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jueves, 29 de noviembre de 2007

Vito Corleone vive en Bollywood

EFE Vikram Chandra, ayer en Barcelona
SERGI DORIA
BARCELONA. «Un lulú llamado Flyffy salió volando por la ventana de un quinto pison en Panna...» Así comienza «Juegos sagrados», mil páginas pergeñadas en siete años por Vikram Chandra (Nueva Delhi, 1961). El protagonista de la novela, el inspector sikh Sartaj Singh le rondaba por la cabeza desde que lo alumbró en «Kama», uno de los relatos de «Amor y añoranza en Bombay
» el segundo libro que publico tyras la aclamada novela «Tierra roja y lluvia torrencial».
Sartai Singh no es sólo una criatura literaria. Ha nacido de las historias que los agentes de policía de Bombay relataban a Chandra y que el escritor enraizaba con mitologías de la infancia; aquella aventis de bhais -los gángsters de la India- devinieron cruda realidad cuando Chandra regresaba un día a su barrio con su padre y se encontró en medio de un tiroteo. Comenzaba así su particular doctorado en la Ley del Hampa que rige el prolijo dramatis personae de «Juegos sagrados». Para Claudio López, editor de Mondadori, la novela está en la tradición de «El Padrino» de Mario Puzo y las historias decimonónicas de Dickens: «Al leerla uno siente que se encuentra ante una novela inabarcable, una suerte de mosaico compuesto por multitud de historias que se entrecruzan en una ciudad, Bombay (o Mumbai), nerviosa y activa como un avispero».
El avispero lo sobrevuela una treintenade personajes a los que Chandra siguió la pista en su prospectiva por el «underworld» hindú. Ahí están los bhais y los polis; los hampones que merodean las fiestas de Bollywood y extorsionan a starlets y productores; la turbulenta geografía del Punjab, Cachemira o Jammu y los trapicheos de frontera.
Trabajo de campo
Paisajes y una oleada humana mareante: agentes enamorados, chicas que quieren ser artistas de cine, caos político y asesinatos en masa que truncan vínculos familiares, superpoblación urbana y probreza, misiones bélicas en el Himalaya, guerrillas maoístas y caciquismos locales. Éxodos.
Chandra viajó, observó y trufó su proteica historia con un glosario de frases, siglas y vocablos de la veintena de lenguas indias y la jerga de los bajos fondos de Bombay. Así, el abba es el nombre del padre, el coloquial «papá» que utilizan los musulmanes del norte de la India. Dichos coloquiales, sentencias milenarias y caniones de películas hindi que hablan de sueños de lujo y hermosas mujeres en un palacio de oro mientras caen del cielo perlas y diamantes. Seguro lector del oceánico «Mahbharata»,Chandra pinta sobre la novela negra un fresco social realista.
Como explica Dora Sales, la traductora al español del autor hindú, «Juegos sagrados» refleja «una sociedad compleja, de increible pluralidad que Chandra jamás simplifica» con una prosa deudora del lenguaje cinematográfico que tan bien conoce por su trabajo como guionista en la película «Mission Kashmir» que dirigió en 2000 su cuñado Vidhu Vinod Chopra.