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jueves, 29 de noviembre de 2007

PRIMERAS DAMAS
Por: Francisco José Amparán
18 de noviembre de 2007
Hillary Rodham Clinton se encamina a ser el Cuadragésimo Cuarto presidente de los Estados Unidos (o Primera presidenta; ustedes dirán: una de tantas broncas semánticas con que nos enfrentamos en estos aciagos tiempos postmodernos). Claro, siempre y cuando los Demócratas no se disparen en el pie y dejen que los Republicanos les coman el mandado, como ha venido siendo su costumbre desde hace buen rato. En caso de llegar a la Casa Blanca, el ambiente no le será extraño: Hilaria vivió ahí durante ocho años, siendo consorte del Cuadragésimo Segundo Presidente, el casquivano (y hoy en día muy añorado) Bill Clinton. De cualquier manera, como toda mujer en casa nueva (o bueno, de reciente ocupación) se va a soltar retapizando, redecorando y cambiando cortinas. Además, quizá debiera de regarla con agua bendita, por aquello de exorcizar demonios.
Mientras tanto, Cristina Fernández de Kirchner se prepara para… nada, en realidad. Ella ni siquiera va a tener que cambiar de residencia. La Casa Rosada, donde fungió como cónyuge del actual presidente argentino Néstor Kirchner, seguirá siendo su casa, pero ahora teniendo ella la chamba de presidenta, luego de ganar las elecciones de hace unas semanas. Allá nadie habló de compló ni injerencia del Primer Mandatario, pese a lo obvio de la situación. Quizá por los porcentajes de la votación a favor de la señora; o tal vez debido a esa extraña fijación que tienen los chés por las mujeres poderosas en política.
¿Son mis nervios o se está presentando una inquietante tendencia, según la cuál las Primeras Damas se convierten en Primeras Mandatarias? ¿Resultará ahora que la torpísima Martita Sahagún era pionera de una corriente mundial que apenas aflora en estos días? ¡Horror, horror!
Por supuesto, me confieso culpable del pecado de haberme referido en el mismo párrafo a mujeres muy distintas. La Clinton y la Kirchner son mujeres inteligentes, perfectos animales políticos, que se han labrado sus carreras por sí solas. De hecho, en ocasiones, a pesar de sus maridos (¿Quién se postula al Senado (¡y gana!) luego que todo el planeta sabe que le pusieron los cuernos con un bóiler?). Y Martita… pues es Martita.
A lo que estábamos acostumbrados era a fenómenos más bien distintos: viudas que pasaban a ocupar el lugar de sus maridos como símbolos de un movimiento político, y aglutinantes de quienes aspiraban a un cambio de régimen; o bien, hijas que llevan hasta las últimas consecuencias el Complejo de Electra y proceden a sustituir a sus padres en funciones públicas de importancia. Veamos algunos ejemplos.
Durante todo su matrimonio, Corazón Aquino se conformó con ser la media naranja del político filipino de oposición Benigno (“Ninoy”) Aquino. Pero cuando Ninoy fue asesinado en 1983, luego de haber dado tres pasos en suelo patrio tras descender del avión que lo traía del exilio, los compañeros de su marido la impulsaron a continuar la lucha que su muerte había truncado. Corazón hizo de tripas ídem, y encabezó la oposición contra el cada vez más despótico e inepto régimen de Ferdinand Marcos. Finalmente, en 1986, el dictador hubo de salir huyendo por piernas de las Filipinas, y Corazón terminó siendo electa presidenta del archipiélago. No fue particularmente eficiente, pero estando las cosas como estaban en aquellas islas, había que ser mago... Al terminar su período, Corazón se retiró a la vida privada, aunque regresa a hacer ruido cuando hay que oponerse a la corrupción e incompetencia que parecen ser marcas de clase de los presidentes filipinos. Así, participó en el derrocamiento de Joseph Estrada, un actor de cine que por su galanura llegó al palacio de Malacañang y demostró ser un ladrón de siete suelas; y ahorita anda metida en la oposición a la actual presidenta, una dama que responde al nombre de Gloria Macapagal Arroyo.
