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martes, 4 de diciembre de 2007


PELÍCULA SOBRE LOS AÑOS PERDIDOS DE JESUS
El viaje que Jesús hizo a la India
Entre los 12 y los 29 años, Jesucristo realizó un larguísimo viaje por Nepal, la India y Persia, en el que se empapó de filosofía y religiones orientales, luego adaptadas por él. Es la tesis de una película americana que causará polémica
JOSÉ MANUEL VIDAL

¿LEYENDA? Recreación del joven Jesús llegando a Ladakh (India), óleo de J. Michael Spooner.

Jesús iba creciendo en saber, en estatura y en el favor de Dios y de los hombres» (Lc. 2,52). Ni un versículo entero. Sólo 17 palabras y en un único Evangelio, el de Lucas, para relatar las tres cuartas partes de la vida de Jesús. Desde los 13 a los 30 años, nada. Desde que sus padres le pierden en el Templo hasta que Juan le bautiza en el Jordán, silencio absoluto. Son los años perdidos de Cristo. ¿Qué hizo y dónde estuvo durante lo que la doctrina de la Iglesia llama «la vida oculta»? Una superproducción americana trata de responder al interrogante. Con una tesis revolucionaria y que seguro dará que hablar: Jesús pasó esa etapa en diversos países de Asia, sobre todo en la India, donde se empapó de la mística oriental.
La película promete ser de las que crean polémica. Al estilo del Código Da Vinci. Con un presupuesto de 20 millones de dólares, efectos especiales novedosos y animaciones por ordenador. Dirigida por Drew Heriot (recordado por The Secret), producida por William Keenan y aún sin titular, «seguirá el viaje de Cristo al Oriente, donde se encuentra con otras tradiciones y descubre los principios que son el cimiento de todas las grandes religiones».
Un viaje siempre negado por la Iglesia católica que, sin embargo, tampoco ha explicado nunca dónde pasó Jesús esos años. Como máximo asegura que estuvo en Nazaret. «Hay un vacío absoluto», explica el prestigioso biblista Xavier Pikaza, «quizás debió de trabajar por todos los pueblos de Galilea como artesano ambulante que era». El catedrático Antonio Piñero va más allá: «No sabemos nada porque entonces Jesús era un don nadie, que sólo comienza a tener proyección tras su muerte, cuando sus discípulos lo convierten en héroe y en un dios».
Sin embargo, proliferan las tesis que intentan rellenar este enorme hueco en la vida de Cristo. Empezando por la infinidad de Evangelios apócrifos. Unos, preñados de leyendas. Otros, más verosímiles. Y no faltan teorías con raíces históricas en el Islam y en religiones orientales. Entre ellas, la sostenida por Levi H. Dowling en el libro El Evangelio de Acuario, en el que se basa precisamente la película. Con más de 50 ediciones en 100 años, la obra de Dowling sostiene que Jesús fue un ser humano que logró convertirse en Cristo, que alcanzó el estado ideal del ser en Asia, después de un profundo aprendizaje filosófico.Como Buda.
Una enseñanza que comenzó a los 12-13 años con un viaje iniciático que lo llevó de Nazaret a la India, Tíbet y Nepal, pasando por Damasco y Persia (el actual Irán). Huésped del príncipe Ravanna, Jesús habría aprendido los principios del Dios piadoso con los brahmanes. Pero, al ver la situación de los parias o intocables, decidió luchar por ellos, inspirándose en los principios sagrados de la igualdad y del amor de Dios hacia todos los seres. Y sacó el látigo, como después haría con los mercaderes del Templo de Jerusalén.
Atemorizados por una eventual revolución social, los brahmanes expulsaron a Jesús, que escapó a Nepal y al Tíbet, donde aprendió de los monjes la vida de Buda, la meditación y la reencarnación.De hecho, en 1887, el viajero ruso Nicolás Notovitchin halló en un monasterio budista un antiquísimo relato de la «leyenda de Issa». Un chaval, de 12 años, llamado Issa, salió de Palestina hacia Asia. Allí siguió a varios maestros espirituales y, a los 29, regresó a Palestina. Notovitchin concluye: «Issa es Jesús de Nazaret».
Tanto en su viaje de ida como en el de vuelta, Jesús pasó por Persia, donde aprendió el zoroastrismo, religión y filosofía basada en las enseñanzas de Zaratustra. Allí se reencontró también con los Reyes Magos, antes de regresar a Palestina. Con el alma y la mente empapadas de la profunda espiritualidad oriental.Una espiritualidad que, después, predicó a los intocables judíos.De ahí que su doctrina, recogida en los Evangelios, rezume las claves espirituales del Oriente, especialmente del hinduismo y del budismo.
Buda y Jesús predican la existencia del más allá y del paraíso, así como la superación de los límites nacionales y racionales, porque la salvación llega a todos los seres humanos. Según la teóloga Karen Amstrong, «la compasión budista y la radical no violencia activa del siervo de Yavé son lo mismo».
El amor al enemigo, distintivo del creyente cristiano, está también presente en el budismo (entendido como solidaridad con todos), así como en el taoísmo y en el confucionismo. Y por supuesto, la coincidencia en los grandes principios morales es evidente.El budismo predica cinco prohibiciones: matar, robar, cometer adulterio, mentir y embriagarse. Y diez pecados: asesinato, robo, fornicación, mentira, maledicencia, injuria, charlatanería, envidia, odio y error dogmático. Y seis virtudes: limosna, moral perfecta, paciencia, energía, bondad y caridad. ¿No suena a los 10 mandamientos y a las virtudes teologales católicas?
Más aún, el estilo de vida de Jesús tiene mucho que ver con el de Buda (lo dejan todo, reúnen discípulos, predican). Sus máximas son semejantes. Y hasta coinciden en sus parábolas. De hecho, el jesuita Tony de Mello centró toda su obra, de gran influencia entre los católicos, en retomar las parábolas de Jesús desde la sabiduría oriental. Pero Roma, dijeron, no quería perder la exclusiva de Cristo y condenó la obra del jesuita hindú.
¿HUBO OTRO VIAJE?
CON LA MADRE. La teoría de Dowling (y la película basada en ella) sostiene que, a los 29 años, Jesús volvió a Palestina, se convirtió en un predicador itinerante y murió en la cruz ajusticiado por rebelde. Otros estudiosos, sin embargo, dan una vuelta de tuerca más y sostienen que Cristo, tras ser condenado a muerte, no murió en la cruz. Sufrió heridas, fue curado por sus discípulos y decidió volver, con su madre, de nuevo a la India.
HACIA CACHEMIRA. En el camino, murió María. Su tumba está en un lugar llamado Mai Mari da Asthan (el lugar donde descansa María). Jesús, por su parte, se dirigió a Cachemira y allí vivió hasta los 80 años. En la ciudad de Srinigar está su tumba, centro de peregrinación de musulmanes, hindúes y budistas. Al lado del sepulcro, las huellas de sus pies. Con una cicatriz redonda en ambas plantas. ¿Del Nazareno que escapó de la muerte?»
'EL CUENTO DEL OTRO VIAJE'. «Si el primer viaje a la India es improbable, este segundo es un cuento, con el que tratan de reírse de un Cristo que utilizó un truco para escapar de la cruz. Es el intento de demostrar que un justo no puede morir. O dicho de otra forma, que la crucifixión de Cristo no es salvadora y que, por lo tanto, la salvación no está en el compromiso social, sino en la sabiduría», dice, tajante, Xavier Pikaza.