad de trabajar conjuntamente con EE.UU. en materia de refugiados, este gobierno resistirá la tentación de reformar precipitadamente el sistema en detrimento de la tradición liberal del país y de la acogida a inmigrantes y refugiados".
Lo que esperamos es que cualquier nueva medida de seguridad guarde un adecuado equilibrio con los amenazados principios de protección al refugiado
Maniobras europeas
Al otro lado del Atlántico, la Comisión Europea presentó sus propias propuestas legislativas para combatir el terrorismo y agilizar los procesos de extradición entre los estados miembros. La agencia para los refugiados expresó sus reservas en ambos casos.
La inclusión de crímenes tales como la extorsión, el robo o el atraco no siempre debería justificar la "exclusión" de una persona de las disposiciones de la Convención de 1951, defendía el ACNUR. La "forma vaga y a grandes rasgos de abordar la definición de delitos terroristas… puede llevar a ampliar de manera injustificada la aplicabilidad de las cláusulas de exclusión de la Convención, haciendo una interpretación restrictiva de las mismas".
La segunda propuesta, en la medida en que pretende reforzar el traslado de sospechosos criminales entre dos estados, debería incluir garantías que aseguren que la protección de un refugiado no se verá socavada por su extradición. Entre otras cosas, deberían procurarse medios de regreso al país que haya reconocido al refugiado al finalizar el juicio o, como mínimo, después de haber cumplido su sentencia.
En el terreno internacional, la Unión Europea es un actor influyente a la hora de establecer criterios y sus instrumentos legales suelen servir de modelo en otras partes del mundo. "La capacidad exportadora de instrumentos que no contienen garantías legales explícitas a otras regiones con sistemas de protección de los derechos humanos menos desarrollados es preocupante", explicaba una nota del ACNUR, "dado que podría socavar los derechos humanos existentes y los principios de protección al refugiado".
Es de suma importancia que los estados comprendan que la Convención no ofrece un refugio seguro a los terroristas. Al contrario, ha sido cuidadosamente elaborada para excluir a aquellas personas que cometen crímenes especialmente graves
Cada país europeo tuvo en cuenta sus propias medidas. El Secretario británico de Interior, David Blunkett, presentó un radical proyecto de ley antiterrorista que suspendía y podía negar el derecho a solicitar asilo a las personas detenidas bajo la legislación propuesta.
Según la ley actual, una Comisión Especial de Apelaciones de Inmigración examina los casos de los solicitantes de asilo considerados como una amenaza a la seguridad nacional, así como las razones de su huida. Las nuevas propuestas impedirían a la comisión considerar el contenido referente al asilo en las apelaciones. Igualmente, permitiría la detención indefinida de sospechosos en el caso de que no puedan ser devueltos a sus países de origen.
"La actual ley para refugiados protege a los solicitantes de asilo al tiempo que asegura el interés de los estados cuyo deber es proteger a sus ciudadanos", señala Anne Dawson-Shepherd, Representante del ACNUR en el Reino Unido. "Cualquier maniobra dirigida a negar o suspender el acceso a los procedimientos de asilo es, por tanto, innecesaria, y supondría erosionar su compromiso" con la Convención sobre los Refugiados de 1951.