Algo parecido ocurrió con Violeta Barrios de Chamorro. Su esposo, Pedro Joaquín Chamorro, era dueño del único periódico nicaragüense que de repente se le ponía al brinco a la tiranía de los Somoza. Se supone que ésa fue la razón por la cuál fue asesinado a principios de 1978. Su muerte fue una de las principales piedritas que le llenaron el buche al pueblo de Nicaragua, que se rebeló y al año siguiente logró deshacerse de los Somoza. El problema fue que el poder lo tomó el inepto y corrupto Frente Sandinista de Liberación Nacional, que a su incapacidad hubo de sumar la política de cerco que Ronald Reagan emprendió contra él. Viendo que la permanencia de los Sandinistas en el poder sólo representaría más sufrimiento y miserias para Nicaragua, Violeta Barrios viuda de Chamorro se lanzó a buscar la presidencia en 1990, usando el recuerdo de su marido como arma electoral. Derrotó a Daniel Ortega (sí, el mismo que gobierna (¿?) ahorita; allá están como acá: los mismos parásitos, cartuchos quemados, reciclados una y otra vez) y fue una presidenta más bien mediocre. Pero echó al FSLN del poder, eso sí.
Hijas entronas nos encontramos varias; pero basten dos ejemplos notables.
Indira Gandhi no era hija del Mahatma, sino del Pandit Jawaharlal Nehru, Primer Ministro de la India desde la independencia en 1947 hasta su muerte en 1964. El que se apellidaba Gandhi era el esposo de doña Indira; la señora se dio cuenta del valor mercadotécnico del nombre (reconocimiento de marca, que se llama) y se lo apropió. Menos de dos años después de la muerte de su padre, Indira tomó las riendas del segundo país más poblado del mundo… y a veces las jalaba muy duro. En ese sentido, con frecuencia superó a su progenitor. Mujer de pelo en pecho, a lo largo de los quince años en que (intermitentemente) fue Primera Ministra, no se tocó el corazón para aplastar levantiscos. Ello derivó en su asesinato en 1984, cuando la acribillaron sus propios guardaespaldas de la etnia sikh, en venganza por una represión particularmente sangrienta que ella había ordenado en Amritsar. Ah, y luego la sucedió un hijo… que fue reventado por una bomba tiempo después. Salada que está la familia...
Benazir Bhutto es hija de Zulfikar Ali Bhutto, quien fuera Presidente de Pakistán entre 1971 y 1973, y Primer Ministro de 1973 a 1977, cuando en medio de la turbulencia política su régimen fue derrocado por un generalote (de amplia sonrisa siempre, eso sí) llamado Muhammad Zia-ul-Haq. Éste vio en Bhutto un futuro dolor de cabeza, y decidió cortar por lo sano: lo acusó de asesinar a un rival político, y tras un juicio en que Doña Justicia se travistió de verdugo loco, Bhutto fue condenado a morir en la horca. Pese a los numerosos llamados de todo el mundo para conmutar la pena, el padre de Benazir terminó sus días pendiendo de una soga.
Ella había recibido una extensa educación en Oxford y Harvard. Decidió tomar la estafeta de su padre y esperar a que se dieran las condiciones para regresar a Pakistán. El destino (o un sabotaje, nunca se ha sabido) le proporcionó la oportunidad: Zia-ul-Haq murió en un misterioso accidente de aviación en 1988, y en las elecciones celebradas ese mismo año, Benazir resultó electa Primera Ministra. Lo sería en dos períodos, entre 1988 y 1990; y nuevamente entre 1993 y 1996. En ambas ocasiones fue descharchada por cargos de corrupción. Ahora se encuentra encabezando la oposición al tirano militar en turno de Pakistán, el general Parvez Musharraf. En todo caso, no cabe duda que en sus meros moles Benazir fue la mandataria más hermosa del mundo. Ahorita es guapa, sí. Pero todo por servir se acaba. La hubieran visto hace veinte años…
En todo caso, como decíamos, ahora la tendencia parece ser distinta: no las viudas o las hijas, sino las cónyuges de los gobernantes se encaminan a reemplazar a sus maridos. Si serán mejores mandatarias que éstos, eso está por verse. Por lo pronto, añádanle un punto más al score feminista. Y ni se les ocurra decir que estas damas se lo deben todo a sus maridos… porque así les va.
Consejo no pedido para heredar las llaves de la casa: Vea “Mi querido presidente” (The American President, 1995), comedia romántica con Annette Bening y Michael Douglas, sobre el proceso de seducción de un Jefe de la Rama Ejecutiva. Y sin vestido de Gap. Provecho.
PD: Este martes 20, a las 7:30, están todos invitados a la presentación de “XX: historia ligera de un siglo pesado”, de un servidor, en el Museo Arocena. La vamos a pasar bien. Ahí nos vemos.
anakin.amparan@
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