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lunes, 10 de diciembre de 2007

«Cataluña no arderá como París porque aquí no hay guetos»
LA INMIGRACION PUNJABI EN ESPAÑA

Amorós defiende la nueva Ley de Acogida ELENA CARRERAS
POR ÁNGEL MARÍN
BARCELONA. Oriol Amorós, ex diputado de ERC, dejó su escaño para hacerse cargo de la Secretaría para la Inmigración de la Generalitat. Está satisfecho por el proceso de integración de los inmigrantes, aunque advierte de que Cataluña ha de decir «basta» a los ilegales porque reconoce que son un grave problema para la sociedad de acogida. El Govern impulsa una serie de iniciativas legislativas para, entre otras cuestiones, ajustar la entrada de inmigrantes a las necesidades del mercado laboral ante los visos de una recesión económica que, como siempre, afectará a los más débiles.
-¿Qué aportará de nuevo el Pacto Nacional para la Inmigración?
-En inmigración necesitamos consenso para acordar la regulación de los flujos migratorios, la integración laboral, el acceso a los servicios públicos o el marco convivencial.
-¿Qué hemos hecho bien y qué hemos hecho mal en Cataluña?
-Cataluña es el campeón del mundo en el discurso de integración porque tenemos una práctica muy positiva de incorporación al país, pero no hemos abordado suficientemente las cuestiones más difíciles de la inmigración como es su dimensión cuantitativa y social.
-¿Quiere decir que se suma a las voces que dicen que aquí no cabe todo el mundo?
-Más que la cantidad final, yo me refiero a la velocidad del proceso. Cataluña ha tenido una tasa muy alta de inmigración por la capacidad de integración de la sociedad catalana y por el crecimiento económico en los últimos diez años. La ocupación ha crecido a un ritmo de un tres por ciento anual, pero el flujo migratorio no podrá ser igual en una etapa de recesión económica.
-¿Cómo se ponen barreras a la inmigración?
-En los próximos años hemos de poner barreras a la inmigración no regulada a través de una política que establezca los flujos legales. Es prácticamente imposible eliminar la inmigración que procede del África negra y la única opción posible es combatir las mafias y el tráfico ilegal con medidas policiales, entre otras. Este negocio ilegal tendría los días contados si los subsharianos pudieran entrar legalmente en Cataluña, por ejemplo, para la temporada de la recogida de fruta.
-¿No a los «sin papeles»?
-Cataluña ha de decir basta a la inmigración ilegal porque, en primer lugar, es un problema para la persona que la sufre y, en segundo lugar, es un problema para el conjunto de la sociedad. Tendremos problemas de convivencia si todos no contribuimos en igualdad en los deberes y disfrutamos en igualdad de los derechos. La ilegalidad es un grave problema para la gestión de la inmigración.
-Si se frena el crecimiento económico ¿la convivencia empeorará?
-Hemos vivido un crecimiento extraordinario de la inmigración con un nivel de convivencia muy bueno. Podemos estar muy orgullosos. Hemos vivido algunos conflictos por la competencia de recursos escasos como las becas del comedor escolar o el acceso a un piso protegida, pero todavía no hemos vivido el conflicto por un puesto de trabajo.
-¿Cataluña puede arder como París?
-Cataluña no arderá como Paris porque aquí no hay barrios guetos como en la capital francesa, y los que tenemos vienen de otra época. La distribución urbana y social de los inmigrantes es muy diferente y, por tanto, es muy difícil que aquí vivamos los actos violentos de París. No obstante, para evitar posibles conflictos en el futuro es muy importante que todos trabajen en condiciones de convenio legal.
-La degradación urbanística y social es evidente en algunos barrios marginales del cinturón industrial.
-Es evidente que tenemos zonas urbanas con poca calidad, pero cuando digo que no tenemos barrios guetos me refiero a que no tenemos espacios aislados monoculturaleses, como sucede en otros países. Este problema no lo tenemos en Cataluña.
-¿Por qué?