Miércoles, 24 Octubre 2007
Noticias del Acnur
Sin la posibilidad de conseguir un trabajo legal en la India, algunos refugiados afganos buscan empleos informales vendiendo textiles en el mercado Sarojini Nagar, en Nueva Delhi. © ACNUR/N.Bose
Refugiados afganos en búsqueda de la identidad india
NUEVA DELHI, India, (ACNUR) – A sus 21 años, Jagjit Kaur ha pasado más de la mitad de su vida en Nueva Delhi. Ella parece, habla y se comporta como una india. “Mis amigos indios se asombra cuando les digo que soy afgana. Dicen que no es posible”, afirma.Después de haber pasado 12 años en la capital india, la joven refugiada y su madre solicitaron la nacionalidad india hace 18 meses. “Quiero una identidad”, dice, agregando que sin un documento de identificación, siente como si no perteneciera a ningún lugar.Jagjit es una de los 8.000 refugiados afganos en la India –casi el 88 por ciento de la población afgana refugiada en el país- que pertenecen a la fe hindú o sikh. Muchos de ellos se encuentran cultural y socialmente integrados en el estilo de vida indio y convertirse en ciudadanos naturalizados es para ellos la mejor solución a largo plazo.“Nuestra tierra natal está aquí”, dice Ardet Singh, de 50 años de edad. “Originalmente fuimos indios. Nuestros ancestros fueron a Afganistán a trabajar hace muchas generaciones. Pero somos indios”. Ardet ha estado en la India durante más de 14 años junto a su esposa y sus dos hijos. La familia completa solicitó la ciudadanía hace dos años y todavía no tienen respuesta.Más de 3.000 refugiados afganos han expresado interés en la naturalización, pero el proceso es largo y complicado. Para postularse, un refugiado debe haber vivido en la India durante 12 años o haber estado casado con un indio durante siete años. La duración de la estadía debe ser apoyada con documentación, como un permiso de residencia emitido por el gobierno indio. La agencia implementadora del ACNUR, el Centro de Información Socio Legal (SLIC) ha ayudado a casi 1.600 refugiados a llenar solicitudes mientras que la Sociedad de Bienestar Khalsa Diwan, una organización no gubernamental establecida en 1998 por Sikhs de Afganistán para ayudar a refugiados, trata de hacer avanzar el proceso haciendo cabildeo en la Comisión de Minorías.Otro obstáculo adicional a la naturalización, es la reciente propuesta del gobierno indio de incrementar sustancialmente el pago de la solicitud de 2.100 rupias (US$49) a 15.000 rupias (US$347).“Mis hijos crecieron y se educaron aquí. Nuestra cultura es la misma que en la India”, señala Tian Singh, de 64 años. “Pero las autoridades no han hecho nada por nosotros”.Además de la propuesta de aumento de las tarifas, el excesivamente largo proceso provoca que muchos desistan de aplicar. Mientras que por un lado se alabó el papel que el SLIC y el ACNUR juegan al facilitar el proceso de solicitud de naturalización, existe desconfianza hacia los cuerpos gubernamentales locales.Mientras que el Ministro indio de Asuntos internos no tiene ninguna objeción para que los refugiados afganos Sikh e hindús se conviertan en ciudadanos indios, el cuello de botella se encuentra a menudo a nivel local. En una oficina de un magistrado, en Delhi occidental, una madre y su hija pasaron cuatro horas buscando sus expedientes, después de lo cual se les dijo que tenían que poner los otros expedientes en el orden en que estaban. “Para qué está él sentado allí?” preguntó Davindar Kaur, de 25 años y nativo de Kabul, señalando a un miembro de la oficina.Una vez que una solicitud de naturalización se inicia, al solicitante no se le permite dejar la India hasta el término del proceso. Existen algunas familias donde las mujeres han hecho la solicitud y los hombres no, manteniendo abierta su opción de regresar a Afganistán en caso de que surjan otras opciones. El padre de Davindar no ha solicitado la naturalización, tampoco lo han hecho los hermanos de Jagjit y su padre. Su padre vive en Jalalabad y mantiene a la familia con las ganancias que obtiene trabajando allá.Pero en general, existe poco interés en regresar a Afganistán. Los refugiados extrañan las montañas, el paisaje, las famosas frutas secas y las calles de Kabul, pero ya se han acostumbrado al calor de la India, la contaminación y las aglomeraciones de un cálido y polvoriento país. Mientras se mantienen aferrados a los recuerdos de la buena vida en las grandes casas y jardines de Afganistán, los horrores de la huida siguen latentes.“Recuerdo cómo dejamos Afganistán, caminando encima de cuerpos muertos. Recuerdo nuestra tienda incendiada. Vi aquella tristeza”, recuerda Prakash Kaur, de 42 años, quien ha estado en la India desde 1992 y tiene dos hijas.“Era un terror vivir allí”, agrega Ardet Singh. “Los Talibán dijeron: Entreguen su dinero o conviértanse al Islam. Todavía tenemos ese miedo y nunca regresaremos”.Davindar Kaur, que llegó a la India cuando tenía 10 años de edad y que ahora está casada y tiene una hija dice, “para qué vamos a regresar? No hay nada que valga la pena ver en Afganistán. La India nos ha permitido quedarnos en paz y comodidad”. Para muchos refugiados afganos, la naturalización es el paso lógico a tomar. La comunidad refugiada vive en paz con sus vecinos, tienen mucho en común en términos de religión, idioma y cultura. “Aquí nos sentimos como en casa. Los gurudwaras (templos Sikh) nos dan mucha felicidad. Cuando visitamos Amristar, nos sentimos muy alegres y en paz”, dice Ardet Singh, refiriéndose al Templo dorado en Punjab, al norte de la India.“La mejor cosa de la India”, dice Tian Singh, “es su libertad y religión. Ninguna fe es suprimida aquí. Es una verdadera democracia. El único problema es el calor!”Hasta ahora, 10 casos han alcanzado la última etapa del proceso de naturalización en el Ministerio de Asuntos Internos. Y pese a que un refugiado podría cumplir cada uno de los criterios, no existen garantías.
Los mercados de la India son uno de los muchos sectores informales de empleo para los refugiados afganos que esperan su naturalización. © ACNUR/N.BosePara muchos, el llegar a ser ciudadano indio conlleva un sentido de identidad y prosperidad económica. Como refugiados no tienen el derecho de trabajar en la India, pese a que muchos sobreviven trabajando en el sector informal. Como ciudadanos, tienen la posibilidad de obtener estipendios del gobierno y préstamos para establecer sus negocios. También recibirán documentos que les permita viajar, entre otras gratificaciones.Jagjit Kaur se muere por lograr su sueño: “quiero trabajar en un centro de llamadas, pero mis padres no me dejan”. Existen miles de jóvenes mujeres indias con sueños similares y limitaciones similares. Al final, existe poca diferencia entre ellas y Jagjit, si en realidad existiera alguna.Por Nayana BoseACNUR Nueva Delhi

martes, 23 de octubre de 2007

¿Quién es un sikh?
Agustín Pániker
Escritor y editor. Las religiones están de actualidad. El tema de la identidad también. El auge de diversos ismos lo demuestra. Y cuando aunamos ambos aspectos y abordamos el de la identidad religiosa el asunto resulta fascinante y, a veces, explosivo. Todavía más si contemplamos el universo de las identidades religiosas de la India, que es extremadamente denso y cromático.
Una de estas se me antoja particularmente interesante: la identidad sikh. En la India, el último censo arrojó algo más de 19 millones de sikhs y se estima que 2 millones y medio viven fuera de la India, especialmente en la angloesfera (EE.UU., Canadá y el Reino Unido). ¿Cómo definir a un sikh?, ¿quién es un sikh?, ¿qué es el sikhismo? Obviamente, el sikhismo será aquello que cada uno considere que es y un sikh será aquel que no niega serlo. Y punto. Pero, so pena que este escrito se termine prematuramente, vamos a intentar una aproximación, aunque sólo sea como ejercicio didáctico.
La palabra sikh (con frecuencia –y a mi entender, incorrectamente– castellanizada “sij”) procede del verbo punjabí sikhna que quiere decir “aprender”, y de la sánscrita shishya, que significa “discípulo”, “alumno”. Un sikh es –o suele ser– aquel devoto o discípulo que venera a los diez Gurûs del sikhismo y aprende el camino de liberación que proclamaron. Dicho linaje comenzó con Gurû Nânak, un místico del Punjab (Norte de la India), al albor del siglo XVI; y finalizó con Gurû Gobind Singh, a principios del XVIII.
Las enseñanzas sobre la liberación (mukti) a través de la meditación en el Nombre Divino (Nâm) ofrecidas por Gurû Nânak y sus sucesores se encuentran en las Escrituras sagradas de los sikhs, reunidas en un volumen conocido como Âdi Granth o Gurû Granth Sâhib. La autoridad que para cualquier sikh posee este texto es incuestionable. El Libro sagrado ha otorgado coherencia a la comunidad y suturado sus distintas sensibilidades, en especial desde que cesó la institución del Gurû personal, a comienzos del siglo XVIII.