-Porque la inmigración europea de los años 50, 60 y 70 va muy asociada al crecimiento industrial y, por tanto, va muy asociada a ubicaciones muy determinadas para que los obreros estuvieran cerca del puesto de trabajo. La inmigración del siglo XXI es otra historia porque viene a trabajar al sector servicios, la construcción, el servicio doméstico o en la restauración, que son sectores económicos muy distribuidos. La realidad es que, por ejemplo, la región metropolitana de Barcelona tiene el segundo porcentaje más bajo de inmigración de las siete regiones de Cataluña. El primero es Girona, el segundo Terres de l´Ebre y el tercero los Pirineos. Sí existen fenómenos de concentración urbana de inmigración en Cataluña, pero no están aislados del resto de las ciudades y tampoco son monoculturales, que sería la definición de güeto. Aquí no tenemos guetos como en París.
-Hay quién denuncia el resurgir de bandas latinas en Barcelona.
-No es verdad. Yo he leído en un diario que el parque de la Pegaso es un sitio muy peligroso porques es un nido de bandas latinas. Yo voy cada domingo con mis hijos a jugar a fútbol y lo cruzo todos los días, sobre las once de la noche, para ir a dormir a mi casa y le puedo asegurar que yo me siento muy seguro. Los hijos de los inmigrantes son chicos normales, que se reunen en espacios públicos para conectarse y construir su identidad en grupo. Como hacen todos los jóvenes.
-Las bandas latinas son una invención de la prensa.
-En Barcelona y otras ciudades catalanas hay pandillas de jóvenes latinoamericanos, mitificadas en las películas, pero son fenómenos puntuales y minoritarios. El problema es la inserción laboral de estos jóvenes y a mi lo que me preocupa es la integración de estos adolescentes para que puedan construir su proyecto vital en libertad y en igualdad de oportunidades. No tienen posibilidad de trabajar, en su casa no caben, no se han adaptado al ritmo escolar como desearíamos y, por tanto, lo que tendríamos que hacer es facilitar su inserción laboral para que puedan construir su futuro como el resto de los jóvenes.
-¿Qué novedades hay en la nueva ley de acogida?
-La ley de acogida creará un servicio universal y voluntario para el acceso a los tres elementos que son fundamentales para la inserción de una persona en la sociedad: conocimiento de la lengua catalana, inserción laboral y conocimiento de la sociedad de acogida.
-El Consell Executiu ha aprobado recientemente la ley de culto religioso que, entre otras cuestiones, pretende eliminar la precariedad de los oratorios musulmanes en Cataluña, ¿es una buena iniciativa para la integración?
-Es una iniciativa valiente y prudente porque no es una ley radical, que obligue a nada, sino que es de sentido común. La ley dice que cuando un municipio planifique deberá de tener en cuenta una necesidad, que para algunos ciudadanos es importante, de reservar algún espacio para los oratorios.
-¿Está a favor que las mezquitas se construyan con dinero público?
-No hay que destinar recursos públicos para edificar oratorios, pero sí apoyo que un ayuntamiento pueda ceder terrenos públicos si cree que es una buena solución para garantizar la convivencia en el municipio.
-Hay un estudio que cuestiona el liderazgo de los imanes en Cataluña, ¿qué opina?
-Estoy de totalmente de acuerdo en el estudio porque los imanes dirigen la oración de los fieles, pero no la vida de la comunidad musulmana.
-Algunos terroristas islámicos han sido captados por Al Qaeda u otros grupos terroristas en barrios marginales de Cataluña...
-Cataluña no es ajena a los problemas del mundo, pero normalmente el perfil de los terroristas que se han detenido no es de un persona que haya alimentado su odio en un barrio marginal. No estoy de acuerdo con esta hipótesis porque hay terroristas muy integradas en la sociedad de acogida, como en el caso de los atentados británicos. En Cataluña estamos muy encima de este fenómeno, tanto los Mossos d´Esquadra como los servicios secretos de España, y puedo asegurar que no tenemos una situación de alarma, en absoluto.
-¿Son sólo rumores?
-Son leyendas urbanas que, en la mayoría de los casos, se generan alrededor de aquellas comunidades que más desconocemos. La comunidad paquistaní, por ejemplo, son personas que mayoritariamente proceden de zonas rurales del Punjab, con un nivel formativo y religioso muy bajo.Sólo un 20 por ciento de la comunidad paquistaní es practicante y tiene una formación doctrinal.