Aquellos que se declaran seguidores de Gurû Nânak y sus sucesores constituyen la comunidad (Panth), originalmente conocida como Nânak-panth. Desde que el décimo Gurû, Gobind Singh, declaró que no le sucedería ningún otro maestro humano, la autoridad del sikhismo recae en el Libro (Granth) y en la propia Comunidad (Panth).
El edificio o templo que alberga ritualmente el Âdi Granth es llamado gurduârâ. Todo sikh reconoce el rol de las gurduârâs en expresar los ideales igualitarios de los Gurûs, especialmente a través de la institución de una comida colectiva llamada langar. El papel de las gurduârâs en cohesionar a la comunidad ha sido y es asimismo fundamental; todavía más si hablamos de los sikhs que viven allende la India.
* * *
Durante la época del último Gurû algunos devotos optaron por iniciarse en la fraternidad de la Khâlsâ y, desde entonces, se guían por su código de conducta (rahit). Entre las exigencias que se mencionan en el moderno código de la Khâlsâ sobresale la obligación de seguir las “cinco Ks”: el cabello sin cortar (kesh), un peine que lo sujeta (kanghâ), un calzón corto (kachh), una pulsera de acero (karâ) y un puñal (kirpân). Estos cinco símbolos comienzan en lengua punjabí por la letra “k”, de ahí que sea común designarlos como las “cinco Ks” (pañj-kakke).
Aunque la mayoría de sikhs no ha tomado la iniciación en dicha fraternidad, muchos son los que siguen sus requerimientos básicos. Ello se traduce en mantener las insignias de las “cinco Ks” y evitar el tabaco. Estos emblemas diferencian claramente a la mayoría de –varones– sikhs de otros colectivos indios. Bien que el origen de la enseñanza y de la comunidad sikh fue claramente hindú, los avatares de la historia y las experiencias de la comunidad en sus cinco siglos de existencia han ido generando un claro sentido de identidad separado.
La mayoría de sikhs es punjabí o de ascendencia punjabí. No obstante, y a pesar de que la comunidad desconoce el proselitismo, cualquiera puede convertirse al sikhismo.
En cuatro pinceladas han sido mencionados los nombres propios más singulares del sikhismo (Gurû Nânak, Gurû Gobind Singh, Âdi Granth, Punjab), algunos términos clave (sikh, Gurû, Panth, Nâm, Khâlsâ, rahit, gurduârâ) o prácticas extendidas y reconocidas (kesh, kirpân, meditación en el Nombre, langar). Todo este cúmulo de vectores juegan, a mi entender, en la cuestión de la identidad religiosa sikh. Y un conocimiento de su historia, sus doctrinas y su práctica es ineludible para todo aquel o aquella que desee profundizar en las tradiciones de la India.
A partir de esta identidad religiosa sikh fue fraguándose a lo largo de varios siglos una identidad sikh-punjabí de fuerte carácter social y político.
Un aspecto de sobras conocido de los sikhs es su probado carácter marcial. Aunque muchos sikhs son pacíficos, a lo largo de los siglos se les ha inculcado unos aspectos marciales, hipermasculinos y heroicos. Si a eso añadimos la larga historia guerrera de los jâts, más una desproporcionada participación sikh en los ejércitos de la India (colonial o independiente), habrá que concluir que, aunque deba ser cualificada, la reputación militante del sikhismo es una realidad.
Si a esto añadimos los estrechos vínculos entre el sikhismo y la tierra del Punjab, la lengua punjabí o la cultura punjabí, se entenderá que la cuestión de la identidad sikh pueda deslizarse hacia un nacionalismo religioso sikh, y que ciertas secciones de la comunidad puedan recurrir a la fuerza.
* * *
En la década de los 1920s apareció un partido político sikh (que gobierna en la actualidad en el Estado del Punjab) y, décadas más tarde, incluso un secesionismo sikh (todavía secundado por una exigua minoría) que se enfrentó encarnizadamente al gobierno indio. Este conflicto ocasionó decenas de miles de muertes en la India entre 1984 y 1995 (la de la primera ministra Indira Gandhi incluída). Pero, ¿quién conoce los misterios de la aritmética política, social y religiosa? Hoy, apenas una docena de años desde que la violencia comunal y policial en el Punjab se relajara, Manmohan Singh, un sikh, dirige el gobierno de la India.
Tal vez, esta cohesión socio-política puede explicarse porque dos terceras partes de la comunidad sikh pertenecen a una misma casta, la jât, una gigantesca casta agrícola del Punjab. Con lógica, los jâts han tendido a imponer sus costumbres, valores e instituciones. No obstante, y aunque el grueso de la comunidad se dedica por abrumadora mayoría a la agricultura, también hay castas de comerciantes, de artesanos y hasta de “intocables” sikhs. Cualquiera que haya viajado a la India habrá topado con un taxista, un polícia o un tendero sikh en el bazar. Y lo mismo sirve para Londres, Toronto o Singapur. Y, no lo duden, en poco tiempo valdrá también para Barcelona, Valencia o Madrid.
© Agustín Pániker 2007. Extracto del libro “Los Sikhs”. Editorial Kairós, 2007. Libros de Agustín Pániker: en venta en indicalibros.com
PUNJAB Y HARYANA
Los Estados de Punjab y Haryana forman la famosa tierra de los cinco ríos de la India. Un paisaje verde y dorado, floreciente de trigo y de industria, con un pueblo vigoroso y exuberante ya esté cantando, bailando o trabajando. Un recorrido de tres horas por carretera le llevará desde Delhi a Chandigarh, la ciudad planificada de la India, extraída del futuro, plena de sol, espacio y silencio. Su aerodinámico espectáculo de ángulos, planos y geometría en hormigón y vidrio fue diseñado por el eminente arquitecto francés Le Corbusier. El plano rectilíneo de la ciudad se divide en 30 sectores, con avenidas y paseos diseminados de parques. El Zakir Hussain Rose Garden, el jardín más grande de Asia, estalla en magníficas flores en invierno. Un corto viaje desde Chandigarh conduce a un delicioso contraste de los elegantes jardines mogoles del Siglo XVII de Pinjore, uno de los más amables y antiguos en el norte. Siete terrazas, adornadas con rutilantes fuentes y puertas de celosía se disuelven en las colinas. lluminados en el anochecer de los fines de semana, los jardines recuperan la elegancia y la grandiosidad mogolas.
Haryana tiene otros muchos atractivos turísticos: Suraj Kund, «la Piscina del Sol», un antiguo depósito hindú que se asemeja a un anfiteatro romano. La cisterna de agua fue mandada construir por Raja Surajpal, en el Siglo X, y su forma adopta la curva del sol saliente. Andando entre murallas rocosas, el Lago Badhkal. Se asienta sólo a 28 kilómetros de Delhi. El lago formado para unir dos lomas, ofrece excelentes oportunidades para navegar y pescar. Kurukshetra, a unos 161 kilómetros de Delhi, es el sagrado campo de batalla legendario del épico Mahabharata, donde el Señor Krishna expuso la filosofía de la acción como la única forma de derecho a vivir. Según las antiguas escrituras hindúes, Kurukshetra fue la morada del Señor Brahma, el Creador, y de muchos dioses menores y sabios. La nueva reserva de aves de Sultanpur Jheel, sólo a 46 kilómetros de Delhi, cuenta con una amplia variedad de pájaros.
Al norte de Chandigarh encontramos la poderosa presa de Shakra Nangal Dam, la presa recta de gravedad más alta del mundo que doma las torrenciales aguas de nieve del Río Sutlej. Amritsar, la «piscina de néctar», al noroeste de Chandigarh, es la cuna del sikhismo, fundado en el Siglo XVI por el Guru Ramdas, el cuarto Guru de los Sikhs. Aquí se encuentra el famoso Templo Dorado, una gema de mármol complicadamente labrado y de pan de oro, destellando en una gran extensión de agua.
Cómo llegar: Amritsar y Chandigarh están bien comunicadas por avión con Delhi, Jammu y Srinagar. Existe también un servicio temporal entre Chandigarh y Leh. También están bien comunicadas por ferrocarril con la mayoría de las ciudades de la India. Todo el estado cuenta con buenas carreteras. Hay también líneas de autobuses que comunican unas poblaciones con otras.Visitas a Simla, Chandigarh, Amritsar. Excursiones desde Delhi a la mayoría de las poblaciones de Haryana. Amritsar y Chandigarh cuentan con oficinas de turismo donde le informarán y asesorarán más detalladamente.
Cocina india regional - el Punjab
by Liz Canham
El Punjab se sitúa en la India del este y es dividido por la frontera india/paquistaní. Es muy fértil debido a los ríos que se cruzan aquí y por consiguiente, agricultura es central a la economía. El trigo explica una proporción grande de las cosechas, junto con maíz, verdes de la mostaza, el bastón de azúcar y el arroz. La leche del búfalo que es el 3% más arriba en grasa que la leche, es también importante para el Punjabis, a que no está la presa se preocupa del colesterol. Cada pedacito de la leche del búfalo se utiliza de cierta manera u otra. Algo se utiliza en té o se evapora en una leche más rica mucho más gruesa conocida como bhadoli, que alternadamente se fija en el yogur. La crema gruesa será quitada de la tapa del yogur y batida en la mantequilla. Algo de la mantequilla será ahorrada al igual que y el resto será calentado lentamente y dado vuelta en la mantequilla de búfalo (mantequilla clarificada) vertiendo de la mantequilla clara y desechando el sedimento sólido. Con todo más de la leche serán hechas en el paneer, el equivalente indio del requesón. La leche entonces se hierve cuajó agregando el jugo de cal entonces filtrado del suero, dejando las cuajadas que se pueden formar en redondos sólidos.El Punjab es predominante Sikh, siendo el hogar del templo de oro en Amritsar, central a la religión de Sikh, así más que mitad de todo el Punjabis son vegetarianos. Nadie va hambriento aquí y los templos de Sikh ofrecen siempre comidas libres simples del curry del pan y del vehículo a todos que den vuelta para arriba.El pan es la parte más importante de la dieta de Punjabi. Rotis se hace de la harina y del agua del trigo integral, se forma en bolas y se aplana en los discos que entonces se dan una palmada sobre el sitio de un tandoor o sobre un tava (una cacerola plana de la plancha como una cacerola que fríe plana). Rotis se come comúnmente para el desayuno con la mantequilla, el yogur fresco y las salmueras, mientras que para el almuerzo o la cena habrá los parathas que son mucho más ricos, siendo cepillado con mantequilla de búfalo, doblados y rodados otra vez antes de ser cocinado y el ser cepillado con más mantequilla de búfalo.Desemejante la mayor parte de del resto de la India, el arroz en el Punjab está para las ocasiones especiales solamente o para hacer el pudín de arroz.El almuerzo en los campos consistirá en a menudo paratha y un curry hecho de las cebollas fritas con ajo, el jengibre, los chiles verdes, pimienta, masala del garam, los tomates, la cúrcuma y la sal. Las patatas se revuelven adentro y están cubiertas con las especias antes de agregar el agua y de cocinar lentamente.Los panes se pueden también servir para la cena con las habas negras pequeñas y las habas de riñón cocinadas con las cebollas, el jengibre, el ajo y tomates y adornadas con mantequilla. Otro favorito es bhaji del paneer - tomates, chiles y jengibre fritos rápidamente con el paneer desmenuzado agregado - o la misma mezcla básica con la espinaca del pureéd y los cubos del paneer agregados. Paneer se puede también sumergir en batter de la harina del garbanzo y freír, haciendo pakora. Los verdes de la mostaza se pueden cocinar muy lentamente con los chiles verdes entonces cuando suavemente, el pureéd, espesar con la harina de la harina de maíz y agregar a la cebolla, al tomate y al jengibre fritos y adornar con la mantequilla blanca.Para los no-vegetarianos, hay pollo del tandoori - pollo entero adobado en yogur y especias, cortar en pedazos y cocinó en un tandoor - o tikkas (kebabs) del pollo o de la carne cubicada o picadita mezclada con las especias, el ajo y el jengibre.Los restaurantes baratos de los alimentos de preparación rápida llamados los dhabas son comunes en el Punjab y tienen a menudo sus propias especialidades - una pueden concentrarse en el bhaji y otro, pollo del paneer del tandoori - pero puedes ser seguro que dondequiera que comas en el Punjab, te llenarán de la alimentación, alimento sabroso.
Petroquímica india Punjab Chemicals compra argentina Síntesis Química
La petroquímica india Punjab Chemicals compró por 28 millones de pesos (9 millones de dólares) el 89 por ciento de las acciones de la compañía argentina Síntesis Química, informaron hoy fuentes ligadas a la operación.
17/05/2007 - Buenos Aires - Síntesis Química posee una planta en la localidad bonaerense de Florencio Varela, donde fabrica especialidades químicas para la industria y productos biológicos para la agricultura.
La compañía posee otra planta en la ciudad de Rosario (300 kilómetros al norte de la capital argentina), que está fuera de servicio y que Punjab Chemicals planea reactivar.
Síntesis Química facturó el año pasado 45 millones de pesos (15 millones de dólares) y exporta un 30 por ciento de su producción a Brasil, Estados Unidos, India y la Unión Europea.
Por su parte, la compañía india, que fabrica agrp-químicos, usados en la industria y productos farmacéuticos, posee cinco plantas en la India.
Mario Hugo Azulay, titular de la firma que gestionó la operación, dijo a la prensa que la adquisición de Síntesis Química es considerada por Punjab Chemicals como "una inversión estratégica" debido a que quiere extender su producción en el exterior. EFE
2007-05-18: La petroquímica india Punjab Che
[Fuente: actualidad.terra.es]
La petroquímica india Punjab Chemicals compró por 28 millones de pesos (9 millones de dólares) el 89 por ciento de las acciones de la compañía argentina Síntesis Química, informaron hoy fuentes ligadas a la operación Síntesis Química posee una planta en la localidad bonaerense de Florencio Varela, donde fabrica especialidades químicas para la industria y productos biológicos para la agricultura La compañía posee otra planta en la ciudad de Rosario (300 kilómetros al norte de la capital argentina), que está fuera de servicio y que Punjab Chemicals planea reactivar Síntesis Química facturó el año pasado 45 millones de pesos (15 millones de dólares) y exporta un 30 por ciento de su producción a Brasil, Estados Unidos, India y la Unión Europea Por su parte, la compañía india, que fabrica agrp-químicos, usados en la industria y productos farmacéuticos, posee cinco plantas en la India.
Mario Hugo Azulay, titular de la firma que gestionó la operación, dijo a la prensa que la adquisición de Síntesis Química es considerada por Punjab Chemicals como 'una inversión estratégica' debido a que quiere extender su producción en el exterior.
Investiga policía india atentado dinamitero en Punjab
Nueva Delhi, 15 oct (PL) Autoridades indias calificaron hoy de terrorista la explosión de una bomba en una sala cinematográfica anoche en la ciudad de Ludhiana, en el estado de Punjab con saldo de seis muertos y 32 heridos
"Fue un atentado, un acto terrorista. Estamos intentando determinar la naturaleza exacta de los explosivos", comunicaron portavoces policiales a la agencia de noticias Press Trust of India (PTI).
La televisión india transmitió imágenes tras el atentado que muestran roturas de cristales en ventanas y puertas en la entrada del recinto y a personas mutiladas a causa del estallido.
El suceso es el segundo que se perpetra en una semana en el norte de la India después de que dos personas murieran días antes en una mezquita por la explosión de una bomba en el vecino estado de Rajastán.
La India rural ocupa un lugar primordial en las conversaciones oficiales
Nueva Delhi, 19 de agosto— La zona rural de India ocupó un lugar primordial en la reunión que sostuvo el presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, con los líderes del país en Nueva Delhi. Esta sesión se llevó a cabo un día después de la visita a las mujeres rurales en Andhra Pradesh, quienes llevan la delantera en el creciente movimiento de autoayuda de India.
Wolfowitz se reunió con el Primer Ministro de la India, Manmohan Singh, el Ministro de Finanzas, P. Chidambaram, y el Director de la Comisión de Planificación de India, Montek Singh Ahluwalia. También hizo una visita protocolar al Presidente de India, Dr. APJ Abdul Kalam.
Para continuar con el tema de las zonas rurales, que copó su agenda del primer día en India, el Presidente del Banco y Chidambaram presidieron la firma de un convenio de préstamo por US$325 millones destinado al Proyecto de mejoramiento del sector de agua de Maharashtra en Nueva Delhi. (link to press release)
Maharashtra es el segundo estado más grande de la India y alberga a 96 millones de personas. Hoy, enfrenta el complejo desafío de administrar los recursos hídricos en condiciones ambientales cambiantes. Casi el 60% de la población del estado vive en zonas rurales; de ellos, aproximadamente el 80% llevan a cabo actividades agrícolas y consumen el 80% del agua disponible. Al mismo tiempo, la rápida urbanización e industrialización de Maharashtra aumenta la presión sobre los escasos recursos.
Durante la firma del convenio de préstamo, el Ministro de Finanzas de la India dijo que la reparación, la renovación y la restauración de cuerpos de agua es prioridad nacional.
“El proyecto de Maharashtra respalda nuestros objetivos nacionales porque abarca la rehabilitación y modernización de sistemas de riego y mejora la seguridad de los diques”, señaló Chidambaram.
Wolfowitz respondió que ayudar a India a desarrollar y administrar sus recursos hídricos era “una de las actividades más apasionantes en las cuales puede participar el Banco”. “Espero que este proyecto –que está orientado a lograr que cada gota de agua llegue a Maharashtra- sea un modelo a seguir para el trabajo a favor del desarrollo y que beneficie a las personas que luchan por mejorar su vida”.
En reuniones oficiales sostenidas durante el día, Wolfowitz compartió su entusiasmo con respecto a lo que había visto en la zona rural de Andhra Pradesh. Felicitó al Gobierno por crear una gran fuerza social de mujeres con poder y se enteró de que el movimiento de autoayuda de las mujeres estaba llegando a otros estados. Y lo que es más notable, este crecimiento se produjo casi en su totalidad impulsado por la demanda.
Los equipos del gobierno de India informaron a Wolfowitz de un programa muy ambicioso y primera prioridad para el país, el Bharat Nirman (“Construyamos India”) que consiste en un plan de actividades destinado a construir obras de infraestructura básica en zonas rurales.
Este plan se ejecutará en un período de cuatro años con un costo de aproximadamente US$40.000 millones y fija objetivos de gran envergadura para antes del año 2009 en seis áreas: sistemas de riego, caminos, suministro de agua, vivienda, electrificación rural y conectividad rural en telecomunicaciones. Se espera trabajar en estrecha relación con órganos gubernamentales locales y organizaciones comunitarias.
El Banco ya está trabajando activamente en respaldar a India en tres de estos sectores: sistemas de riego, suministro de agua potable y caminos rurales y los líderes gubernamentales pidieron más apoyo de parte del Banco. El equipo del Banco, formado entre otros por el vicepresidente para Asia meridional, Praful Patel, y el director del Banco Mundial para India, Michael Carter, acordó trabajar con el gobierno para ver cómo mejorar el respaldo entregado, especialmente a nivel estatal.
También se informó a la delegación del Banco sobre la enorme necesidad de infraestructura física que tiene India. La mitad de los hogares del país no cuenta con energía eléctrica y el 90% de las carreteras son sólo de dos pistas y están en malas condiciones. Por su parte, los aeropuertos, puertos y vías férreas carecen de capacidad adecuada.
India necesita invertir US$100.000 millones en obras de infraestructura durante los próximos siete años. Tal cantidad de recursos sólo se puede reunir trabajando en conjunto con el sector privado. Ambas partes acordaron buscar ideas específicas que permitan utilizar recursos públicos y privados.
Tanto el Primer Ministro como el Ministro de Finanzas expresaron sus agradecimientos al Banco por el trabajo realizado en India y señalaron que la relación continuará creciendo en los años venideros. Por su parte, el Presidente del Banco continuará sus reuniones el día sábado con representantes de mujeres, jóvenes y empresarios.
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